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Viernes , 22.06.2018 / 13:55 Hoy

El nuevo orden

Lo que no sabías de Elton John

Wenceslao Bruciaga

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Fue un matrimonio. El siguiente asiento al mío lo ocupó ella de derecha a izquierda. Vestían según dicta el manual del adulto contemporáneo, aunque el esposo pasaba por mirrey tardío y se colgaba un suéter a la espalda, como suelen colgarse los suéteres los fans de Bryan Adams (hablo por un par de tíos y primos lejanos).

Nos quedamos en completa oscuridad. La película: L’inconnu Du Lac, El extraño del lago en español, filme francés de Alain Guiraudie que entiendo se llevó la Palma como mejor director dentro del rubro Una Cierta Mirada en el pasado Festival de Cannes.

Desde las primeras escenas la gente empezó a cuchichear a pesar de que la tensión hipnótica de las escenas requería silencio. Era obvio que la audiencia se ponía nerviosa con los besos entre hombres sobre una pantallota.

“Pero qué porquería de película… ¿y cuál es la trama? O sea… ¿eso es lo que hace Elton John con su marido?”, decía ella, la esposa que no paró de hablar hasta que una escena de sexo explícita entre los protagonistas terminó por ahuyentar al matrimonio adulto contemporáneo y a más de la mitad de las butacas ocupadas.

El extraño del lago es, a mi gusto, una película irregular, cuenta con diálogos muy acertados y cuerdos y honestos, el problema es que vagabundea tanto en el contexto in situ que para cuando el inesperado y angustiante clímax se hace presente te sientes abandonado, necesitas algo de tiempo para acomodarte en el asiento pues evidentemente los nervios terminan por secuestrarte. Me gusta mucho la última parte, a pesar de las obviedades.

Y estoy de acuerdo: tres cuartas partes de los planos secuencias de sexo entre hombres eran innecesarios, mucho antes de la media hora te queda claro que todos esos franchutes no van al lago para una excursión herbolaria.

Siempre agradeceré que películas de sexo homosexual explícito como la de Alain Guiraudie (pienso también en I want your love de Travis Mathews, los videohomes indie-clubbing de Todd Verow o el repertorio queer punk porn de Bruce LaBruce) lleguen a las pantallas comerciales y que un público buga pueda confrontarse con esas imágenes porque, sí, señora esposa de un seguidor de Bryan Adams, aunque Elton John protagoniza bodas a las que van miembros de la realeza, acaparando revistas de chismes caros, termina por practicar sexo oral a su marido o viceversa. Como si a ojo de los bugas, los homosexuales al casarse se transformaran en seres asexuados.

Somos homosexuales por eso, porque tenemos sexo homosexual. Que algunos bugas no quieran ver más allá de las portadas de revistas de chismes caros es su problema. Por lo visto, para muchos bugas nuestra naturaleza es una porquería. Me pregunto qué pasará por la mente de esa señora cuando vuelva a escuchar “Nikita”.

http://twitter.com/wencesbgay

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