Es constitucional prohibir chatarra en escuelas: juez

El juzgador determinó que alumnos de preescolar, primaria, secundaria y medio superior son menores de edad y tienen la protección especial del Estado; sin embargo, excluyó a las universidades.

Ciudad de México

Un juez federal negó un amparo a la empresa Del Fuerte, embotelladora de Coca Cola, quien impugnó la prohibición que existe en los planteles educativos del país de venta de productos chatarra.

Carlos Alfredo Soto Morales, juez Sexto de Distrito del Centro Auxiliar de la Segunda Región, en Puebla, determinó que es constitucional establecer restricciones en la venta, distribución y expendio de ciertos alimentos preparados en escuelas de los niveles preescolar, primaria, secundaria y media superior.

En su sentencia, indicó que la mayoría de los alumnos de esos grados son menores de edad y, por tanto tienen protección especial del Estado mexicano, atendiendo al interés superior del niño.

Sin embargo, el juzgador resolvió que es inconstitucional que se restrinja la venta de los productos chatarra en las instalaciones de educación superior (universidades), ya que la mayoría de sus alumnos son personas mayores de edad, que no tienen una tutela especial. Sobre todo, si las citadas bebidas se pueden adquirir libremente en tiendas de autoservicio, mercados, tianguis, vía pública, etcétera.

Del Fuerte es una empresa dedicada a la venta y distribución de bebidas (refrescos con gas y sin gas, tés, jugos, néctares y bebidas energizantes).

El 11 de septiembre de 2013, dentro de la reforma educativa, se adicionó el artículo 24 bis de la Ley General de Educación que dispone que la Secretaría de Educación Pública podrá establecer los lineamientos y prohibiciones para el expendio y distribución de alimentos en las instituciones educativas del país.

El 16 de mayo de 2014 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Acuerdo emitido por los titulares de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Salud (SSA) por el que, entre otras cosas, prohibieron que en las escuelas se vendan alimentos con alto contenido de azúcares simples, harinas refinadas, grasas o sodio que no cumplieran con los criterios nutrimentales de dicha disposición.