• Regístrate
Estás leyendo: De los regresos (I)
Comparte esta noticia
Sábado , 23.06.2018 / 00:23 Hoy

De los regresos (I)

Publicidad
Publicidad

En estas semanas he conversado con algunos colegas acerca del regreso de la fotografía fotoquímica o, mejor dicho, de la película que hace posible inicie este proceso. El anuncio más reciente al respecto fue el hecho por la Kodak Eastman Company y la Kodak Alaris durante el Consumer Electronic Show (CES) del mes de diciembre en Las Vegas, Nevada, sobre el relanzamiento de la marca Ektachrome, una de sus películas más representativas (suspendida su producción apenas en el 2012). Anteriormente ya habíamos tenido, entre otras, el regreso de la Polaroid (suspendida en el 2008), revivida a través de la compañía Impossible Project, así como el diseño para la Leica, la Olympus, Nikon, Fuji, etcétera, de nuevos modelos a fin de darles la apariencia de las cámaras de mediados del siglo pasado, algunas de ellas funcionando; esto es, captando imágenes de manera electrónica, las más, incorporando magazine de película.

Dos anotaciones antes de seguir. Uno, esta discusión se da al interior de la aparente confrontación entre medios electrónicos y analógicos que se extiende más allá de la fotografía y abarca ámbitos que nada tienen que ver con esta adversidad, sino con una tendencia mayor que es la búsqueda o retorno de ciertas versiones del pasado inmediato, lo que usualmente conocemos como lo vintage (música, filmes, TV, ropa, muebles, arquitectura, comida, etcétera), por lo que es más bien un rasgo de la cultura contemporánea.

Dos, en verdad nunca han dejado de producirse u obtenerse imágenes fotoquímicas, si se prefiere, nunca se han dejado de hacer fotografías en el sentido tradicional del objeto y del concepto. Por lo que una primera conclusión, con la que creo mis colegas podrían estar de acuerdo, es que esta situación -el regreso de la película fotoquímica o analógica- se debe más a una estrategia de mercadotécnica o comercial, que a un asunto que debiera inquietarnos por indicar algo más que aún no alcanzamos a ver o comprender.

Dicho lo anterior es innegable que ambos sistemas, el electrónico y el fotoquímico, tienen sus defensores y detractores, tal oposición se genera, ya que comúnmente suponemos que lo nuevo es superior o suple a lo viejo pues, en términos generales, no posee las mismas limitantes o carencias que el modelo anterior o porque éstas ya han sido superadas por los nuevos adelantos, ¿quién no prefiere el automóvil o el avión para viajar en lugar de la carreta o el bote de vela?, ¿cómo no estar a favor de la mal llamada fotografía digital, si supone una serie de ventajas con respecto a la obtención de imágenes analógicas? Los resultados que se obtienen con ella, si no idénticos, sí son lo suficientemente parecidos a sus antecesores como para dejar en manos de los expertos y conocedores su correspondiente identificación; en otras palabras, para la inmensa mayoría de nosotros no existe una diferencia ostensible entre las imágenes de hoy y las del pasado, es más, sí se llegan a apreciar mejor gracias al brillo de la pantalla, y no solo eso, sino que logran, incluso, mejorar las imágenes del pasado. Todo ello sin mencionar su rápida apropiación por parte de la cultura masiva, y los adelantos tecnológicos que se suceden día a día, tanto en la captación de imágenes, como en el equipo periférico que acompaña a esta acción.

Ahora bien, cuando ya todos estábamos casi convencidos de sus bondades sobre el mundo analógico, se dan estos regresos -diseños de cámaras, películas, papeles, etcétera- (artificiales o no), lo que ha llevado a muchos, ya lo decía más arriba, a preguntarse por las razones, más allá de las apariencias de la moda, o del fácil entusiasmo, que pueden estar provocándolos.

Si me circunscribo a la fotografía no tengo respuesta (soy de los que cree en la artificialidad de la tendencia -que ha sido hecha por el mercado- por lo que pronto estaremos hablando de otros temas), pero si las veo, como ya decía, en un contexto más amplio, me parece que sí podemos identificar una o más variables que estén empujando o haciendo resurgir métodos, diseños, materiales, procesos, objetos, del pasado inmediato. De entre ellas, una de las más poderosas me parece que es la búsqueda de la autenticidad, entendida como aquello que realmente es lo que parece ser o que se dice que es. En un mundo dominado primero por el espectáculo y hoy día por los hechos o verdades alternativas, en el que la apariencia se ha vuelto algo tan volátil que puede transformarse en cualquier momento y a voluntad, en el que las identidades son intercambiables, en el que la apreciación y la opinión son más importantes que la verdad, desear lo auténtico me parece una bocanada de aire fresco.

Lo auténtico en fotografía, creo yo, sería recuperar, con los ojos del presente, esas primeras imágenes que hipnotizaron a los Niepce, Talbot, Bayard, la emoción de ver cómo iba apareciendo sobre la superficie de una lámina, de un papel, la imagen que acababan de ver proyectada dentro de sus antiguas cámaras oscuras. Regresar a esas imágenes que aún hacían creer en la objetividad, en la autenticidad de una realidad que hoy, por desgracia, se nos cae de las manos como trozos de un espejo quebrado.

moyssenl@gmail.com

https://soloartesvisuales.blogspot.mx

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.