Autoestima, sociedades secretas y lucha antizeta, tópicos de Nazario

El capo abatido narró en un libro su vida criminal, que inició con la venta de mota en EU.
Nazario Moreno 'El Chayo' / cártel: Los Caballeros Templarios.
Nazario Moreno 'El Chayo' (Especial)

México

El líder e ideólogo del cártel La Familia, Nazario Moreno González, El Chayo o El más loco, presuntamente contrató y llevó a Michoacán a conferencistas de superación personal, entre ellos a Miguel Ángel Cornejo, Carlos Cuauhtémoc Sánchez y Alex Dey. El objetivo era ofrecer pláticas a grupos de todas las edades con el propósito de regenerar a alcohólicos y drogadictos.

Así lo describe Moreno González en sus memorias, plasmadas en el libro Me dicen El más loco. Diario de un idealista, cuyos derechos pertenecen a la viuda. En el texto se asegura que entre 2006 y 2009 logró rehabilitar a 47 mil personas.

El libro comenzó a circular después de que el gobierno federal aseguró que el narcotraficante había muerto.

MILENIO buscó entonces a los conferencistas para corroborar la versión. Se hicieron llamadas telefónicas y se enviaron correos electrónicos, pero Carmen Herrera, secretaria de Miguel Ángel Cornejo, fue la única persona que contestó la petición; sin embargo, comentó que en sus registros no aparecía ninguna contratación a nombre de Moreno González.

En la página 48 del libro, El Chayo describe las "buenas intenciones" para ayudar a la población de Michoacán, pero menciona que no todas las podía cumplir.

"De 2006 en adelante empecé a contratar a un alto costo a conferencistas como Carlos Cuauhtémoc Sánchez, quien se presentó a dar una plática precisamente el día que falleció mi hermano Lorenzo.

"También traje a Miguel Ángel Cornejo y Alex Day (Dey), al grupo Fraterno, que se llama Fraternidad Internacional de Hombres de Negocios del Evangelio Completo AC.

"Por otro lado, financié cursos a michoacanos para que asistieran a congresos como "Hombre a hombre", que impartía en Ciudad Juárez la familia Chris Richard, de la Iglesia Cristiana Vino Nuevo".

También narra que de 2006 a 2009 los cursos de superación personal se comenzaron a dar en todo México.

El Chayo cuenta su internamiento en Estados Unidos (donde comenzó a vender mariguana en escuelas públicas), además de su cruzada para erradicar a Los Zetas de Michoacán.

Sin embargo, en el libro pone énfasis a su "labor humanitaria", pues aseguraba tener bastantes recursos, no solo producto de la venta de mariguana, sino de otros negocios.

Demasiado dinero, admitió, lo llevó a convertirse en un "vulgar alcohólico", por lo que se acercó a un profesor de nombre Juan Escobedo Aguirre, quien lo invitó a unirse a Alcohólicos Anónimos (AA).

El "adoctrinamiento" en AA causó un impacto emocional que "estremeció su cuerpo y fortaleció su intelecto" y a partir de entonces se apasionó por temas que lo "marcaron de manera trascendental", indicó.

Así se aficionó a las sociedades secretas, por lo que estudió la masonería y se relacionó con grupos que profesaban ideales secretos de superación mundial.

En esa época sintió "el llamado de Dios" y se dedicó a estudiar la Biblia. "Mi vocación de servicio al prójimo era y es tan sincera que ayudé a diversas iglesias cristianas del país e incluso del extranjero, enviándoles miles y miles de Biblias", describe en sus memorias.

En Morelia acondicionó un lugar para dar misas cristianas y regenerar alcohólicos y drogadictos de todo el país, en particular de Michoacán. "Lo hacía de manera gratuita e incluía alimentación, ropa nueva, jabón para aseo personal y el lavado de su ropa, conferencistas.

"Mi gran satisfacción y orgullo es que, sorteando toda clase de problemas e incomprensiones, logramos rehabilitar a más de 47 mil personas en tres años. Estas miles de personas no eran sino parias", detalla.

Uno de los planes de Nazario, según el libro, fue contactar con el entonces presidente Felipe Calderón y el titular de la SSP, Genaro García Luna, para que lo "apoyaran" o no "interfirieran" en su lucha contra Los Zetas.

Ahí se menciona que El Chayo nombró a dos personas para hacer ese contacto, pero éste no se produjo, porque uno de ellos fue "extrañamente" asesinado por su esposa; el otro fue "emboscado" por agentes cuando buscaba entrevistarse con un enviado especial de la Policía Federal para pactar una tregua.