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Jueves , 18.10.2018 / 02:37 Hoy

Columna de Xavier Moyssén Lechuga

Pintura en el trópico

Xavier Moyssén Lechuga

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En este mismo espacio, hace una semana advertía de la presencia en la ciudad, fortuita o no, de dos muy buenas muestras de arte cubano, la que ya comentamos en el Marco, y la de Segundo Planes que se expone actualmente en el Centro Cultural Plaza Fátima.

Ecua-Error Catatónica es el título que lleva esta exposición compuesta por 19 lienzos de gran formato (los más pequeños deben ser de 150x150 cms., el mayor de 300x1040 cms.).

El título me viene bien para intentar explicar lo siguiente: preguntar por el significado que éste pueda tener (como el de todas y cada una de las 19 pinturas), no tiene sentido a menos que se lo preguntáramos directamente a Planes, quien es el único en saber - espero- exactamente qué es lo que para él significan o quieren decir (sus trabajos). Lo que podemos o debemos hacer sus espectadores es seguir, con mayor o menor éxito, lo que en cada obra o grupo de ellas, resulta significativo para nosotros, es decir, si nos dice algo, nos remite a otras obras -sean o no pinturas-, nos trae un recuerdo, nos hace reconocer esta o aquella figura, símbolo o referencia, o despierta una emoción en particular. Con todo este material, podríamos decir que en la exposición, en una o unas obras en particular, vimos, entendimos, sentimos, nos llevan, nos atraen, o que de plano rechazamos por herméticas, mal ejecutadas o impedir cualquier intercambio con uno mismo. Lo que hay que tener presente en este ejercicio es que sea cual sea la conclusión o final al que lleguemos será producto, por supuesto, de nuestra interacción con el trabajo que presenta Segundo Planes, pero sobre todo de nuestra propia experiencia y antecedentes.

Con lo dicho tratemos de ver a dónde nos lleva esta exhibición. Del total de lo colgado se pueden formar dos grupos totalmente asimétricos, por un lado dos telas, y las 17 restantes de otro. Estas dos, de inmediato saltan a la vista por ser totalmente diferentes del resto (El viaje y Cazador de estrellas) ya por su formato, esencialmente vertical, ya por iconografía estas obras se encuentran muy cercanas a lo que en otros casos se llama pantalla mental, y sirven, según me parece, como testigos y registro del esfuerzo, trabajo e inversión emocional hecha por Planes; es como si viéramos lo que va quedando o más bien lo que quedó, después de pintar las telas del otro grupo, su apariencia es más bien informal, caótica, sin composición, pero intensa y de gran expresividad.

Por el contrario, las 17 restantes presentan una ejemplar homogeneidad sin llegar a la monotonía, lo que dada su cantidad y tamaño ya es en sí un logro. Esta unidad se debe, en parte, a la integración del fondo rígido sobre el que están montadas las telas con sus bastidores, que también sirve de marco, a la composición general. Estos fondos van pintados en negro y sobre ellos, se va dibujando con una gubia motivos ornamentales -flores principalmente- pero también otros personajes que forman parte de la narración de cada obra. Esta idea de decorar los marcos nos lleva al interior de las pinturas y lo primero que vemos son aves, básicamente colibríes, generalmente al centro de la composición con lo que dan una apariencia oriental que se complementa con la decoración floral practicada en los marcos y que como ya se dijo, en más de una ocasión invade el resto de la tela; pudiera decirse entonces que hay una especie de orientalismo en estas nuevas, muy nuevas -todas son de este año- telas de Planes. Más si hemos de apuntar hacia una posible influencia oriental, también y quizás más importante aún, debiéramos hacerlo de la ilustración decimonónica tanto de libros infantiles como la científica.

Quisiera decir en este punto que se trata de obras mixtas, mixtas por la cantidad de referencias que es posible encontrar en todas y cada una de estas telas, y que le sirve a Segundo Planes para ir narrando una historia, más bien la interpretación que hace él de la historia occidental del norte y sus contactos con el ecuador, trópico o sur. Calificarlas de mixtas también me viene de la obra más grande y que lleva por título parte de la exposición, Ecua-error, el enorme políptico lleva en sus extremos impresiones de origen fotográfico, sobre las cuales también se ha pintado, así como sobre la simulación de pizarrón en uno de los paneles centrales.

La exposición es pues, y en síntesis, la gran versión pictórica de una gran visión poética, mística, sincrética de una gran historia. Un increíble esfuerzo para lograr concretar tal visión, para narrarla través de estas 19 piezas, una especie de legado que desaparecerá, y creo que así lo tiene contemplado Segundo, conforme se vayan vendiendo o cediendo de cualquier manera cada una de ellas. Tan efímera entonces, como nuestra propia interpretación.


xmoyssen@udem.edu.mx

visionyrepresentacion.blogspot.com

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