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Lunes , 24.09.2018 / 11:30 Hoy

Columna de Xavier Moyssén Lechuga

¿Por qué la fotografía? (II de II)

Xavier Moyssén Lechuga

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Para leer este texto hay que tomar en cuenta dos ideas previas, o leerlo bajo su luz. La primera de ellas es el estado actual de la fotografía, y mejor aún, el de los productos llamados artísticos, cuyo conjunto reconocemos como arte contemporáneo. El grado de confusión, ambigüedad, transitoriedad, comercialización, individualismo y materialismo que priva en tales productos se extiende hasta la producción fotográfica, pintura, escultura, instalaciones, arte objeto, video-arte, gráfica, neo-post-trans-retro conceptualismo, comparten con la fotografía (casi me siento tentado a escribir la fotografía de arte, pero en realidad abarca todo objeto que se presenta como tal) estas características. Esto simple y sencillamente quiere decir que existe, consciente o inconscientemente, un modelo, un patrón que dicta qué y cómo deben ser una pieza de arte contemporáneo, qué y cómo debe ser una fotografía; todo ello independientemente de nuestros gustos, preferencias, creencias o conocimientos.

La segunda de estas ideas está relacionada con la idea que cada uno de nosotros tiene respecto a qué es el arte, cómo son los objetos artísticos, para qué sirve el arte, de dónde viene el arte. Tener bien definidas e identificadas las respuestas a estas inquietudes nos permitirá seguir adelante pues, independientemente de su contenido, permiten contrastarlo con lo que se ve o muestra como objeto de arte. No haber contestado antes, simple y sencillamente se convierte en un obstáculo para cualquier discusión pues cualquier propuesta se asume como propia o verdadera. En el primer caso es el inicio de un diálogo, en el segundo, el de la asunción de una moda.

Así pues, sigamos armados, por un lado, del conocimiento y reconocimiento del estado actual de la producción artística, por otro, con una idea lo más clara posible de qué es arte, para qué sirve, cómo se manifiesta.

Recientemente felicitaba a un galerista local por mantener su interés en la fotografía. Independientemente de lo complicado, mal informado, y peor asesorado que esté el mercado, la comercialización, de la fotografía, lo cierto es que de ahí mi felicitación a esta persona, comparada con la pintura, resulta hoy día mucho más interesante, atrevida y propositiva, algo que realmente vale la pena ver, comentar y discutir, exactamente todo lo contrario a lo que nos ofrece la pintura.

Entre los muchos comentarios que crucé con la doctora del Conde, recuerdo uno que en este momento viene al caso. Según ella, por muchos motivos, hemos ido desaprendiendo a ver pintura, no solo en cuanto a su temática y recursos iconográficos se refiere, sino a lo que es una pintura formalmente, o sea la serie de recursos técnicos que pone en juego el pintor a fin de hacer memorable su trabajo; esos recursos, esa capacidad, ese saber, es el que según ella se nos va en estos momentos de las manos, haciéndonos incapaces de comprenderla y más profundo aún de saber por qué apreciarla. Situación que, por desgracia, crea un círculo vicioso pues si hemos dejado de saber cómo reconocer una buena cocina también se debe a que ha dejado de hacerse. Porque hemos dejado de apreciar la pintura bien realizada, por no poder reconocerla, es que ya no sabemos cómo verla. Como ya no sabemos ver pintura da igual la manera en que se realice, o a través de qué se manifieste, pues al quedar ciegos ante estas dimensiones hemos de valorar, de apreciar otras facetas, aquellas que no son universales, sino su opuesto, las subjetivas.

Luego de un proceso histórico no exento de ambigüedades y rápidas e inesperadas transformaciones, la producción de objetos simbólicos logró liberarse de una normatividad demasiado estrecha e inoperante ante nuevos estilos de vida, descargando toda responsabilidad en la capacidad individual del sujeto, cada obra suya se volvió legaliforme, y no tuvo más contención que la que la oferta y la demanda le van imponiendo, hasta acabar, en nuestros días, siendo reina en el mundo de las mercancías, al lado de las joyas, la exclusiva ropa de marca, los autos y aviones privados, los lujosos departamentos en las principales capitales del mundo.

moyssenl@gmail.com

www.veryrepresentar.blogspot.com

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