EU ‘suelta’ en calles de Tijuana a varios criminales peligrosos

Como parte de su proceso de depuración en cárceles de la frontera común, una veintena de delincuentes fue deportada por Baja California; el gobierno de México no fue informado.

Baja California

El gobierno de Estados Unidos liberó a una veintena de criminales y los deportó a territorio mexicano en la franja fronteriza de Tijuana; sin embargo, no informó a las autoridades mexicanas de su peligrosidad, lo que generó que entre enero a junio esos mismas excarcelados mataran a una docena de personas.

Por ello, el gobierno de Baja California solicitó a la Secretaría de Relaciones Exteriores su “urgente e inmediata” intervención para exigir a los estadounidenses que la depuración de su sistema carcelario, particularmente de Los Ángeles, California, notifique con prontitud el perfil de los deportados para evitar que se mezclen con los migrantes indocumentados.

Tan pronto ingresaron a México, estos sujetos se internaron en colonias de Tijuana como Centenario, Centro, Cerro Colorado, La Mesa, La Presa, Mesa de Otay, San Antonio de los Buenos y Sánchez Tabeada.

Uno de los asesinatos reportado por las autoridades de Baja California ocurrió el 17 de febrero en la calle Portola 13, colonia Lomas Hipódromo. En ese domicilio vivía el matrimonio conformado por Ana María Gómez Llanos López, de 70 años, y Héctor González Ramírez, de 74 años.

Ambas personas estaban contentas por el retorno de su hijo Héctor Luis González Gómez Llanos (delincuente excarcelado por el gobierno de Estados Unidos y deportado a México). Ese día sus padres le llevaron víveres, ropa y dinero, debido a que no tenía empleo.

En la averiguación previa que abrió la Procuraduría General de Justicia del Baja California se señala que, sin razón aparente, Héctor Luis, quien es adicto a las drogas químicas, tomó un martillo para atacar a sus progenitores.

Después de propinarles varios golpes en la cabeza, usó un cuchillo para lesionarlos en diferentes partes del cuerpo hasta asesinarlos. Héctor Luis fue detenido.

Un caso similar es el de José de Jesús Leal Gallardo, Nicolás Solórzano Martínez y Rodolfo Becerra Cortinas, también excarcelados por Estados Unidos y deportados a México por Tijuana.

Apenas arribaron a la ciudad fronteriza, buscaron un bar y fueron a “celebrar”. Llegaron al establecimiento denominado Black Bull Karaoke, en la calle Octava y Revolución, zona centro.

Según la averiguación previa, al mediodía del 13 de enero pasado, Leal Gallardo, Solórzano Martínez y Becerra Cortinas llegaron en un Ford Winstar gris. Descendieron del vehículo y dejaron el motor encendido.

En su poder llevaban un arma calibre 45.

Ya en el interior del bar, Solórzano Martínez apretó el gatillo al menos media docena de veces para asesinar a un parroquiano de nombre Carlos Arturo Ochoa. Todos los impactos fueron directo al rostro.

[b]MÁS VIOLENCIA[/b]

Wilfredo Félix Zazueta, deportado y ex carcelado en ese mismo grupo, fue protagonista de una historia similar.

El 13 de febrero pasado, El Willy, de 40 años, empuñó un cuchillo y lo clavó en un par de ocasiones en el cuello de Óscar Mendívil Bojórquez. También lo hirió en el pecho y brazos hasta ocasionarle la muerte.

Las autoridades judiciales de Baja California registraron otro hecho sangriento que involucra a otros tres delincuentes deportados por Estados Unidos.

Ocurrió en la calle Casiopea 157, donde el trío jugaba baraja y hacía cuentas por la venta de drogas sintéticas.

En algún momento pasaron de las palabras a los golpes. Uno de ellos, El Gocu, tomó un desarmador para agredir Marco Antonio Díaz, El Malo, pero el tercero sujeto, Rafael Díaz Cuevas, El Rasco, desarmó a primero y lo hirió en cabeza, cara y cuello hasta asesinarlo.

El procurador general de Justicia de Baja California, Rommel Moreno, consideró que es urgente que el gobierno de Enrique Peña Nieto, a través de la cancillería, intervenga para solicitar a su contraparte estadunidense que proporcione información oportuna sobre estas deportaciones.

El funcionario estatal señaló que con el ánimo de ahorrarse unos dólares están depurando sus cárceles y lo peor de todo es que lo hacen deportando delincuentes y lo notifican hasta con tres semanas de retraso.