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Lunes , 22.10.2018 / 23:17 Hoy

El nuevo orden

Cosas importantes

Wenceslao Bruciaga

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En cuanto al matrimonio entre hombres que practican el sexo anal, creo que Andrés Manuel tiene toda la razón: no es “tan importante”.

“Lo fundamental es la honestidad, eso (legalizar el aborto y los matrimonios gay), con todo respeto y autenticidad, lo considero como algo no tan importante, lo importante en México es que se acabe con la corrupción, nada ha dañado más a México que la deshonestidad”, declaró López Obrador al aire, en una entrevista concedida a los periodistas de El Weso, espacio que forma parte de la parrilla de W Radio con sede en la Ciudad de México.

Antes de desgarrarnos los jockstraps con la honradísima confesión del Peje habría que echar un vistazo a la historia de la visibilidad gay: en dos décadas y casi un lustro, el matrimonio no era tan importante incluso para nosotros mismos: había una perspectiva de celebrar la diferencia desafiando los convencionalismos bugas; la noción de igualdad tenía que ver con el respeto hacia las conductas no hetero y no al berrinche de aferrarse a una institución anticuada cuya endogamia es un caldo de cultivo de las dobles morales asimiladas y no por ello libre de consecuencias.

¿Cuál ha sido la subvención, tangible y específica para los homosexuales que ha proporcionado el matrimonio entre personas del mismo sexo, más allá de la satisfacción de sentirse contemplados e igualados en contextos constitucionales? ¿La discusión en los congresos sobre el matrimonio entre homosexuales ha develado otras capas de realidad como los lugares de encuentros sexuales anónimos o la regulación sanitaria de los escorts? ¿Se consiguió modificar para bien la doble hélice que da origen a la homofobia? ¿Descendió significativamente la prevalencia de VIH en hombres que tienen sexo con hombres en relación a las parejas de homosexuales que han sido integrados a los esquemas de protección de salud del IMSS o ISSSTE? ¿O simplemente hay menos gays infectándose de VIH? Seguro hay cifras y habrá quienes me las proporcionen, pero con sólo ver la densidad de gente en los espacios de orgías gays que proliferan por estos días, podría suponer que los números poseen más variables que certezas.

Lo preocupante de la declaración de AMLO, al menos para mí, no es su postura ante el matrimonio gay, sino que los homosexuales no somos una prioridad en su lucha contra la corrupción. Me recuerda un poco a esa dolorida fracción de los ochenta, cuando el entonces presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Reagan, mantuvo un cruel silencio frente a la crisis humanitaria ocasionada por las primeras infecciones de VIH. Silencio que causó cientos de muertes, principalmente homosexuales. Por eso todos aquellos que pegaron el grito en el cielo ante las palabras del líder de Morena no hicieron más que hacerle el caldo gordo a su conservadurismo izquierdista, convirtiéndose en cómplices de sus prioridades porque, insisto, el matrimonio no es por mucho nuestra panacea y destino codiciado. El simple hecho de que al Peje sólo se le cuestione sobre matrimonio gay, suprime las complejas realidades de la homosexualidad, chocantes para muchos, pero latentes.

stereowences@hotmail.com

http://twitter.com/wencesbgay

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