Presidentes municipales bajo fuego: 45 muertos en 8 años

Se consideran los más incomprendidos por los gobiernos estatal y federal, además de estar expuestos a los criminales, quienes les dan sólo dos opciones: estás conmigo o estás contra mí.
Los agresores lograron escapar tras el asesinato.
Un funcionario municipal está mucho menos protegido que un gobernador. Su nivel de protección no es el mismo (Archivo) (Marilú Oviedo)

Ciudad de México

En los últimos ocho años, al menos 45 presidentes municipales han sido asesinados, indica un reporte de la Asociación de Autoridades Locales de México. En 2010 se contabilizaron 16 homicidios, fue el año más violento registrado desde 2006.

Nueve de los asesinatos ocurrieron contra presidentes locales en Oaxaca; ocho en Michoacán; cinco en Durango; cuatro en Chihuahua y Veracruz; dos en Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Estado de México; mientras que hubo un solo caso en Coahuila, Guerrero, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco y Zacatecas.

De los 45 homicidios cometidos en los últimos ocho años contra ediles, 23 eran del PRI; 11 del PAN; cinco del PRD; dos del PT; uno del Partido Verde, y tres del UYC de Oaxaca.

Ricardo Baptista, presidente de la Asociación de Autoridades Locales de México, explicó que "gran parte" de los alcaldes sufren de amenazas, pero no pueden hablar porque corren riesgo a ser asesinados.

Baptista recordó el caso del presidente municipal de Santa Ana Maya, Michoacán, Ygnacio López Mendoza, quien fue asesinado tras denunciar que Los Templarios extorsionaban mensualmente a los ediles para dejarlos trabajar, si no los matarían.

Somos el eslabón más débil de la cadena de mando, los más incomprendidos por los gobiernos estatal y federal y los más expuestos a los criminales

El 4 de octubre de 2012, López Mendoza inició una huelga de hambre frente al Senado. Armó una tienda de campaña y colgó cartulinas en las que se leían sus peticiones y reclamos, uno de ellos fue la disminución de presupuesto para su municipio. Después de 18 días de ayuno abandonó la causa. Llegó a un acuerdo con las autoridades federales. El 8 de noviembre de ese año su cadáver fue hallado en Guanajuato.

Guillermo Valencia, ex presidente municipal de Tepalcatepec, Michoacán, y Manuel León Sánchez, alcalde de Santa Catarina Juquila, Oaxaca, recuerdan las situaciones a las que se han enfrentado, uno con el crimen organizado y el otro con la 'grilla' política.


Templarios los amenazaban y extorsionaban

"Me vine para Estados Unidos porque sabía que me iban a matar" en México, explicó Guillermo Valencia, ex presidente municipal de Tepalcatepec, Michoacán.

Valencia es accesible, pero precavido. El miedo no lo deja. Prefirió llamar a la redacción de MILENIO el 7 de agosto para confirmar que no fuera una trampa. "Páseme su número y le llamo". Se puso en contacto minutos después. En el fondo se escuchaba la voz de una demostradora, como un supermercado o una terminal.

Cuando 'Memo' Valencia apenas había sido electo, el cártel de Los Caballeros Templarios lo llevó bajo "engaños" a una reunión con varios presidentes municipales.

El ex alcalde dijo que un conocido le pidió ir a la comunidad de La Ruana, del municipio de Buenavista para platicar. Era una gente que le tenía respeto. No preguntó más.

'Memo' Valencia llegó al lugar acordado en La Ruana. Alrededor de él había otros presidentes municipales de Michoacán y hombres armados. Era un engaño. Los Caballeros Templarios los habían juntado para extorsionarlos como lo hacían desde años con sus antecesores. "Los criminales saben cuánto dinero se destina a los ayuntamientos".

Valencia dijo haber pedido ayuda al gobierno de Michoacán y al federal después de la reunión forzada con Los Templarios, pero no hubo respuesta favorable. "Pensé en separarme del cargo", recordó el ex funcionario.

Aún no asumía su cargo y ya el crimen organizado lo había contactado; no quedó sólo en eso. Después vinieron amenazas de todo tipo en "mensajes de texto, llamadas telefónicas a la presidencia, a mi número, a la policía municipal, incluso llegaban a través de personas del ayuntamiento. Les hablaban para pasarme recados", recordó el ex edil.

"Las amenazas eran sin sentido. Hasta por un bache me decían que me iban a echar a los templarios. En alguna ocasión llegué a recibir un documento en mi oficina con la rúbrica de un apodo, en el que pedía apoyara a una comunidad con rollos de alambre y mangueras", explicó.

"Me tocó ver alcaldes llorar. Ningún presidente está exento (a las extorsiones). Las cuotas tienen hace muchos años" y las amenazas por parte del crimen organizado eran constantes. "Me acostumbre a vivir amenazado", dijo Valencia.

Valencia abandonó Tepalcatepec en mayo de 2013, presuntamente por amenazas de muerte y persecuciones de hombres armados. Despachaba desde Morelia. Meses después el Congreso aprobó sustituir al edil por ausencia en el municipio.


Homicidios ligados al narco

El más reciente asesinato contra un presidente municipal fue el de Manuel Gómez Torres, de Ayutla, Jalisco. El 3 de agosto un comando abrió fuego contra él y uno de sus acompañantes. Las investigaciones de la Fiscalía estatal indican que el Cártel Jalisco Nueva Generación cometió el crimen con apoyo de tres funcionarios municipales.

