Captura de ‘El Chapo’ merece más respuestas: Carrillo Olea

Quien fuera el titular del Centro de Planeación para el Combate a las Drogas cuando el capo fue capturado en 1993, dijo que se debe responder por qué se tardaron 13 años en localizarlo y detenerlo.
Joaquín Guzman Loera 'El Chapo' / Cártel de Sinaloa

Ciudad de México

Jorge Carrillo Olea, ex gobernador de Morelos y entonces responsable del Centro de Planeación Para el Combate a las Drogas (Cendro), consideró que más que sorprenderle el operativo de inteligencia para capturar a Joaquín El Chapo Guzmán, se debe de responder por qué se tardaron 13 años en localizarlo y detenerlo.

En entrevista con Yuli García, para Milenio TV, Carrillo Olea, quien encabezó la delegación mexicana cuando El Chapo fue entregado por las autoridades de Guatemala al gobierno del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari, aseguró que la detención de El Chapo luego de que se escapara hace 13 años del penal de Puente Grande, Jalisco, merece más respuestas.

El sábado, dijo, recibió "un telefonema, 10 de la mañana" sobre la captura "habían pasado 21 años. No crea usted que me impresionó mucho. Lo registré como un ciudadano, cualquier otro. No me causó ninguna sorpresa. Pasaron 13 años para que se le capturara. ¿Por qué? Es la respuesta que nos tiene que dar el gobierno".

Además criticó que el gobierno de Enrique Peña Nieto "disimulara" la intervención que tuvo la DEA en la detención del El Chapo.

"Me parece totalmente naif, sí, vale la palabra, cándido, del gobierno actual que disimula que si que no que la DEA, que un poquito, que no, que tal vez un tantito nada más. Señores es una colaboración para un problema de orden multinacional. Yo reconozco el valor de la colaboración internacional, siempre que México ponga, como lo puso en aquel tiempo, un objetivo: para qué colaboramos y cuáles son tus límites. Hasta dónde puedes participar".

Las limitaciones de intervención de Estados Unidos, precisó, se encuentran en un acuerdo presidencial que se publicó en aquel entonces en el Diario Oficial de la Federación. "Son reglas que nunca fueron derogadas pero sí absolutamente violadas por los gobiernos de Vicente Fox, de Felipe Calderón, y el actual, de Enrique Peña Nieto".

El ex gobernador de Morelos y ex responsable del Cendro consideró que el entonces gobierno actuó con eficacia en detener a El Chapo pese a que no se contaba con la tecnología actual, y en colaboración con otros gobiernos. "A pocas horas de consumado el asesinato del Cardenal (Juan Jesús Posadas Ocampo) lo teníamos identificado alrededor de Morelia, de manera que hay que destacar que lo que hoy les parece una maravilla, 20 años después fue posible aplicarlo en aquel momento".

En aquel entonces, recordó, se operaba analizando las tarjetas de crédito y de débito, de uso de celulares, brincaba de uno a otro, de radios. "Se advirtió a la autoridad guatemalteca que iba para allá. Lo identificaron, es decir, lo ubicaron. Se les escapó, brincó a El Salvado, allá los territorios son muy pequeñitos. Se advirtió a El Salvador que "está entrando a tu tierra". Las autoridades no reaccionaron como era deseable. Hicieron ruido y se regresó a Guatemala.

"Y en Guatemala pudimos llegar al grado de decirles está en el hotel tal. No estaba en ese momento en el hotel pero al regresar por la noche en ese momento lo pescaron".

Carrillo Olea explicó que en aquel entonces, cuando las autoridades de Guatemala entregaron a El Chapo a México, le "impresionó un poco la forma en la que lo llevaban, en una camioneta Pick Up, en la parte de carga, amarrado de brazo y los pies. Ver un ser humano así siempre será conmovedor. Yo nunca hablé con él. Nunca estuve cerca de él".

Ni en el avión, aclaró a Yuli García, le efectuó ningún tipo de preguntas "por un prurito de orden jurídico, de orden práctico. Yo no tenía calidad de ministerio público, entonces, cualquier conversación con él, más si yo tenía alguna torpeza en el tratamiento, lo podría él aprovechar para organizar mejor sus pensamientos o para alegar de que se le había dado un trato inapropiado".

La detección de Joaquín El Chapo Guzmán en la época del presidente Carlos Salinas de Gortari significó una gran presión política. "Al grado tal que tomó la decisión, por primera vez en la historia mexicana, de que siendo presidente, públicamente, entrara a un recinto religioso. No había antecedente de un presidente que abiertamente, públicamente, penetrara en un recinto religioso. Fue a las exequias, a las honras fúnebres del cardenal y eso con un profundo ánimo de que se supiera qué había pasado"

Y para que todo el procedimiento fuera trasparente, dijo, aunque la Iglesia se propuso "inventar" señalándolo como autor del crimen, incluso, publicó un libro donde "yo soy el culpable de todo" y la Iglesia montara toda una historia diciendo que había sido el gobierno el encargado de sacrificar al cardenal, lo cual, es totalmente falso.