Fuerzas federales "peinan" la sierra en busca de "La Tuta"

Viajan a bordo de 10 vehículos, entre ellos una tanqueta que tiene equipo de rastreo satelital.
Los elementos de seguridad a su paso hacia la cumbre de los cerros donde se sospecha que está escondido el dirigente "templario".
Los elementos de seguridad a su paso hacia la cumbre de los cerros donde se sospecha que está escondido el dirigente "templario". (Jorge Carballo)

Michoacán

Los zopilotes vuelan entre el olor fétido de las reses muertas que están a la orilla de la carretera en el poblado de Las Cañas. A unos metros de ahí se realiza un operativo mixto encabezado por la Policía Federal, la Procuraduría General de la República y policías ministeriales de la Procuraduría michoacana. Los elementos en tierra son vigilados de cerca por un helicóptero de las fuerzas federales que peina la sierra, justo a la altura del kilómetro 190 de la carretera libre Nueva Italia- Lázaro Cárdenas.

Un día antes fue abatido en ese lugar Francisco Galeana, El Pantera o El 7/7. Su cuerpo, el de su pareja sentimental y el de uno de sus sicarios permanecen en el Servicio Médico Forense de Apatzingán. Hasta ahí llegó una banda y le tocó su corrido favorito, según cuenta un elemento de la Policía Federal que hasta exhibe fotografías que tiene en su teléfono de los tres cuerpos ya sin vida. El de El Pantera tiene un tatuaje en el brazo con El 7/7 como también se le conocía. En la espalda otros dos.

Los federales que avanzan en camionetas y tanquetas hacia la punta de los cerros, cuentan que fueron integrantes del Grupo de Operaciones Especiales, conocidos como Gopes, quienes abatieron, ahora sí, a El Pantera.

“Soy un caballero, un caballero templario. Apatzingán yo te cuido. Y aunque parezco tranquilo, como pantera cuido a mi gente”, versan las estrofas del narcocorrido que canta Grupo Aferrado.

Las fuerzas federales están ya entre Arteaga y Tumbiscatío por donde cruzan desde la sierra en busca de las demás cabezas de los templarios y en particular, de Servando Gómez, La Tuta, que tiene su refugio muy cerca.

Las Cañas es un pueblo árido, al inicio de la sierra michoacana, a unos cuantos kilómetros de la hidroeléctrica El Infiernillo.

Es poca la gente que anda en las calles. La única gasolinera de la zona fue construida pero nunca abrió. A unos metros, en una casa de lámina y madera se vende gasolina de a 68 pesos el galón.

El poblado se encuentra en los límites de Arteaga y La Huacana. Detrás de la subestación Descansadero de la Comisión Federal de Electricidad, aparece el camino de brecha, bien hecho, pareciera que le dan mantenimiento seguido porque se puede transitar sin mayor dificultad, aunque algo empinado.

Por ahí suben hacia la sierra unos 10 vehículos, entre camionetas de la Policía Federal, ministeriales y de PGR con una ambulancia y una tanqueta que tiene equipo de rastreo satelital. Están revisando minuciosamente la sierra que conecta con Tumbiscatío. Se pierden en el camino donde hay letreros balaceados de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente.

Ese punto conocido como Zucuirán-Infiernillo es una reserva de la biosfera y también vía de acceso templario a la guarida de sus cabecillas; el más buscado en todo Michoacán, Servando Gómez La Tuta o El Profe, como le llaman quienes han tenido tratos con él.

En esa reserva de la biosfera en plena Tierra Caliente está prohibido cazar, aunque las fuerzas federales sí tienen permiso de ir en busca de una presa que parece estar cerca de la extinción.