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Domingo , 27.05.2018 / 13:47 Hoy

El nuevo orden

El himno del Partido Gay Mexicano

Wenceslao Bruciaga

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Pongo el Earth, sun and moon de los Midnight Oil para estimular mis sospechas: ¿en verdad es necesario el presupuesto de un partido político para que nuestras demandas sean escuchadas?

Peter Garret es de los pocos, poquísimos políticos cuyas palabras no me llegan simuladas ni huecas. Me llegan, de hecho. Logran extirparme, aunque sea por instantes, las sensaciones de decepción, impotencia, frustración y vómito cada que leo noticias sobre la fuga de Javier Duarte o la necedad de Andrés Manuel López Obrador en declarar que mi putería podría estar sujeta al simplón resultado de un plebiscito, sin importar el peso de una mayoría espantada, o cuando me topo con fotos de Ricardo Anaya pernoctando en el Palacio de Gobierno de Xalapa, según esto en protesta por la asfixia financiera que dejó Duarte, posando bajo unas cobijas a cuadros junto a otros alcaldes de municipios de Veracruz, mientras su esposa e hijos derrochan miles de dólares en mansiones y colegios privados de Atlanta. ¿Habrá quién caiga en esas trampas dignas del guión más sobreactuado de Juan Osorio?

Será porque Garret suelta opiniones y discursos con el mismo dramatismo, honesto y sentimental, con la que cantaba “Beds are burning”, aunque mi canción favorita es “Truganini”, que cuenta, sin rodeos diplomáticos, los excesos y humillaciones cometidas por los británicos en las comunidades indígenas de Australia. La voz de Garret en “Truganini” me pone la piel de gallina y le prende fuego a mis pensamientos disidentes. Mi padre se encabronaba cuando le decía que a pesar del sonido hard rock, aparentemente sencillo, junto a la protesta de Midnight Oil, Pablo Milanés o Silvio Rodríguez tenían de contestatarios lo que José Luis Perales de poeta de izquierda.

Para todos esos gays que sólo tienen los oídos puestos en el pop incluyente y prefabricado, abiertamente homosexual de Adam Lambert o Ricky Martin, Peter Garret fue el vocalista de Midnight Oil, una de las bandas de rock de auténtica vocación de protesta, al mismo nivel de inconformidad proletaria que Billy Bragg. Cuando Midnight Oil grabó su último disco en 2002, Garret se unió al Partido Laborista Australiano ocupando un puesto en la Cámara de Representantes, fue nombrado secretario parlamentario para la Reconciliación y las Artes desde lo que México puede entenderse como la bancada de la oposición y después ocupó el puesto de ministro de Medio Ambiente, Patrimonio y las Artes de Australia.

Hace poco me acusaron que la insistencia de sobajar a mis colegas jotos desde el pedestal de mi soundtrack me convertía en un tipo inmamable.

El Frente Orgullo Nacional (FON) ha hecho públicos sus deseos de convertirse en asociación política y sus argumentos de entrada no son disparatadas: en Pleno 2016, a nuestros políticos se les siguen poniendo los cachetes rojos cuando las demandas lésbico, gays, trans, les llegan a sus manos: su posturas son ambiguas y resultan tan malos actores que no pueden esconder la hipocresía moral de sus convicciones. Según voceros del FON, un partido político de cepa gay es la solución de que nuestras demandas no se empolven.

Pero justo en estos tiempos de escándalos presupuestales, un Instituto Nacional Electoral desgastado y en que la clase política y los partidos atraviesan por una cruda crisis de reputación y desprestigio, ¿qué o quién nos garantiza que un partido gay mexicano no terminará siendo un vil negocio familiar como el Partido Verde con tantos millones como para romper reglas y pagar multas? Sobre todo porque no hay organización de Marcha del Orgullo sin dimes y diretes, acusaciones y denuncias de malversación de presupuestos. ¿Cómo construirán confianza?

Al menos yo sí encuentro un efecto directo: el conformismo musical del pop-gay-mexicano como gasolina de la propuesta de formar un partido gay mexicano. ¿Algunos de los miembros del Frente Orgullo Nacional estuvieron involucrados con la elección de las reinas de las Marchas del Orgullo, sin más aportación política que su imagen fácil de imitar? ¿Con ese soundtrack pretenden hacer una política representativa de nosotros los jotos mexicanos? ¿Lucía Méndez, Maribel Guardia, Christian Chávez, alguna vez tuvieron las mismas agallas de Peter Garret?

Me tiene sin cuidado, prefiero ser un tipo inmamable, que un gay que se traga cualquier gorgojo musical de Lorena Herrera que, en una de esas, hasta termina siendo la compositora del Partido Gay Mexicano.

Twitter: @wencesbgay

stereowences@hotmail.com

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