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Miércoles , 18.07.2018 / 00:05 Hoy

El nuevo orden

Si a Danna Paola le dieran una guitarra eléctrica…

Wenceslao Bruciaga

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Hay una nueva especie de generación, mitad gays mitad tribu urbana obsesionada con los noventa, que se enorgullecen de no perderse un solo concierto de cualquier bandita sosa que suene como Real Estate. También hablan de los Sex Pistols y Joy Division como si hubieran ido a sus conciertos no hace muchos años y se sienten superiores a los seguidores de Danna Paola aunque adoran a Lana del Rey. Suelen ser amigos de esa raza que reniega de lo hipster, aunque es evidente cómo se muerden los labios reprimiendo las ganas de gritar a los cuatros vientos que están orgullosísimos de saberse de memoria todas las canciones de Au Revoir Siomne y echarte en cara que ya compraban mermeladas orgánicas desde el primer disco de Passion Pit, cuando nadie conocía a Passion Pit, excepto ellos. Alguien así fue quien me acompañó al concierto de Off!

Como parte de su octavo aniversario, la publicación Indie Rocks! tuvo una iniciativa por demás arriesgada: celebrar con una serie de conciertos cuyo cartel, alienado tan sólo alrededor de una porfía guitarrera, optó por zanjar una interesante distancia respecto a los soniditos complacientes como los antes mencionados. El desafío de Indie Rocks! empezó con la inesperada y legendaria presentación de los seminales Sonics, a los que el riff alternativo le está históricamente endeudado.

Y después vendría un toquín que pondría a los pretenciosos en evidencia. Off! por primera vez en México, banda relativamente reciente del gran Keith Harris, quien desfiló por las filas de los indispensables Black Flag (nada menos que inventores del hardcore) para luego fundar su propio proyecto de Circle Jerks.

El concierto de Off! estuvo a un cuarto de lleno. Aun así fue una bendición de hardcore. La raza ni siquiera nos preocupamos por vestirnos “para la ocasión”, nada de camisetas atiborradas de tipografías hechas a mano o con el logo de los Cazafantasmas. Todo se reducía a escuchar a una auténtica leyenda viviente del punk y progenitor del hardcore. Guitarras veloces, bandidas y elementales, perfectamente ejecutadas sobre una batería que dispara rock sin aquiescencias y los gritos del Morris que entonan canciones de no más de un minuto y treinta segundos, reflexionando sobre la inconformidad, rebeldía, desadaptación y un sistema basado en un consumismo rabioso. Los pocos hipsters que por ahí sintieron la necesidad de hacer acto de presencia terminaron por huir. Incluyendo mi ligue. Me sentí utilizado.

¿Dónde estuvieron todos esos punks que abarrotaron la inauguración de la primera tienda de Dr. Martens en México y que lamentaron la reciente muerte del último Ramone? En el fondo no soportan la furia del auténtico punk y mucho menos su inconformidad, nada más dócil que hacer un playlist de bandas que suenan a remixes heredados de The Rapture con sus variantes inspiradas en Broken Social Scene.

Por cierto, el ligue me mandó mensajes después pero yo me había encerrado en un tugurio de pisos pegajosos. Le dije que si a Danna Paola le dieran una guitarra eléctrica, sonaría como a Lana del Rey producida por Real Estate.

stereowences@hotmail.com

http://twitter.com/wencesbgay

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