Gobiernos “nos quedan a deber” en seguridad

“Nos equivocamos con la izquierda, la derecha y el centro; no estuvieron a la altura de estas circunstancias y han fracasado”: María Elena Morera.

Ciudad de México

A 10 años de que la sociedad civil marchara para exigir seguridad a todos los niveles de gobierno, hoy prevalecen las “estrategias fallidas” y los compromisos incumplidos, además de que las autoridades “han fracasado” en este tema y “nos quedan a deber”, aseguraron organizaciones civiles y activistas.

En la conmemoración de la Marcha blanca de 2004, algunos organizadores depositaron en el Bosque de Chapultepec cápsulas de tiempo con demandas ciudadanas a distintos gobiernos, que serán abiertas en 2024.

María Elena Morera, presidenta de Causa en Común, recordó que en 2004 protestaron sobre Paseo de la Reforma contra la inseguridad, pero 10 años después la frustración continúa.

“Creímos que esta importante marcha creaba un hito claro en la historia de México, a través del cual las cosas mejorarían; estábamos seguros de que nuestros gobernantes y nuestras instituciones necesitaban de esta manifestación para cumplir sus responsabilidades y construir con los ciudadanos una cultura cívica y un país de leyes. Nos equivocamos.

“Después de 10 años los avances obtenidos no han sido la solución a este grave problema, nos siguen quedando a deber; en esta década, ni la izquierda ni la derecha ni el centro han estado a la altura de las circunstancias (...) han fracasado sistemáticamente”, subrayó la activista.

El rector de la UNAM, José Narro, consideró que México requiere esperanza para que pueda tener un mejor destino.

“México, entre muchas otras cosas, requiere esperanza, deseos de que salgamos adelante y trabajar en favor de la solución de problemas. A una década de esa expresión de un sector muy importante de la sociedad civil, hoy nuevamente estamos aquí para decir que México requiere un mejor destino”, puntualizó.

En tanto, Claudio X. González, presidente de Mexicanos Primero, se pronunció por mejorar la educación del país, pues es la única forma de tener un panorama más claro como nación.

“¡Vaya que estamos atrasados! Solo 35 por ciento de cada generación termina en tiempo y forma la preparatoria y solo 13 por ciento la universidad; el promedio de escolaridad mexicana es de segundo de secundaria y nuestros niños van la mitad de horas a la escuela en comparación con los menores de Corea y Finlandia”, explicó.

Otros líderes históricos de la Marcha blanca afirmaron que ni el ex presidente Vicente Fox ni el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal Andrés Manuel López Obrador “estuvieron a la altura” para dar una respuesta a sus demandas.

Eduardo Gallo, ex integrante de México Unido y organizador de la protesta, reconoció que nunca pretendieron llegar a un nivel de “delincuencia cero”. Eso no existe en ningún país, pero confiamos en que hubiera mayor seguridad, justicia y que se respetaran los derechos humanos, señaló.

Después de esta marcha, dijo, se inició un proceso para hacer pública la información en materia de seguridad, aunque se hizo a “regañadientes”, porque las autoridades no lo aceptaban como derecho ciudadano. Al final del sexenio de Felipe Calderón esta posibilidad se canceló, indicó.

Para el activista, el gobierno de Felipe Calderón detonó mayor violencia con su “estrategia fallida” de lucha contra las drogas. Los resultados son “cifras brutales” de más de 70 mil asesinatos atribuidos a la delincuencia organizada y otros 30 mil a la violencia cotidiana.

Sostuvo que actualmente el gobierno de Enrique Peña Nieto se ha enfocado en combatir las bandas más violentas, como Los Templarios, Los Zetas y el cártel del Golfo, que son los que más delitos de alto impacto cometen.

Con “los dados cargados” que dejó Calderón y que dispararon la violencia en el país, no se puede pedir al actual gobierno federal que la neutralice en unos cuantos meses. “No es como cerrar la llave y listo”, añadió.

Según Eduardo Gallo, las protestas cumplieron sus objetivos, pero hoy no tiene sentido otra Marcha blanca, porque no cambiará nada, salvo si participan 10 millones de personas.

“Lo importante no son las marchas, sino que la sociedad civil organizada tenga mayor participación, pero sin intereses personales y que todos los activistas comprometidos estén en la misma línea, con un trabajo claro, enfocado en una sola dirección y que no que sea disperso”.

Reconoce que un error de los organizadores de la marcha fue que los 10 puntos que demandaban eran grandes conceptos.

“Fuimos muy dispersos, atacamos demasiados frentes y no nos concentramos en cinco, siete o 10 puntos, que eran los torales y que pudieran tener mayor impacto (…) Eso es algo que debe hacer actualmente”.

Recordó que los organizadores de aquella marcha del 26 de junio de 2004, en la que participaron un millón de personas, han seguido un camino distinto. “Al seguir en el activismo, nos volvemos a encontrar en algún punto”, pero nada más.

Gallo señaló que presidente Vicente Fox cometió un “error” frente a ese movimiento: “Se negó a recibirnos durante ocho o 10 días y lo único que ofreció fue una convocatoria al Consejo Nacional de Seguridad para que se reuniera, cuando eso era una obligación que se había incumplido desde seis meses atrás.

“Tampoco solicitábamos limosnas o migajas para decirle ‘sí, por favor’. Ese error lo trataron de subsanar Santiago Creel, entonces secretario de Gobernación, y (Alejandro) Gertz Manero, de Seguridad Pública”.

En tanto, López Obrador “vio esa marcha como algo que lo exhibía a él y a su gobierno, cuando fue convocada sobre la base de que no llevaba destinatario”.  


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