Los pasos de ‘El Chapo’ en su celda eran normales: experto

Segundos antes de que escapara, Joaquín Guzmán caminaba de un lado a otro dentro de su celda; eso es normal para un reo que está 23 horas encerrado, explicó un experto en criminología.
En uno de los videos se ve a Guzmán Loera ir a los dos puntos ciegos de la regadera y de la letrina a ras de piso, hacia su cama, acomodase el pantalón y dar cuatro vueltas de un lado a otro.
En uno de los videos se ve a Guzmán Loera ir a los dos puntos ciegos de la regadera y de la letrina a ras de piso, hacia su cama, acomodase el pantalón y dar cuatro vueltas de un lado a otro. (Especial)

Ciudad de México

Joaquín 'El Chapo' Guzmán va y viene en su celda. Una, dos, tres, cuatro veces antes de escaparse. Aunque podría parecer una actitud sospechosa, inusual y que delata nerviosismo, es un comportamiento normal en un interno que pasa largas horas en su celda.

El capo sinaloense y otros reos pasan unas 23 horas encerrados en sus celdas. "Lo único que pueden hacer es caminar, no hay de otra. Imagínate estar en un espacio tan pequeño cuando siempre tuviste libertad", explicó en entrevista telefónica Martín Gabriel Barrón, experto en criminología e investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe).

El martes el comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, mostró tres videos sobre la fuga del líder del Cártel de Sinaloa, en uno de los cuales se ve a Guzmán Loera ir a los dos puntos ciegos de la regadera y de la letrina a ras de piso, hacia su cama, acomodase el pantalón y dar cuatro vueltas de un lado a otro. Eran las 20:51 horas del sábado.

"El comportamiento del interno el día de los hechos era hasta ese momento cotidiano, natural de un interno que pasa largas horas dentro de su celda", explicó Barrón.

Dijo que los reos deben acostumbrarse primero a la pérdida de movilidad que tenían antes de ingresar a un penal y buscan moverse en la celda para no generar una serie de problemas psicológicos y mentales.

"No convives 23 horas al día, empiezas a hacer soliloquios hasta que pierdes la razón. Ahí hay un problema que no estamos considerando, porque los consideramos delincuentes, les ponemos la etiqueta de delincuentes y peligrosos y ya no tienen ningún derecho, con lo cual habría que revisar todos los principios de Naciones Unidas que dicen cómo debemos de tratar a un recluso y ver si se cumplen o no en el país", dijo Barrón.

Sobre la pequeña barda que hay en la celda donde estaba el capo para darle intimidad durante la ducha, Barrón dijo que hay un debate sobre el tema: unos dicen que en una prisión de máxima seguridad la privacidad no existe; otros dicen que es una garantía que se debe proteger en cierta medida. "No puedes vulnerar todo. Hay que ver hasta donde se puede invadir su privacidad".

Indicó que el encierro de una persona durante 23 horas puede deteriorar su salud mental, derivar en depresiones, aislamientos, además de problemas de circulación y gastrointestinales, entre otros. "Es un problema de todas las prisiones".

Afirmó además que si el capo se escapó una vez del penal de Puente Grande en Jalisco, "es obvio" que intentaría fugarse nuevamente en caso de ser detenido.