Martín Gabriel Barrón Cruz, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), dijo que "casi todos los casos (de homicidios contra presidentes municipales) están ligados al crimen organizado".

En su libro "Violencia y seguridad en México en el Umbral del Siglo XXI", Barrón Cruz explica que los delincuentes matan a autoridades por dos factores: el primero es porque el edil tiene vínculos con una banda del crimen organizado.

"Cuando a la plaza llega otro grupo delincuencial van sobre la persona que le brindaba protección al cártel contrario. Las organizaciones delictivas necesitan un cerco de protección. Es lo que en algún momento se llamaba 'La Ley de los metales': o plata o plomo, es decir, estás conmigo o estás contra mí", indicó.

Pero también ocurre el caso en que el funcionario ya no le es de utilidad al capo y a pesar de tener nexos lo mata, dijo el investigador del Inacipe.

El segundo factor para que criminales quieran matar a un presidente municipal "es porque no quieren aceptar el negocio que les ofrece el narco. No ceden al chantaje, soborno o presión y es cuando dicen los delincuentes 'o me brindas protección o ya sabes cuál es la consecuencia'".

El investigador del Inacipe aclaró que en México no se realiza frecuentemente el análisis victimológico, con el cual se puede identificar cuántos casos en realidad no están vinculados con el crimen y que pudieron ser los llamados 'crímenes pasionales' u otras rencillas por alguna herencia u otra cuestión.


"No tengo enemigos más que políticos"

El alcalde de Santa Catarina Juquila, Oaxaca, Manuel León Sánchez agregó una razón más: "la grilla".

Una bala perforó el intestino grueso de Manuel León cuando metía una maleta a su vehículo. Se volteó para ver a su agresor y gritarle "hijo de tu puta madre", mientras el pistolero escapaba de la escena. Eran las 17:00 horas del 20 de diciembre de 2013. Manuel había sido electo y en unos días tomaría posesión del cargo. Sólo quería pasar unas vacaciones antes de rendir protesta.

El hijo del político lo auxilió. Minutos después estaban en una clínica donde lo operaron para retirarle la bala. El futuro alcalde despertó alrededor de las 19:00 horas. Vivió para contarlo vía telefónica a MILENIO ocho meses después, tiempo en el que el atentado sigue impune. No hay detenidos.

"No tengo enemigos más que políticos... por las contiendas", afirmó el ahora presidente municipal priista.

León Sánchez fue alcalde de Santa Catarina Juquila también de 2002 a 2004. En abril de 2005, simpatizantes del presidente municipal del PRI, Miguel Ángel Sánchez Ríos, marcharon para demandar la entrega de las oficinas municipales.

Otro grupo los enfrentó con armas de fuego, palos y machetes. Ese día murieron su hermano Juan Carlos, un militante y hubo más de 10 heridos.

"Recibimos amenazas, pero normales. Uno se acostumbra a esta situación en la que te dicen 'cuídate' 'no te metas mucho a la campaña porque te va a pasar lo de tu hermano'. Desde ese día cambió mi vida, ahora hay que andar con la seguridad. Tengo tres escoltas que andan con nosotros", agregó.


Son los menos protegidos

Recibimos amenazas, pero normales. Uno se acostumbra a esta situación en la que te dicen 'cuídate' 'no te metas mucho a la campaña porque te va a pasar lo de tu hermano'

"Somos el eslabón más débil de la cadena de mando, los más incomprendidos por los gobiernos estatal y federal y los más expuestos a los criminales. Para la federación es fácil atacarnos, criticarnos y señalarnos", dijo el ex alcalde de Tepalcatepec, Guillermo Valencia.

El investigador del Inacipe, Barrón Cruz, respaldó la declaración de Valencia: los alcaldes "son los funcionarios con menos protección. Un funcionario municipal está mucho menos protegido que un gobernador. Su nivel de protección no es el mismo".

Agregó que las organizaciones delictivas buscan satisfacer sus intereses a nivel local, "tener controlada una plaza porque por ahí transita la droga, por ahí sembramos, por ahí tengo las bodegas, en fin... puedo tener muchas cosas, pero eso en un municipio. Un municipio es clave. Tiene un interés muy en particular" para los criminales.

El director de la Asociación de Autoridades Locales de México, Ricardo Baptista, dijo que los alcaldes peligran más porque viven en el mismo municipio donde habitan los delincuentes y los criminales saben dónde está la casa del edil y su familia.

Baptista afirmó que no ven reflejados avances en las investigaciones de los ataques contra funcionarios locales, por lo que les preocupa que se queden en la impunidad.

Agregó que las autoridades federales deben crear un protocolo de protección para alcaldes, sobre todo en zonas de riesgo, y que la PGR tome los casos de homicidio contra los ediles.

Mientras los homicidios contra funcionarios locales van en aumento, 'Memo' Valencia anunció el 13 de agosto, desde la Ciudad de México, su regreso a Tepalcatepec.

"Dime una diferencia de actuar de los policías infiltrados en Michoacán a los comandos del crimen organizado. No hay ninguna: carros particulares, vestidos de civil, armas exclusivas del Ejército... está cabrón".