Crimen controla por teléfono a reos en Morelos: autoridades

El coordinador de Reinserción Social de la entidad, Lucio Hernández, dijo que tienen grabaciones telefónicas que muestran el 'modus operandi' de esos grupos para entrar en contacto con sus sicarios.
Decomisaron armas, droga, dinero, aparatos electrónicos, películas pornográficas y hasta animales exóticos del interior de penal en Atlacholoaya
Imagen de uno de los decomisos realizados en ese penal. (David Monroy)

Cuernavaca, Mor.

Grupos de la delincuencia organizada asentados en Morelos mantienen contacto permanente con internos del Centro Estatal de Reinserción Social (Cereso) para conservar la hegemonía en el interior, ajustar cuentas y llevar el terror como medida de control, revelaron autoridades de la Coordinación de Reinserción Social del gobierno estatal.

Indicaron que tienen en su poder grabaciones telefónicas que muestran el 'modus operandi' de estos grupos, que utilizan las visitas familiares y teléfonos celulares para entrar en contacto con sus sicarios, quienes a su vez reciben instrucciones para intimidar o asesinar.

Lucio Hernández, coordinador de Reinserción Social de la entidad, confirmó que el área a su cargo cuenta con grabaciones de cómo los grupos criminales se infiltran al penal estatal a través de teléfonos celulares que logran ser introducidos por familiares o durante visitas familiares a los internos de dicho centro carcelario.

El funcionario dijo que la imposibilidad de contar con mayores medidas de restricciones, como las podría tener un penal de alta seguridad, provoca que este tipo de irregularidades se presenten y sean imposibles de erradicar a pesar de que esas acciones sean detectadas.

Sobre las pruebas que tienen para acreditar dicha declaración, el funcionario estatal dijo que cuentan con grabaciones donde una visita recibe una llamada y se la pasa al interno, que a su vez recibe la indicación de "tumbar a alguien".

Según el relato, dichos audios revelan que los grupos criminales obedecen órdenes de los capos para asesinar a una persona, haciendo parecer que el homicidio es un suicidio.