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Jueves , 16.08.2018 / 23:17 Hoy

Columna de Xavier Moyssén Lechuga

Uno entre otros

Xavier Moyssén Lechuga

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El pasado 15 de julio en el Centro de las Artes del Parque Fundidora, en lo que fuera la Fototeca de Nuevo León, ahora Nave Uno, se inauguró la Cuarta Edición del programa BBVA Bancomer MACG (Museo de Arte Carrillo Gil), intitulada De la formación a lo público, compuesta por 10 proyectos-trabajo de igual número de productores de diferentes partes del país.

La densidad de información que contiene el párrafo anterior me lleva a dividir estas líneas en dos partes, aunque no forzosamente la segunda esté en relación directa a la de hoy. Habrá además temas que pudieran tratarse a raíz de esta muestra y que por desgracia no nos podremos detener en ellos, por ejemplo la relación que tienen los patrocinadores de esta muestra y sus organizadores con la Bienal de Arte FEMSA.

Pero es de lo que ahora podemos ver y apreciar en la Nave Uno de lo que tratará lo que sigue. Primero unas líneas acerca del programa de becas Bancomer. Asociado con el MACG dicen ser una plataforma educativa cuya finalidad es fortalecer la formación de noveles productores, dotarlos de mejores metodologías para la ejecución de sus proyectos, y facilitarles el trato con el medio, con posibles patrocinadores de su quehacer, todo ello con “el ánimo de construir nuevas vías de desarrollo en las artes visuales y promover el capital cultural en México”.

Quienes nos dedicamos a la difusión, crítica y formación en y de las artes visuales, nos hemos equivocado al no asegurarnos que una mayoría haya comprendido que al menos desde mediados del siglo pasado existe y domina un nuevo tipo de arte que poco o nada tiene que ver con el del pasado inmediato. Esto no es bueno ni malo, ni da por resultado manifestaciones superiores, las de hoy son simplemente diferentes. Una de esas diferencias es que mientras ayer sobresalía y se tomaba por cierta una sola idea acerca de lo que era el arte y sus principales características, actualmente son muchas esas ideas, ninguna puede decir que es la principal, la mejor, la verdadera, la única, o la que perdurará y guiará la producción simbólica los siguientes 100 años. Lo que tenemos entonces es un horizonte compuesto por muchas ideas-tendencia, unas más fuertes que otras lógicamente, más la mayoría con un amplio rango de difusión y circulación, no sólo nacional, sino incluso internacional.

La célebre Avelina Lésper se equivoca, entre otras cosas, por negar esta simple realidad, como también se equivocan quienes creen que son ellos y no ella, los que sí saben, entienden, aprecian y promueven al verdadero arte.

Lo que me parece falta en esta nueva muestra del Centro de las Artes es que sospechosamente no precisen lo que apoyan, o lo que han decidido apoyar, por las razones que sean, a una de las muchas ideas-tendencia que hay en la actualidad dentro la práctica de las artes visuales. Quiero decir, creo que hay cierta culpabilidad en la exhibición de estos trabajos sin las aclaraciones pertinentes, esto es, que los 10 trabajos que se exhiben fueron seleccionados y premiados porque responden a una determinada idea acerca de lo que debe ser el arte, y no por ser representativos del quehacer simbólico de los productores noveles y no tan noveles del país, que las vías de desarrollo que desean construir para las artes visuales del país son únicamente para las que se encuentran sobre esta vía y no para todas las que se practican y circulan en México.

Uno de los puntos de partida de esta tendencia lo podemos rastrear hasta el llamado Giro Antropológico, allá por los años setenta u ochenta del siglo XX, cuando la teoría del arte, influida por el psicoanálisis, el postestructuralismo, la sociología y la semiótica se enfocó más en los fenómenos culturales que en las manifestaciones singulares, como campos de estudio para la estética. Es el momento en que destaca, como el de muchos otros, el trabajo de Julio Galán. Cito a este productor no sólo porque también está expuesto ahora en el Centro de las Artes, sino para ejemplificar la amplitud de acepciones y consideraciones que a partir de entonces han tenido las manifestaciones artísticas, incluso siguiendo una misma línea de pensamiento.

Trabajos como los de Chantal Peñalosa, María Sosa o Noé Martínez, en verdad interesantes, son un buen ejemplo de cómo es que el arte se ha movido de la autocontemplación a mirar a su entorno y lo que ahí ocurre, pero no cometamos el error, no caigamos en la tentación, de afirmar que todo lo que no sea así está fuera de algo, hoy día tan amorfo, como lo puede ser el campo del arte.

xavier.moyssenl@udem.edu

www.veryrepresentar.blogspot.com

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