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Columna de Xavier Moyssén Lechuga

Diálogos con el pasado

Xavier Moyssén Lechuga

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En mi entrega anterior mencioné que dentro del XV Encuentro de Fotografía se habían abierto al público tres exposiciones, la del 3er. Concurso de Fotografía Contemporánea de México, y un par más que comparten espacio en la planta alta de la Nave II del Centro de las Artes. Se trata de dos muestras menores, una de Alejandro Chaskielberg, Otsuchi, memorias del futuro, y Jungle Check, una fotoinstalación de Cristina de Middel y Kalev Erickson. Ambas relacionadas entre sí en más de un sentido y, aunque en principio pudiera parecer que están desligadas del material que se exhibe en el mencionado 3er. Concurso, también tienen algo que ver con aquello.

Quizás lo más conveniente sea iniciar por aquí. Como se ve, estas dos exposiciones son un ejemplo más o menos ampliado de los proyectos que se presentan en el concurso. Ampliado porque hay más material expuesto, es decir, tuvieron la oportunidad de contar con más espacio para presentar su trabajo, lo que, como se comprenderá, no sucedió en el concurso. Ambos proyectos al igual que algunos otros del concurso trabajan, como concepto, con la memoria, y al igual que algunos otros concursantes, materialmente se basan en la recuperación de material fotográfico de otro momento, del pasado no importa si remoto o mediato. Hasta aquí terminan las semejanzas, ya que estas dos muestras son ejemplo de lo que es un proyecto bien pensado, bien ejecutado, bien concretado, son, por decirlo de alguna manera, circulares ya que parten de una idea y cierran, concluyen, no solo en su materialización que es el símil físico de la idea, sino con su exhibición. En tal sentido harían bien muchos de los concursantes en visitarlas y compararlas con sus propios proyectos a fin de ver qué pueden aprender y qué evitar.

Las exposiciones que hoy glosamos no son las primeras que nos llegan con obra basada en la apropiación del material encontrado, en su reutilización para producir obra propia. Aquí en casa tenemos los casos de Estética Unisex, Carlos Ballester y Adrián Procel, entre otros, y a nivel nacional, quizás el más conocido sea Iñaqui Bonillas, aunque también han recurrido a esta estrategia Mario García Torres, el fallecido Felipe Ehrenberg y Minerva Cuevas, por mencionar algunos. Si tuviera que señalar qué tienen en común todos ellos, diría que, por supuesto, el recuperar, revivir, el material encontrado, que, en la mayor parte de los casos, es anónimo y solo revela lo que toda fotografía hace, jirones de una vida, breves momentos y espacios congelados de un pasado del que no sabemos absolutamente nada. Este interés no es el del arqueólogo, el del historiador, o del esteta, es sí un interés por el pasado, pero por un pasado abierto, vivo, que no ha sido escrito, sin relación alguna con el pasado histórico, letrado, cosificado, muerto.

Regreso a las muestras de Chaskielberg y Middel-Erickson, creo ellas son un buen ejemplo de lo que acabo de decir. Pero no solo eso, sino que, además, me parece, representan otra de esas diferencias de las que hablaba la semana pasada, entre el mundo contemporáneo y el moderno. Me refiero a esta actitud frente al pasado, que no es lo mismo que frente a la historia, aquí se trata de entablar un diálogo con lo encontrado, de explotar eso que veo, entiendo, siento, en ese material; qué me dice, qué me permite, qué no; expresar cómo se percibe en circunstancias distintas a su origen y bajo la lectura de otros ojos y comprensión. Así pues, el pasado del que se trata en estos y otros proyectos, es el que yo me invento a partir del material que cae en mis manos; se trata de una versión más de éste, no importa qué tan alejada esté de la primera. Así pues, yo diría que el mundo contemporáneo anda en busca de esas imágenes con las que pueda dialogar y reconstruir un pasado, unos antecedentes, que, en principio, solo tienen sentido para quien lo descubre. Es pues un rechazo, o una alternativa, a la(s) historia(s) oficial(es), sus grandes relatos, grandes nombres, grandes personajes.

Si algo tuviera que echarles en cara a estas muestras sería el que ninguna de las dos le da un mayor espacio al material original del que parten. Es decir, en el caso de Otsuchi, me habría gustado ver más claramente cuál fue y en qué condiciones se encontraba el material que alteró la primera decisión de trabajar en B&N y luego guío el color que habría de mantener en la serie como remembranza de lo encontrado, cómo y por qué manipuló así sus fotografías. Y en el caso de la pareja Middel-Erickson, quisiera haber visto, aunque fuera una muestra de los originales y no una impresión contemporánea de ellos. Por los objetivos del proyecto, tratar de refotografiar los motivos que aparecen en el material encontrado, creo debían haber explotado más el recurso de la impresión en dos caras de un mismo triángulo lo que hace que aparezca una u otra imagen según sea el ángulo desde donde se observa.

Presentar ambas muestras dentro del XV Encuentro de Fotografía, así como el haber incluido ponentes y revisores extranjeros, le dieron un toque internacional al evento, ojalá y este ánimo se repitiera más seguido.

moyssenl@gmail.com

https://soloartesvisuales.blogspot.mx

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