Entregan a 2 familias cuerpos equivocados de balacera en Tanhuato

Una mujer relató que su esposo abrió el ataúd y descubrió que el cuerpo no era el de su hijo. Culpó a la funeraria de entregarles otro cadáver; el negocio afirmó que fue equivocación del MP.

Michoacán

Al menos dos cadáveres de los 43 que dejó la balacera en el rancho El Sol, ubicado entre Ecuandureo y Tanhuato, Michoacán, fueron entregados a otros familiares.

La funeraria entregó anoche 20 de los 28 cuerpos que le enviaron.

Una familia se dio cuenta que el cadáver en el ataúd que les dieron no era el de su hijo, mientras que otra mujer vio que el cuerpo que le entregaron no era el de su hermano.

Una mujer que pidió no ser identificada por miedo a represalias acusó a la funeraria de entregarles los cuerpos equivocados.

"Mi esposo abrió la caja y ahí tenía el nombre de mi hijo y la caja que había escogido, pero el cuerpo no era. Y otra familia al puro pasar sintió que era su hermano. Y dijo 'éste es mi hermano' y mi esposo dijo 'este no es mi hijo'. Decidimos ver las cicatrices de nuestros hijos", explicó.

La funeraria afirmó que el problema fue del Ministerio Público, ya que los cadáveres fueron llevados conforme un número y no por el nombre de cada uno.

Las familias reclamaron al servicio funerario y procedieron a colocar los cuerpos correctos en los ataúdes.

De los cadáveres que estaban en ese sitio, seis ya iban a ser entregados a sus familiares, pero la funeraria alegó que no contaban con el papel de la Secretaría de Salubridad para trasladarlos a su lugar de origen.

Las familias tuvieron que tramitar ese permiso y será hasta el mediodía cuando les entreguen a sus familiares muertos.

Reconocen a familiares

"¿Treinta y cuatro? ¿Quién es? ¿El dos, quién es?", grita un hombre en la entrada principal del Servicio Médico Forense de la procuraduría de Morelia, Michoacán. Así es como se refieren, por número, a los cadáveres de las personas muertas durante un enfrentamiento con autoridades federales en los municipios de Tanhuato y Ecuandureo, el viernes pasado.

Madres, esposas, padres, cuñados e hijos deben salir de su dolor para prestar atención a los gritos del personal de Semefo.

—Soy yo —responde uno.

—Acá —dice otro.

Papeles en mano, se acercan al funcionario que los llevará a la morgue, donde reconocerán a su familiar; o bien, pasado ese trámite, los llevarán a la oficina donde autorizarán la entrega del cuerpo a la funeraria correspondiente.

No están solos, a pocos metros de ellos hay siete integrantes de la Policía Federal y Fuerza Ciudadana, quienes custodian el lugar por dentro y por fuera. Intimidados, los deudos evitan mirarlos, pues afirman tener miedo de verse involucrados en situaciones que puedan ponerlos en riesgo a ellos y sus familias. Por eso ninguno acepta una entrevista ante la cámara de televisión y evitan hablar con demasiados detalles de por qué su familiar apareció en el rancho El Sol. No obstante, acceden brevemente a hablar de sus historias omitiendo los nombres propios y de sus deudos.

"Mi hijo tenía 23 años y llevaba tres de desaparecido. De repente desapareció así nomás, aunque no era la primera vez que se había ido. Esta es su foto", dice una mujer oriunda de Jalisco, quien abre su bolsa para mostrar el retrato del joven.

"No usaba celular, aunque se lo pedí para poder saber dónde y cómo estaba. Me enteré porque me avisaron que había unas fotos en internet y que una de ellas se parecía mucho a mi hijo. Cuando viaje aquí para preguntar si era él o no, me mostraron otras fotos". Para salir de la duda entró a la morgue. Es entonces que llora al describir lo que vio.

No es la única. También llora la esposa de otro de los difuntos (Abraham), una joven embarazada que acudió al lugar acompañada por su madre. Por eso al salir de la morgue, cuyo olor invade la oficina de recepción, se lanza desconsolada a los brazos de un familiar para poder sostenerse. A distancia su madre narra: "Era mi yerno, era de Sonora. No queremos hablar con nadie porque nos tratan como delincuentes", dice.

"Los cuerpos ya están en descomposición, eso fue los que nos dijeron aquí, que por eso los tenían en aserrín con una sola bolsa de hielo", explica otra mujer, quien es cuñada del número 23, a quien ella llama Antonio.

El gobierno del estado informó que no ofrecerá declaraciones al respecto porque el caso fue atraído por la Seido. La procuraduría estatal informó que hasta la noche de ayer había 28 cuerpos identificados y de éstos 20 ya habían sido entregados a quien los reclamó.