'El Cochiloco', normalista “infiltrado” de 'Los Rojos'

También mencionaron el nombre del director de la escuela, José Luis Hernández, a quien acusaron de permitir la mezcla entre los jóvenes en los autobuses y recibir 300 mil dólares.
Presentación del reporte Ayotzinapa, que analiza el ataque a los vehículos y la desaparición de alumnos.
Presentación del reporte Ayotzinapa, que analiza el ataque a los vehículos y la desaparición de alumnos. (Félix Márquez/Cuartoscuro)

México

Bernardo Flores Alcaraz, El Cochiloco, es señalado por la Procuraduría General de la República (PGR) como el estudiante de Ayotzinapa que ordenó a los normalistas viajar a Iguala, Guerrero, el 26 de septiembre de 2014.

Se sabe que Flores Alcaraz, quien tenía más de un año de cursar estudios en la Escuela Normal Rural "Raúl Isidro Burgos", fue identificado como uno de los primeros jóvenes que enfrentó a la policía de Iguala la noche del mencionado día.

En la averiguación previa por la desaparición de los 43 normalistas el año pasado, también hay testimonios de sicarios de Guerreros Unidos donde afirman que El Cochiloco era un "infiltrado" del grupo criminal Los Rojos.

Al momento de su desaparición, Bernardo Flores Alcaraz tenía 21 años y, al igual que todos sus compañeros, provenía de una familia humilde.

Según declaraciones de cinco integrantes de Guerreros Unidos detenidos, antes de ejecutar a los normalistas e incinerar los cuerpos en el basurero de Cocula, algunos estudiantes reclamaron a El Cochiloco por haberlos llevado a Iguala y otros lo acusaron por trabajar con Los Rojos; también mencionaron el nombre del director de la Escuela Normal Rural, José Luis Hernández Rivera.

La Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) recabó cinco testimonios de Guerreros Unidos en los que se asegura que entre los normalistas había rojos.

Los declarantes son Sidronio Casarrubias Salgado, El Chino, jefe absoluto de la organización; Patricio Reyes Landa, El Pato; Agustín García Reyes, El Chereje; Jonathan Osorio Cortes, El Jona, y Felipe Rodríguez Salgado, El Cepillo.

Ante el agente del Ministerio Público Federal, Sidronio narró que el director de la normal permitió "la infiltración" de Los Rojos entre los estudiantes que se dirigieron a Iguala el 26 de septiembre de 2014, y que supuestamente recibió 300 mil dólares.

El Cepillo, jefe de sicarios, relató que uno de los normalistas, al estar sometido, manifestó que su presencia en Iguala fue porque los envió Santiago Mazari, El Carrete, líder de Los Rojos, en el estado de Morelos, quien a su vez pagó dinero al director de la escuela normal rural para realizar "desmadres".

El Jona, halcón y sicario que asegura haber recibido a los normalistas en el punto de Loma de Coyote en Cocula, declaró lo siguiente: "Dijo que él (refiriéndose al estudiante Jorge Luis González Parral, El Flaquito) iba a decir que no le hiciéramos nada, entonces se levantó y se puso aquí —se hinca—, estaba con las manos en la cabeza y ya comenzó a decir que el mentado Cochiloco (Bernardo Flores Alcaraz) era el que tenía la culpa de que ellos estuvieran aquí (ya en el basurero) y que él era el encargado".

El Cochiloco, a su vez, señaló a otro joven identificado como Miguel Hernández Martínez, El Patilludo, quien afirmó que en las marchas se metía a los jóvenes a la banda de Los Rojos. Lo anterior se desprende de la supuesta declaración de los sicarios de Guerreros Unidos detenidos.

Jonathan Osorio agregó: "A ese de las patillas (Miguel Ángel Hernández Martínez) lo hicimos que se hincara y que viera a los demás y se le dijo que hablara de lo que sabía, y él dijo que el mentado Cochiloco y el director hacían las marchas y a través de las marchas se metía a la gente, ahora que son los contras, Los Rojos".

El Jona declaró al Ministerio Público que los estudiantes se distinguían porque iban con huaraches y paliacates en el cuello o en los bolsillos de sus pantalones, mientras que los "infiltrados" llevaban tenis y pasamontañas.

Claves

Refuerzan seguridad

- El alcalde de Chilpancingo, Marco Antonio Leyva Mena, reconoció que la estrategia de combate a la inseguridad no arrojará resultados inmediatos, pero que es la más adecuada.

 - Anunció que, tras el enfrentamiento a balazos en Polixtepec, municipio de Leonardo Bravo, está en marcha un proceso de resguardo de la ciudad con el Ejército y la Policía Federal.

- Indicó que se buscará la manera de incidir en el programa Vecino Vigilante, pero de ninguna manera permitirse caer en la desesperación por la ausencia de resultados inmediatos y abandonar la estrategia.