Caen 8 policías de Michoacán por presuntos nexos con crimen

Entre los agentes arrestados está el director de Seguridad Pública de Churintzio; se les acusa de brindar a delincuentes información sobre operativos federales.

Morelia, Michoacán

Ocho de los quince efectivos de la policía municipal de Churintzio, Michoacán, fueron detenidos por presuntamente mantener vínculos con criminales y brindarles información de operativos federales, informó este martes una subprocuraduría regional.

Entre los ocho arrestados que arrojó un operativo de la policía estatal y federal se encuentran el director de la corporación policial de Churintzio y una radioperadora, precisó bajo el anonimato un alto funcionario de la subprocuraduría de Zamora, adonde fueron trasladados los agentes detenidos.

Los otros siete policías de Churintzio que no fueron arrestados se presentaron voluntariamente ante las autoridades para rendir testimonio, según la misma fuente.

El alcalde de Churintzio, Juan Luis Contreras, manifestó su sorpresa ante las detenciones de los policías, pues, según él, todo el cuerpo policial de su municipio "aprobó los exámenes de control y confianza" del Consejo Nacional de Seguridad Pública.

"Las fuerzas federales irrumpieron en las oficinas de la Dirección de Seguridad Pública Municipal sin una orden y sin explicación del por qué se llevaban a los uniformados", dijo el alcalde, quien asegura que los habitantes de su pueblo han acusado a policías estatales y rurales de diversos abusos.

El viernes pasado, el congreso local del convulso Michoacán eligió a un académico sin filiación política como nuevo gobernador estatal, luego que su antecesor, Fausto Vallejo, pidió separarse definitivamente del cargo por motivos de salud.

Días antes, diversos medios difundieron un video en el que aparentemente aparece el hijo de Vallejo en una fiesta con Servando Gómez, 'La Tuta', líder del cártel Los Caballeros Templarios.

Jesús Reyna, ex gobernador interino de Michoacán, se encuentra encarcelado acusado de vínculos con 'La Tuta'.

La violencia generada por los Templarios se agravó tras el surgimiento, el año pasado, de milicias de autodefensa que se alzaron en armas argumentando la inacción de las autoridades locales.

Así, el gobierno federal desplegó miles de militares y policías a Michoacán que lograron el arresto o muerte de casi todos los líderes Templarios (excepto Servando Gómez), y enroló a miembros de las autodefensas en la policía rural.

Pese a estos avances, una situación de inestabilidad prevalece en este estado clave para el trasiego de droga hacia Estados Unidos.