Borracho dormita y choca contra jardinera

José Ricardo Vargas Rodríguez conducía en completo estado de ebriedad, al vencerlo el sueño, fue directo a la banqueta, donde también daño una luminaria y un cesto de basura.

Torreón, Coahuila

En completo estado de ebriedad, un conductor dejó su vehículo convertido en chatarra al estrellarse de lleno contra una jardinera, un cesto de basura y una luminaria, dejando cuantiosos daños materiales.

Por fortuna, el briago sujeto logró salir ileso del aparatoso percance, así que fue llevado a la cárcel municipal donde permanecerá hasta que pague los daños ocasionados.

José Ricardo Vargas Rodríguez, de 26 años, con domicilio en Rincón Campestre, en Gómez Palacio, es quien conducía un vehículo Honda Accord, modelo 1998, con placas GAJ-55-74 de Durango, sobre la calle Presidente Carranza de poniente a oriente y metros antes de llegar a la calle Heroico Colegio Militar (30), dormitó y se fue directo a estrellarse.

Fue a las 01:30 horas del miércoles, cuando se reportó el accidente al Sistema Estatal de Emergencia y de inmediato se movilizaron paramédicos de Cruz Roja, para prestar atención pre hospitalaria al conductor, quien por fortuna resultó ileso al fuerte encontronazo con los objetos fijos.

QUERÍA HUIR

Al ver en el gran embrollo en el que se encontraba, José Ricardo intentó prender el vehículo para huir pero no lo logró.

Después, salieron vecinos del lugar quienes se vieron afectados por los daños que ocasionó y cínicamente les pidió que le ayudaran a mover el vehículo para poder irse.

Los afectados al ver que se encontraba en estado de ebriedad, sólo le decían que si lo ayudaban pero no hacían nada para dar tiempo a que llegara la autoridad correspondiente, acudiendo al lugar elementos de peritos del Tribunal de Justicia Municipal para levantar el reporte de los hechos.

Los uniformados, al ver que el responsable se encontraba en estado de ebriedad, le pidieron que subiera a la unidad para ser trasladado a las oficinas donde se le haría una prueba del alcoholímetro y ver el grado de alcohol que presentaba. En ese momento, el sujeto no dejaba de decir palabras altisonantes de los uniformados y manifestaba conocer a alguien muy poderoso.