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Viernes , 22.06.2018 / 17:07 Hoy

El nuevo orden

Experimental 'jet set', decencia gay y no exhibicionismo

Wenceslao Bruciaga

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El pasado 14 de enero me di cita en el Ángel de la Independencia. Quería darle un par de vueltas al punto de reunión de la llamada Marcha Movimiento LGBTTTI Soy Ciudadano como Tú, también conocida como la marcha de los "gays decentes, gays libres de exhibicionismos o los gays masculinos" y no sé si esto último fue un sketch de autoparodia, acaso involuntaria, porque los hombres que atendieron la invitación no eran precisamente unos charros defendiendo la decencia, como en el cliché más bigotón de la Guerra Cristera. La mayoría de los batos encarnaban el estereotipo del homosexual afeminado, flaco y vulnerable. Hubo muchos copetes que rayaban en el rockabilly (según la configuración de Liberace): lentes oscuros, bufandas y prendas genéricas, salidas de las ofertas de aparador de cualquier boutique perteneciente a una franquicia española. También se dio cita un grupo visible de lesbianas y me pareció que la edad límite de los concurrentes rondaba entre los 25 y los 28 años.

Según reportes oficiales, la asistencia registrada ascendió a 130 personas.

Por lo que entendí, la marcha Soy Ciudadano como Tú proponía una perspectiva muy específica: luchar por los derechos de gays y lesbianas, pero sin el exhibicionismo de la clásica Marcha del orgullo, que se lleva a cabo el último sábado de junio, pues, según el organizador, esto permitiría ganarse o ¿recuperar? el respeto de esos heterosexuales que, con el paso de los años, nos han empezado a ver como unos visionudos, probables adictos al sexo. Pero ¿a cuáles heteros se refiere? ¿A los conservadores? Y es que, en la convocatoria lanzada por las redes sociales, no se especifica la noción de exhibicionismo según los organizadores: ¿Será la propensión a marchar semidesnudos? ¿El disfraz estrafalario? ¿El hipermasculinismo porno? ¿Los comportamientos amanerados? ¿La visibilidad travesti, transexual, transgénero, intersexual? ¿La evidencia del ejercicio de la promiscuidad? ¿Qué?

Soy de la idea de que la derecha y su asociación con el imaginario conservador es una elección a la que incluso los gays tienen derecho, como bien dice el escritor y filósofo Luis Muñoz Oliveira en su libro (que debería ser lectura obligada para todo aquel no-buga y, sobre todo, para los así llamados activistas) La fragilidad del campamento: un ensayo sobre el papel de la tolerancia: "La democracia, entendida así, tiene como base cierto relativismo y también cierto escepticismo: nadie posee la verdad ni la razón absoluta. Por ello resulta posible en un mundo diverso como en el que vivimos, encontrarnos con posturas distintas a las nuestras que, de entrada, no podemos descartar como hacemos con los prejuicios, pues es probable que tengan fundamento. Debemos escuchar para averiguarlo. Prejuicioso es, en realidad, descartar las razones de los otros como equivocadas sin siquiera escucharlas".

Los gays nos hemos pasado la historia tratando de demostrar que la heterosexualidad no es la verdad ni la razón absoluta y que la sociedad es, en efecto, diversa. Y una forma de demostrarlo ha sido a través de la transgresión de los parámetros bugas, sobre todo de aquellos relacionados con las buenas formas. La decencia. Al romper el molde de la decencia es cuando nos tildan de exhibicionistas. De otorgar demasiada e innecesaria información cada vez que hablamos de nuestra homosexualidad, que no puede ser de otra forma.

Uriel Juárez, organizador de la marcha Soy Ciudadano como Tú (que este 2016 celebra su tercera edición), tuvo la oportunidad de ser escuchado en una mesa de debate convocada por el sociólogo y activista LGBT Charlie Dos Veces López, en las instalaciones de la librería Voces en Tinta. Nervioso, sus argumentos fueron imprecisos y cohibidos. Nunca comprendí el objetivo real de su marcha. Me pareció una combinación fallida de reivindicación moral de un mirrey gay, pero puede que me equivoque. Por momentos, las palabras de Uriel me recordaba los tiempos del Smash the PMRC, etiqueta que aparecía en las portadas de los compactos y casetes como protesta contra el comité de Parents Music Resource Center, que pretendía encaminar a las alternativas gringas de principios de los noventa por los senderos de la decencia.

Cierto. Me atrevería a decir que buena parte de los gays tenemos un fuerte prejuicio contra los que percibimos como conservadores. En mi caso, tal prejuicio es lo que me impide tragarme la utopía progresista del matrimonio entre personas del mismo sexo. Me pasa que no puedo ignorar el hecho de que eso que les detona el placer más recóndito a los homosexuales de la marcha decente(incluso a los gays que, al parecer, quieren ser apreciados como decentes), es lo que horroriza a ese sector que en aras de la decencia no se exhibe y, en cambio, condena el exhibicionismo. Los conservadores nos menosprecian por nuestro ejercicio de placer. Bajo esa lógica, ¿cómo alguien puede ser gay y conservador al mismo tiempo? ¿Echando mano de la autorrepresión para colarse en la doble moral buga? ¿Gays conservadores y no conservadores no son mutuamente excluyentes?


Twitter: @wencesbgay
stereowences@hotmail.com

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