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Viernes , 17.08.2018 / 18:28 Hoy

Columna de Xavier Moyssén Lechuga

Aquí y ahora

Xavier Moyssén Lechuga

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Quiero pensar que no somos los primeros –ni los últimos– en mostrar curiosidad, interés, preocupación, cuidado, etc., por categorías tales como el espacio y el tiempo. Por el contrario, creo que ambas pertenecen al inconsciente colectivo de Occidente, por lo que a lo largo de nuestra historia se ha reflexionado sobre ellas –de Aristóteles a Heidegger, a la película Interestelar– y que, de vez en vez, han servido como materia prima para la expresión simbólica o artística. De hecho, se podría afirmar que a cada momento histórico en que se haya profundizado en estas categorías, le corresponde una nueva versión de productos simbólicos; pensemos en la concepción que del espacio se hace el humanismo renacentista y su paralelo en la creación de la perspectiva central.

Lo anterior viene a cuento por la exposición Registro 04, dedicada al Espacio Tiempo, y recién abierta al público, el pasado día 4, en el Marco de esta ciudad. Tal y como se recuerda en la cédula de entrada a la muestra, la primera de las exhibiciones que llevó este título –Registro 02, no hubo 01– se efectuó en el 2009, y la formaron trabajos de productores locales; en aquel entonces estuvo dedicada a los procesos de percepción y representación.

Registro 03, realizada hace dos años y curada por Marco Granados, se compuso con la obra de artistas del noroeste o norte del país, ya que se centró en la presentación de trabajos que abordaban la relación fronteriza y los procesos de identidad e identificación.

Así llegamos a esta tercera edición, cuyo tema central, como se ha explicado, es el tiempo y el espacio, mismo que abordan o intentan hacerlo, nueve productores a través de igual número de instalaciones. La muestra lleva una especie de subtema, o segunda línea de tratamiento formal y de contenido, se trata de la relación, continuidad, corrección, relectura o un retomar lo que en la Modernidad se realizó considerando estas categorías, por lo que las nueve piezas son una especie de vínculo o referencia a otras tantas obras del pasado reciente.

Como curador u organizador de una muestra cualquiera, tienes, en principio, dos opciones: una, armas la exposición que tienes en mente con obra ya existente y que sirve para presentar o ilustrar tus ideas respecto a ese tema; o bien invitas a una serie de productores, les platicas y explicas cuáles son tus intenciones y propósitos, y qué es lo que esperas de ellos, o más bien, de la obra que han de producir siguiendo lo que ya les ha comentado, tal y como es el caso de esta exposición.

Para explicar mi apreciación, como veo y entiendo el Registro 04, imagino una curva de distribución normal de frecuencias, en la que la obra de Raymundo Sesma, Campo Expandido, es su punto central. Las piezas que se encuentran a su izquierda son grados de acercamiento a la idea principal, en tanto que las que se dan a su derecha lo son de alejamiento de ella, cuatro de cada lado.

La instalación que ha hecho Sesma me parece que es la que interpreta a la perfección las intenciones, primarias y secundarias, de la muestra; no sólo juega con la percepción óptica del espacio, haciendo del espectador parte activa de su creación, sino que se vincula, casi naturalmente, con los trabajos, principalmente, de Siqueiros, aunque, por supuesto, también aparecen referencias a Mathías Goeritz y Legorreta. Inmediatamente a su izquierda se encontraría el trabajo de José León Cerrillo, que también ocupa todo el espacio, piso y muros, pero con un efecto visual más débil; luego la de Fabiola Torres-Alzaga, les seguiría la de Diego Pérez, hasta llegar a la instalación de Jorge Méndez Blake, que representaría, en esta curva imaginaria, el primer grado o inicio de la interpretación fiel de las intenciones de la exhibición. Del lado contrario, o sea a la derecha de la curva, después de Sesma estarían en orden descendiente o alejándose de la idea primaria, las piezas de Sofia Táboas, la de Julia Carrillo, Sebastián Romo y Édgar Orlaineta.

En otras palabras. En la exposición, según mi criterio, usted encontrará obras que, efectivamente, tratan con el tema –más que con las categorías– del tiempo y el espacio, en tanto que otras, hacen todo lo posible, por complicar o enrarecer su compresión.

En muchas otras ocasiones he hecho mención al buen trabajo de museografía y montaje que empieza a destacar en las exhibiciones que se presentan en Marco. No obstante, para esta muestra, debo desdecirme y echar de menos lo que en otras ocasiones habían mostrado. Quizás este hecho se deba, al igual que los trabajos, a la correcta o parcial interpretación que han hecho los participantes de las intenciones del museo.


xmoyssen@udem.edu.mx
visionyrepresentacion.blogspot.com

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