Crece 20% contratación de escoltas en dos años

La custodia se centra principalmente en hijos de empresarios, revela.
En 2013 la empresa Control registró la contratación de 40 personas y este año suma cerca de 60.
En 2013 la empresa Control registró la contratación de 40 personas y este año suma cerca de 60. (Especial)

México

La Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada reportó que en los últimos dos años se incrementó en más de 20 por ciento la contratación de escoltas en el Distrito Federal; este año tiene registrados alrededor de 970 guardias certificados; en 2013 había cerca de 780.

Pero ahora la custodia personal es principalmente para los hijos de empresarios, explicó el experto en seguridad privada y director de la firma Control, Josué Ramírez.

“El empresario es normalmente más prudente; es más complicado el resto de la familia, porque todos se tienen que mover y el problema de las distancias en la Ciudad de México es que son muy largas y el tráfico, muy complicado. Hablamos de un chico adolescente, universitario o universitaria”, explicó en entrevista.

El incremento en el número de servicios solicitados por particulares fue detectado, ya que en 2013, por ejemplo, registraban 40 contrataciones, mientras que actualmente suman cerca de 60.

Ramírez detalló que este aumento se debe a que los hombres de negocios ahora manejan un bajo perfil, mientras que sus familiares todavía lo hacen con un poco más de lujo.

“Es un momento de ‘guárdate el éxito para los tuyos’, para tu gente muy cercana, no levantes polvo, no generes demasiada visibilidad en tus trayectos; sí tienes derechos, pero hay un tema de prudencia”, explicó.

En el Distrito Federal hay 782 empresas registradas y con permiso vigente ante la Dirección General de Seguridad Privada, con corte al 1 de octubre de este año.

Para ser escolta en alguna empresa de seguridad privada hay que aprobar cursos físicos y psicológicos, así como pruebas de confianza y de valores. Superados los exámenes, se les ofrece un sueldo de entre 15 y 18 mil pesos.

Según el director de Protección Ejecutiva de la empresa Control, los elementos están preparados para enfrentar las incidencias de inseguridad cotidianas en una ciudad como la capital del país, como robos a mano armada, agresión en una vialidad y hasta la prevención de un atentado por parte de algún conocido del protegido.

Pero la mayor preparación la tienen para prevenir y enfrentar un intento de secuestro, que es la principal preocupación para empresarios y sus familias.

“Un oficial de protección utiliza desde un bastón retráctil hasta un arma de fuego, normada por las autoridades; los particulares que tienen licencias de portación son de calibre .380”, dijo.

El adiestramiento que recibe el personal incluye primeros auxilios básicos como la reanimación cardio pulmonar, atención de lesiones, fracturas y quemaduras.

Explicó que 90 por ciento de efectividad de un grupo de escoltas es la prevención. Por tanto, generan hasta seis rutas diferentes de traslado, así como horarios para evitar situaciones de riesgo y están capacitados en técnicas de observación para detectar el peligro.

En tanto, el director de Servicios Legales de la Consejería Jurídica del DF, Jesús Rodríguez Núñez, aseguró que el servicio de escoltas en la Ciudad de México está controlado, pese al incremento en contrataciones que registran las empresas de seguridad privada.

Explicó que con la reforma hecha en julio de 2013 a la Ley de Seguridad Privada se garantiza el control de ese servicio; sin embargo, reconoció que la autoridad tiene que ser más acuciosa para evitar cualquier abuso o violación a derechos.

“Ser escolta no da impunidad, las personas que cumplen con este servicio deben contar con la licencia para portar armas y la ley les obliga a desarrollar su función a la ciudadanía y en protección de la misma; si no lo hacen, se harán acreedores a una sanción”, declaró en entrevista con MILENIO.

Detalló que la normativa es más estricta para dar permiso a una persona para ser guardia de seguridad personal.

Por ejemplo, no debe ser miembro activo de un cuerpo de seguridad pública o fuerzas armadas; no haber sido condenado por delito doloso con sanción privativa de la libertad; no ser adicto al consumo de alcohol, sustancias psicotrópicas o estupefacientes, y no haber sido destituido de alguna institución policiaca o militar.