El escape subterráneo iluminado por 50 mil voltios

A poco más de dos días de que el líder del Cártel de Sinaloa se escapara, las autoridades federales permitieron el acceso al interior de la casa, la celda y el túnel que recorrió la noche del sábado.

Edomex

La casa que mandó construir el líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán, para consumar su fuga del penal del Altiplano no era tan sencilla como la precaria fachada aparenta, pues en su interior hay un sótano con una planta de energía que iluminó su escape.

Este abastecedor de energía fue capaz de alumbrar los mil 500 metros de distancia que existen entre el penal de máxima seguridad y esta construcción ubicada en la colonia Santa Juana, en el municipio de Almoloya de Juárez, Estado de México.

Incluso, los 50 mil voltios generaron las condiciones adecuadas de ambiente y oxigenación tanto para los trabajadores como para el capo.

Ayer, a poco más de dos días de que el líder del Cártel Sinaloa se fugara, autoridades federales exhibieron el interior de la casa, así como el túnel que recorrió la noche del sábado 11 de julio para burlar por segunda ocasión un centro penitenciario.


Minutos después de las 15:00 horas, personal de la Procuraduría General de la República (PGR) llegó en un vehículo tipo sedán para retirar los 13 sellos de clausura colocados en las puertas y ventanas por la Policía Ministerial, además de los candados puestos en los ingresos de la vivienda, así como de una bodega contigua.

Uno de los funcionarios del Ministerio Público de la Federación se puso un overol blanco para evitar contaminar esta zona, la cual desde la noche del pasado sábado está resguardada por efectivos del Ejército mexicano, así como por policías federales y estatales.


El funcionario abrió la bodega, donde una bolsa negra de plástico con latas de cerveza destacaba del material de construcción que imperaba en el cuarto con un techo de lámina inclinado.

Tubos de PVC, polines, tabiques, varillas, una mesa de madera sin terminar y cubetas se encontraban alrededor. En el centro, un esmeril aún conectado a la corriente eléctrica y una carrerilla llena de tierra; junto a ella, el último boquete por el que ascendió Guzmán Loera para recobrar su libertad.


Para descender por este orificio de 50 centímetros, se encuentra colocada una escalera de madera de aproximadamente 3 metros de altura y que conduce a un sótano.

En éste, se observan arrumbados desechos y retazos del material de construcción que sirvió para la edificación del túnel de 19 metros de profundidad.


Sin embargo, el corazón de este sótano es la planta generadora de luz que genera 50 mil voltios, pues iluminó el túnel y dotó de electricidad el riel que transportó en una motocicleta al ahora denominado Enemigo número uno de Chicago.

Para descender o ascender fue construida una escalera de madera que está perfectamente espaciada por maderos y loza.

Ya en el piso se observan dos vías para las que fue adaptada dicha motocicleta, a la que le quitaron la llanta delantera y dejaron la trasera para que avanzara sobre los rieles.


El túnel fue construido de acuerdo con la complexión del capo, pues una persona de más de 1.65 metros está obligada a caminar encorvado durante el recorrido.

En la parte superior hay dos tuberías: la de aire y la instalación eléctrica; de esta última, como dijo el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, tiene los focos ahorradores rotos.


En la otra instalación de aire y ventilación están perfectamente unidos tubos blancos de PVC.


El recorrido exterior desde el penal hasta la casa es de 45 minutos pasando por sembradíos y terreno irregular. Desde adentro se debió reducir hasta 70 por ciento, pues la motocicleta solo avanza en una dirección y sin obstáculos hasta esta vivienda.


A diferencia de la bodega y el túnel, las autoridades federales no permitieron el acceso a la casa, donde mantiene el cordón perimetral amarillo que la Procuraduría General de la República coloca en casos que investiga.


Sin embargo, por los videos y fotografías difundidos por la autoridad ministerial desde el pasado domingo, se ven aparatos electrodomésticos, como un refrigerador y una estufa, además de un colchón.

El predio no desentona con los pocos que se encuentran edificados en esta colonia del municipio mexiquense de Almoloya de Juárez, la mayoría sin terminar y de precaria construcción.

Por fuera se observa una sencilla obra de 20 por 20 metros y de apenas dos metros de alto que en cuya parte superior fue colocado un tinaco negro de unos 100 litros.


A un costado está la bodega tabique gris con techo inclinado de lámina blanca.

En ese lugar, aún se observan varios metros de varilla que servían para la construcción. Asimismo, se aprecia en la pared frontal una sombra negra, donde presumiblemente algo se quemó.

Frente a la casa se ubica un terreno más amplio totalmente bardeado que sobresale del piso de la zona; algunos vecinos detallaron que ahí fue donde se colocó la tierra y restos generados por el túnel que construyeron al líder del cártel de Sinaloa.


La casa está rodeada de pastizales y vegetación; para llegar al inmueble de ventanas y una puerta blanca al frente es necesario caminar sobre un sendero de grava y tierra roja de más de 200 metros de largo.

Al norte del predio se observan varias decenas de torres de telecomunicaciones del Estado de México. Al sur la casa más cercana está a un kilómetro de distancia, donde sus dueños presumen un lago y varias cabezas de ganado.

Al oeste hay varios plantíos de maíz y al este hay otra vivienda que por su tamaño y gran gama de colores contrasta con la edificada para la fuga del capo.

Un kilómetro hacia el oeste, entre el penal de máxima seguridad y la casa en obra negra, se encuentran las vías por las que pasa un tren a escasos 500 metros de la prisión.

Lo que se presume, tras el recorrido, es que la fuga del capo se dio en total tranquilidad, pues a cuatro minutos de distancia del predio en vehículo se encuentra el Octavo Regimiento Militar, desde donde ninguna de sus cuatro torres de vigilancia alertaron el movimiento.

El único camino de salida de la colonia Santa Juana es a escasos 10 metros de distancia del basamento castrense y de ahí ese camino se conecta con el libramiento de la carretera a Atlacomulco, que a su vez, tiene rumbo a Guadalajara, Jalisco.


El interior

La celda 20 del penal de máxima seguridad del Altiplano está cerrada con dos candados, la misma que fue habitada durante 16 meses por el líder del cártel de Sinaloa hasta su huida el pasado sábado.

Autoridades del gobierno federal permitieron la entrada a medios de comunicación para corroborar la austeridad y la vida que llevó el capo durante su condena.

El espacio se encuentra al final de un estrecho pasillo blanco y de frente una pequeña ventana de 20 centímetros que permite la entrada de un poco de luz de día, así como una cámara de vigilancia fija que apunta directamente a la cama.

Enfrente se observa un diminuto banco de metal y una mesa de cemento gris.

Al cruzar la reja, también gris, se avanza por un reducido pasillo. Del lado izquierdo se sitúa una pequeña colchoneta elevada un metro sobre el nivel del suelo. Junto a ella hay un retrete a ras del piso que parece letrina.

Flanqueándola, hay una pequeña pared de apenas un metro con 20 centímetros para dar privacidad en el área de la ducha. Ahí mismo permanece un cuadro de 50 centímetros por 50 y 15 centímetros de grosor que cubría el boquete por donde el líder del cártel sinaloense se escapó del penal del Altiplano.

Desde ese punto, y al no tener un radio de visión de 90 grados, la cámara que se encuentra en la cabecera de la cama no pudo captar la salida de Guzmán Loera, quien por segunda ocasión evadío la seguridad de penales mexicanos.