El Ejército, “por encima de toda sospecha”: Peña

Salvador Cienfuegos, titular de la Sedena, reprocha que en “situaciones sensibles” los militares han sido señalados sin pruebas y sin agotar los cauces legales solamente para desprestigiarlos.
Jesús Murillo saluda al Presidente ante la atenta mirada del ministro Luis María Aguilar; Silvano Aureoles abraza a Salvador Cienfuegos.
Jesús Murillo saluda al Presidente ante la atenta mirada del ministro Luis María Aguilar; Silvano Aureoles abraza a Salvador Cienfuegos. (Javier Ríos)

México

El presidente Enrique Peña Nieto afirmó que “la honorabilidad de nuestras fuerzas armadas está por encima de cualquier sospecha o duda”, y bajo la guía de sus valores e ideales “seguirán renovándose para responder a los desafíos de la sociedad y nuestro tiempo”.

Durante la conmemoración del Día del Ejército, llamó a los militares a que “continúen enriqueciendo la historia de honor y heroísmo que es insignia del Ejército. Con ello, mantendrán autoridad moral y la estima social que los han distinguido durante 102 años de servicio ejemplar, de lealtad e incondicional a México”.

En el acto que tuvo lugar en el Campo Marte, el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, afirmó que ante “situaciones sensibles” que han despertado la reflexión social, el Ejército ha sido señalado en ocasiones sin agotar los cauces legales y sin pruebas serias, con el propósito de desprestigiarlo.

Luego de inaugurar el monumento conmemorativo del Centenario del Ejército Mexicano, el presidente Peña puntualizó que “las mujeres y los hombres de sus filas se han forjado con los más altos valores de honor y valentía, de justicia y solidaridad, de legalidad y honradez, de integridad y lealtad”.

La mayor recompensa de los soldados, apuntó, es ver garantizada la soberanía nacional. “Por ello, nuestras fuerzas armadas han pasado lista de presentes en la lucha contra el crimen organizado. No han dudado en contribuir al mantenimiento de la paz y la seguridad interior en favor de las familias”.

Peña aseguró que los miembros del Ejército cumplen todas sus misiones, aun a riesgo de su integridad física o de su propia vida.

“Por eso nos duele cuando un integrante del Ejército mexicano cae en el cumplimiento de su deber. Su familia, la sociedad y todo México pierden a un ciudadano de bien”, subrayó.

El Presidente mencionó que “así como en la escuela, en el campo o en la fábrica se va construyendo un México de oportunidades y prosperidad, así también en las diversas instalaciones militares se edifica un México de paz y  tranquilidad”.

Gen institucional

Salvador Cienfuegos aseveró que en el “gen institucional” de soldados y marinos no existe el afán de violentar las garantías individuales ni el estado de derecho.

Reiteró que las quejas en materia de derechos humanos contra el Ejército se redujeron 42.3 por ciento en 2013 y 60.6 por ciento en 2014 respecto a 2012.

De las mil 543 quejas de los últimos dos años solo 0.2 por ciento (cuatro) concluyeron en recomendación de la CNDH, cifras que dijo que adquieren relevancia porque entre 35 mil y 45 mil militares son desplegados todos los días en diversas misiones.

Dejó en claro que serán las autoridades judiciales las que determinen la responsabilidad que tengan militares involucrados en incidentes con civiles, aunque las fuerzas armadas son las más interesadas en que estos asuntos se investiguen a fondo y se esclarezcan plenamente.

Sostuvo además que se adhieren, con respeto, al sentimiento de toda familia que ha sufrido la pérdida de un ser querido, al igual que lo hacen con los compañeros de armas fallecidos o heridos en cumplimiento de su deber y en defensa de la sociedad.

Las declaraciones del general secretario se dieron en el contexto de las recientes versiones que intentaron involucrar a militares en la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa y de las críticas por el caso Tlatlaya, donde fueron abatidos 22 presuntos delincuentes.

El titular de la Sedena destacó que el Ejército mexicano es “un Ejército sin protagonismos ni estridencias, más bien discreto y entregado a la patria, volcado para garantizar su seguridad interior sin descuidar la defensa exterior de la Federación”.

Admitió, sin embargo, que los tiempos actuales son complejos para las instituciones y ponen a prueba la fortaleza del Estado.

Agregó: “Existen situaciones sensibles que han despertado el pensar y sentir de la sociedad. Las Fuerzas Armadas no han quedado exentas de dichas reflexiones. En ocasiones se nos ha señalado sin agotar los cauces legales o sin pruebas serias para tratar de desprestigiarnos y dañar la confianza en nosotros depositada.

“Nos queda claro que es obligación de todos, sin excepción, respetar la ley, los preceptos jurídicos y las decisiones jurisdiccionales. Por ello siempre seremos los más interesados en que cualquier incidente que involucre la participación de personal militar sea investigado a fondo y se esclarezca plenamente”.

Sin referirse directamente al caso Tlatlaya, comentó que la Sedena apoyará a los militares para que reciban un juicio justo cuando en cumplimiento de sus misiones se vean sujetos a un proceso legal.

Apoyo en vivienda

En el acto, Jorge Carlos Ramírez Marín, titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, anunció que el gobierno federal subsidiará aproximadamente 40 por ciento de la renta del personal de la Sedena que arriendan una vivienda fuera de las unidades habitacionales militares.

También dio a conocer que la dependencia a su cargo otorgará este año 578 millones de pesos en subsidios para que más de 100 mil elementos de las Fuerzas Armadas puedan acceder a 26 mil acciones de vivienda.

Al desayuno con las fuerzas armadas acudieron el secretario de Marina, Vidal Francisco Soberón; los líderes del Senado, Miguel Barbosa, y la Cámara de Diputados, Silvano Aureoles, así como el jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, y miembros del gabinete presidencial.

Los soldados fueron sorprendidos con un espectáculo por parte Vicente Fernández.

El cantante recordó que hace dos años le preguntó al presidente Peña qué canción quería escuchar. El mandatario y su esposa, Angélica Rivera, le respondieron “Coincidir”, a lo que les dijo: “Esa es la única que no me sé”.

“Me la aprendí, la grabé y le mandé un disco de colección. Cumplí mi promesa, don Enrique”, expresó.

Después de un par de canciones, Fernández le pidió al Presidente subir al escenario. “Solo me pidieron que cantara cinco, pero si usted me acompaña, yo le sigo”. Sin embargo, Peña se quedó en su lugar y comenzó su discurso.