"¡Auxilio, quiero comer!"

Su consanguínea le daba de comer alimentos crudos en el suelo y en algunos casos la mujer tuvo que comer sus propias heces para sobrevivir.
Solo por tener esquizofrenia la encerraron.
Solo por tener esquizofrenia la encerraron. (Milenio)

Altamira

Una mujer de la colonia Las Haciendas en Altamira mantuvo a su propia madre en cautiverio durante casi 2 años, los vecinos denunciaron a la línea de emergencias los gritos de auxilio por parte de la víctima quien fue rescatada horas después por la Policía Militar.

La historia se desarrolló durante la noche del 7 de septiembre, cuando los vecinos de la calle Mayorca del citado sector, decidieron salir de sus casas y pedir ayuda a quien fuera, con tal de que alguien ya hiciera algo, esto incluyó hasta las redes sociales.

En las casas traseras, las que se ubican sobre la calle Canaria, de ahí provenían los gritos y lamentos por parte de una mujer, que hasta ese momento nadie sabía de quién se trataba.

Entre los residentes se encontraban Efraín Balderas y Sergio Arias, quien fue uno de los que llamó a la línea de emergencias 066.

La llamada de auxilio fue sobre una mujer aparentemente de la tercera edad que se encontraba en la terraza de la vivienda marcada con el número 424 “B”, la cual, la mantenían sus familiares como una esclava, por lo que pedían la ayuda de la autoridad para sacarla.

Fue este reportero quien constató los hechos, se trataba de la señora María Teresa Blanco de 61 años de edad y quien padece de esquizofrenia.

La imagen era tétrica, la mujer estaba sentada en el piso, contaba con tan solo una sabana, a su costado un plato vacío donde le servían la comida y muy cerca de ella también, sus propias heces fecales.

Como si se tratara de una celda, en la casa existe una enorme fuga de agua que inunda esa área, lo único de valor que acompañaba a la mujer era un viejo catre, los gritos de la mujer eran: ¡auxilio!, ¡quiero comer!

La respuesta por parte de la Policía Militar en esta ocasión fue favorable; fueron 4 patrullas abordadas por varios elementos quienes rodearon la cuadra con toda la intención de rescatar a la presunta víctima.

La acción fue percatada por los residentes de esa casa, pues justo cuando los soldados ingresaron por el techo para observar la denigrante imagen, doña María ya no estaba en la terraza, alguien la había metido al hogar.

Esto enardeció a los vecinos, y obligaron a los militares a darles una respuesta, el proceder legal del comandante en turno del convoy fue tocar la puerta de esa vivienda y pedir explicaciones.

De la casa salió Ana Karen Gomez Blanco de 35 años de edad, hija de doña María Teresa, y Diego Germán del Ángel Mercado de 21 años, su yerno; en esos instantes la ama de casa ya estaba en el piso de la sala tapada con un cobertor y durmiendo tranquilamente.

Al saber que habían sido descubiertas sus acciones, Karla se justificó diciendo que mantenía así a su madre por la esquizofrenia, ya que agredía a sus hijas, mientras que su pareja mintió a los soldados diciendo que la mujer nunca había estado en el patio.

Como lo marca la ley, los soldados no los pudieron detener ya que la indefensa ama de casa padece de sus facultades y por lo tanto no los denunciaría, pero aún así presionaron al personal del DIF a realizar su trabajo.

Fue ayer por la mañana cuando personal de la dependencia y los propios Policías Militares regresaron al lugar, ahora sí, con la debida documentación y procedieron al traslado de doña María al hospital psiquiátrico de Tampico, donde recibe tratamiento médico.