'El Americano' culpa a la Gendarmería del tiroteo

Ambos acusan que hubo provocaciones, admiten que dispararon durante el enfrentamiento y rinden su declaración; anuncian que velarán a sus muertos a un kilómetro de distancia entre sí.

Michoacán

Hipólito Mora y Luis Antonio Torres, El Americano, velarán a sus muertos en La Ruana a menos de un kilómetro de distancia entre sí, una vez que concluyan las diligencias periciales que encabeza la procuraduría de Michoacán.  

A 24 horas del enfrentamiento en el que 11 fallecieron a balazos, entre ellos el hijo mayor de Hipólito Mora, la tranquilidad regresó de manera aparente a la tenencia de Felipe Carrillo Puerto, donde las añejas diferencias terminaron por dejar un saldo rojo en el mismo lugar donde en febrero pasado se erigió un altar a la Virgen de Guadalupe, al cumplirse un año del levantamiento de las autodefensas michoacanas.

Los líderes de los grupos que participaron en el enfrentamiento estuvieron todo el día en La Ruana y cada uno dio su versión de lo ocurrido la tarde del martes.

Hipólito Mora responsabilizó a Luis Antonio Torres de la muerte de su hijo, pero éste aseguró que no es culpable y negó diferencias con el líder de las autodefensas.

Mora, a su vez, acusó a Alfredo Castillo de haber sido advertido de lo que podría suceder por las diferencias con Luis Antonio Torres, pero éste se defendió y dijo que fue agredido por el otro grupo, que estuvo apoyado por elementos de la Gendarmería que se encontraban en el lugar.

“No sabemos qué pasó, qué arreglo tenían los de la Gendarmería con el grupo de Hipólito porque cuando pasamos no nos imaginamos que iban a estar bien acomodados y nos iban a tirar”, afirmó El Americano.

Ambos reconocieron haber disparado y la posibilidad de que las pruebas de balística los incriminen. Hipólito Mora aseguró que no dejará las armas, “sin importar si sigo en la fuerza rural o no, porque un uniforme no cambiará mi forma de pensar. Yo sigo en la lucha”.

A Hipólito Mora la muerte de  Manuel, el mayor de sus once hijos, le quitó la tranquilidad. “Pero ayer me cambiaron la vida, ya consiguieron lo que querían, me dieron en donde más me duele”, dijo entre lágrimas, a unos metros de donde cayó muerto su primogénito.

Pese a las diferencias aseguró: “Yo nunca he discutido con El Americano, nunca le he dicho una mala palabra ni él a mí. Y eso que ahora es la persona que más odio. Pero él me agarró coraje desde que yo me empecé a dar cuenta que él estaba dejando que entraran a su grupo personas que andaban con Los templarios, muchos arrepentidos que andan por aquí. Por eso me agarró coraje”.

Se lanzó contra el comisionado Alfredo Castillo y lo responsabilizó de la muerte de su hijo, pues sabía lo que ocurría en La Ruana y en el resto del estado, con el regreso de grupos delincuenciales.

“Siempre estuve suplicando a varios empleados del gobierno que aquí en La Ruana había un alto riesgo de enfrentamiento”. Por eso pidió al presidente Enrique Peña Nieto que ponga atención a lo que ocurre en Michoacán, “que no se olvide y tome en cuenta que duramos 12 años abandonados por el gobierno del estado”.

Horas después, Luis Antonio Torres salió a dar su versión de lo ocurrido. Desde la plaza principal de La Ruana explicó que en diversas ocasiones fueron víctimas de provocaciones del grupo de Hipólito Mora y el martes, junto con elementos de la Gendarmería que se encontraban en un retén a unos metros de la barricada, fueron recibidos a balazos cuando cruzaban por la avenida que lleva al centro de esa comunidad.

El Americano mostró la camioneta en la que viajaba la tarde del enfrentamiento. Mostraba rastros de balazos de grueso calibre que, explicó, no son de las R15 que utiliza el grupo de Mora adscrito a la Fuerza Rural. “Una persona de Hipólito o de las mías no puede dejar impactos de una M60. Tenemos audios y ahí se escucha cómo detonan sus carrilleras. Esas son armas de la Gendarmería”, acusó.

Narró que esa tarde “estaba un federal arriba de la azotea, él me mató a la botarga y al hermano de El Ocho. Si les tiramos fue en defensa, porque si no, nos hubieran acribillado a todos”.

Agregó que los elementos de la Gendarmería esposaron y mataron a sus elementos. “Nosotros le tiramos a los de la Gendarmería porque ellos nos estaban agrediendo, pero no le tiramos a ningún civil de los de Hipólito”.

El Americano pidió a Castillo el retiro de retenes de la Gendarmería y la sustitución por elementos del Ejército. A Hipólito Mora le solicitó que ante lo que ocurrido, acepte que “no somos animales para que no nos duelan nuestros muertos”.

Luis Antonio Torres rindió declaración en La Ruana, ante Victorino Porcayo, subprocurador de Apatzingán, y José Juan Monroy, subprocurador de Lázaro Cárdenas.

Otros que participaron en el enfrentamiento rindieron su declaración ante el Ministerio Público que se trasladó a la tenencia de Felipe Carrillo Puerto, que resguardó la Policía Federal y el Ejército.

“PRENDIDA DE ALFILERES”

El presidente de la Cámara de Diputados, Silvano Aureoles, advirtió que la seguridad en Michoacán está “prendida de alfileres”, por lo que llamó a rediseñar la estrategia anticrimen en dicho estado, así como a separar las funciones de seguridad y desarrollo hasta hoy concentradas en la figura del comisionado Alfredo Castillo.

En entrevista, sostuvo que el enfrentamiento entre los grupos de Hipólito Mora y El Americano en La Ruana confirma la debilidad y el agotamiento de la estrategia del gobierno federal en Michoacán.

Subrayó que la confrontación que provocó la muerte de once personas estaba ya “muy cantada” y afirmar que ello es producto de un conflicto personal “no puede ser un argumento para que el Estado no atienda la situación”.

(Con información de: Fernando Damián y Daniel Venegas)

:CLAVES

CUESTIONAN PLAN

La bancada panista en el Senado le retiró al gobierno el voto de confianza para desplegar la estrategia de seguridad en Michoacán con un comisionado al frente como Alfredo Castillo.

A su vez, el presidente del Senado, Miguel Barbosa, pidió valorar la permanencia del comisionado, al indicar que quedó claro que las autodefensas no son fuerzas del orden regulares.

Se trata, dijo, de grupos armados con rivalidades que ya llegaron al extremo de enfrentamientos como el de este martes con 11 muertos. “Evidencia que la estrategia que veíamos caminar con éxito empieza a debilitarse”, señaló.