Becarios cesados de academia policial denuncian abusos

Según las autoridades, la mayoría de los que se preparaban para ser oficiales fueron dados de baja por rezago en la aplicación de exámenes de confianza.
La corporación tapatía se quedó sin la mayoría de los elementos que se preparaban para ser policías.
La corporación tapatía se quedó sin la mayoría de los elementos que se preparaban para ser policías. (Juan Levario)

Guadalajara

Guadalajara se quedó sin la mayoría de los elementos que se preparaban para ser policías municipales y ellos se quejaron de abusos por parte de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. Ayer los citaron para una junta y les dijeron que sólo 29 habían aprobado y podían quedarse, 114 fueron separados de la corporación.

Durante 2013, el municipio sólo contrató a 50 policías y tenía asignados a 907 elementos para patrullar la ciudad en cada turno, pues había otros dedicados a distintas actividades, déficit que tenía su fundamento en administraciones anteriores, según los directivos de la corporación: nunca serán suficientes los policías en Guadalajara para garantizar la seguridad, admitió este jueves Carlos Mercado Casillas, titular de la dependencia, durante un evento de prevención del delito.

Sin embargo, los problemas en la Academia de policía van más allá del número de elementos.

Le dicen La Güera y afirma que, a ella y a varias de sus compañeras, el coordinador de la Academia de policía les invitó a salir y las acosaba sexualmente: “Yo no quise, entonces él le ordenó a los otros coordinadores que me tronaran, que me cargaran la mano, de putas no nos baja”. Dijo que presentó una queja en la corporación contra Manuel Díaz Santos, quien era instructor y quedó como coordinador de la Academia, pero Julio Guzmán Cruz, director del centro de formación policial, negó que hubiera alguna queja por escrito.

Otros abusos que acusan son que se les dio un contrato de tres meses, en el cual se establecía que les darían una beca de 5 mil 753 pesos mensuales, pero no les cumplieron. A la generación que se graduaría en noviembre tardaron casi tres meses en pagarles una parte, tenían pagos pendientes y firmaron cheques por el doble del dinero que recibieron, señalaron.

Los de la generación que entró en septiembre llevaban seis semanas sin recibir un sólo peso y todos tuvieron que comprar equipo por su cuenta, como botas: “Las que nos dieron estaban tan chafas que no nos duraron ni tres semanas”, decían algunos de ellos. Saúl Lemus, director administrativo de la Secretaría, reconoció que los contratos eran temporales para los becarios.

“Yo vendí mi carro para aguantar en lo que me pagaban, pero estoy bien endeudado, dejé mi otro trabajo porque quería ser policía, pero ahora resulta que ya nos corrieron que porque no pasamos los exámenes”, dijo uno de los “académicos”, como les dicen en la Policía.

Afirmaron que los instructores los maltratan con tareas que excedían sus atribuciones y, como parte de sus actividades, se les ha exigido participar en operativos adicionales a su horas de preparación, como en el de la Romería de la Virgen de Zapopan, en el que 130 de los elementos de la Academia apoyaron durante la vigilancia del centro de la ciudad.

Guzmán Cruz admitió que sólo 11% de los elementos de la Academia acreditaron los exámenes de control y confianza, hubo 23% de reprobados y el otro 66% estaban pendientes. De la generación 94 hay 154 elementos que presentaron papeles, pero entraron en septiembre y las evaluaciones de la mayoría de ellos estaban pendientes.