“La Gendarmería resolvió la inseguridad en Valle de Bravo”

Enrique Galindo, comisionado de la Policía Federal, destaca que al revertir problemas, como la crisis de plagios que hubo en la región, también lograron el reconocimiento social.

Edomex

Diez meses después de “estrenarse” en el municipio de Valle de Bravo con su primer despliegue operativo contra el crimen, la Gendarmería cumplió la misión de resolver el problema de inseguridad en esta región del Estado de México, dijo el comisionado nacional de la Policía Federal, Enrique Galindo Ceballos.

Vestido por primera vez en público con el uniforme táctico de esta división de la PF, destacó que las acciones de proximidad social y las operaciones contra blancos específicos permitieron lograr un “ambiente de normalización” del turismo y las actividades productivas.

Antes, Manelich Castilla, titular de la Gendarmería, anunció el retiro gradual de los uniformados de la zona, tras la identificación y desarticulación de células delictivas. Afirmó que esto ha sido posible por el encarcelamiento de quienes provocaron temor con “incidentes delictuosos aislados”, pero de gran impacto en la sociedad.

Hace menos de un año, en redes sociales y entre organizaciones civiles proliferaban denuncias sobre una crisis de secuestros en Valle de Bravo, lo que trajo un impacto negativo en el turismo, la economía y actividades productivas.

Las quejas iban desde la ironía de que este era un “Pueblo Mágico”, porque la gente desaparecía, porque era secuestrada, hasta que activistas como Alejandro Martí, presidente de México SOS, exigieran la intervención del gobierno federal.

El empresario, quien conoce bien la problemática de valle porque es su sitio de residencia alterna, fue uno de los invitados a la ceremonia en que la Gendarmería exhibió su nuevo “músculo” operativo.

Está conformado por los grupos de Operaciones Especiales y de Caballería, cuyos primeros 187 integrantes se graduaron ayer con el tamiz de lo que se consideraron las “más altas exigencias de eficiencia, compromiso y lealtad, así como capacidades físicas y tácticas”.

Los integrantes del primer grupo son conocidos como “Negros”, por el color de camuflaje que cubre sus rostros;  recibieron 543 horas adicionales a su formación como gendarmes en los rubros de operaciones, patrullas de combate, intervención, radiocomunicaciones, criptografía, operaciones aeromóviles y liderazgo.

Mientras que los demás fueron sometidos a 192 horas de entrenamiento en equitación, preparación física para jinetes, dominio de orden a caballo. Sus mandos recibieron adiestramiento previo por parte de instructores de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

La ceremonia tuvo un doble simbolismo: fue aquí que el 27 de agosto de 2014 se realizó el primer despliegue operativo de la Gendarmería con un estado de fuerza de 301 efectivos, y que apenas el día 22 había sido abanderada por el presidente Enrique Peña Nieto para apoyar a las autoridades en zonas y regiones consideradas “débiles” ante la criminalidad.

Y fue aquí también que esta división de la Policía Federal aseguró que logró consolidar su primer gran éxito.

En su discurso, Alejandro Martí, quien en 2014 denunció una crisis de secuestros en la región, recordó que hace diez meses los ciudadanos de Valle de Bravo vivían “con pavor”; sin embargo, agradeció que la Policía Federal, a través de la Gendarmería, haya podido revertir la situación de inseguridad.

“En este maravilloso pueblo, distinguido por vivir en paz, fuimos atacados, pero también el Estado, la Policía Federal, la policía estatal, el Ejército y Marina acudieron aquí para instalar una mesa de seguridad. Es con esta coordinación como se debe trabajar en este país, y así se lograron resultados”, resaltó.

El comisionado nacional de la PF, Enrique Galindo, destacó: “Hemos cumplido con la misión, se redujeron los índices de inseguridad, se aclararon una serie de delitos que estaban impunes, actualmente hay delincuentes en la cárcel que actuaron en Valle de Bravo”, afirmó.

En el municipio “no solo atendimos y resolvimos el problema de inseguridad de aquel entonces (principalmente secuestros), sino que se amplió uno de los objetivos más importantes de la Gendarmería que era el reconocimiento social, que los ciudadanos aceptaran a su policía y aquí demostramos esa posibilidad”, puntualizó.

Galindo Ceballos manifestó que el año pasado inclusive había quienes exigían la salida de la División de Valle de Bravo, pero hoy la situación es completamente diferente.

Aun cuando se había anunciado el retiro gradual de los gendarmes, ordenó que se mantenga un “despliegue básico de protección al turismo y a la población”.

Al término de la ceremonia de graduación, que se realizó en el Estadio La Capilla, funcionarios como Galindo y Manelich, e invitados especiales como Martí convivieron con los asistentes y se tomaron fotografías con ellos.  Al acto también asistió Damián Canales, quien de paso desmintió su renuncia como comisionado estatal de Seguridad del Estado de México.