• Regístrate
Estás leyendo: 'Contrapop' y traición
Comparte esta noticia
Viernes , 14.12.2018 / 14:16 Hoy

El nuevo orden

'Contrapop' y traición

Wenceslao Bruciaga

Publicidad
Publicidad

Recuerdo que cuando Caitlyn Jenner acaparó la portada de la Vanity Fair, alguien le dio la bienvenida posteando la foto en redes sociales con un pie de página que decía algo así como "llena eres de gracia".

El marketing funciona. Y logra embaucar a las mentes más brillantes.

Nunca me tragué el supuesto heroísmo del padrastro de las Kardashian. Para mí, su cambio de sexo, famoso hasta la pirosis, fue una mera racha de vómitos de vanidad bajo reflectores. La transexualidad reducida al chifón de Rodeo Drive, amparada en contratos de millones de dólares, la única forma de dignificación según Caitlyn. Me sorprendió ver cómo muchos mordieron el anzuelo de esa vulgar telerrealidad. Personas a las que realmente admiro por sus agudas tesis sobre la homosexualidad, no pudieron tomar con cautela la euforia que les causó el cambio o reasignación de sexo del otrora campeón olímpico William Bruce Jenner en la farándula. Tomando en cuenta que no hicieron el mismo arguende con casos similares como Laura Jane Grace, antes Tomas James Gabel, vocalista de la banda de punk Against Me!, cuyas letras están más cercanas al asfalto, a nuestra dura realidad, la de los no bugas.

Resulta que el oportunismo de Caitlyn llega al clubbing, y se anuncia un evento para el próximo de 5 de agosto, en el que la celebridad transexual hará de DJ en un salón de Chicago a tan sólo 12 minutos en transporte público de donde se encontraba el Warehouse, aquel local de tres plantas en el que homosexuales, negros, hispanos y travestis inventaron el house a mitad de los ochenta, el género más determinante del dancefloor. ¿Cuáles son las configuraciones musicales de la Jenner? ¿Estará intercambiando acetatos o simplemente le dará play a una laptop? ¿Sí pinchará con computadoras, al menos programará tracks desconocidos, o será un pinche playlist, no muy distinto de lo que suena en la mayoría de las bocinas de la calle de Amberes de la Zona Rosa en la Ciudad de México? ¿Por qué muchos gays compran estos fraudes con deliberado gusto?

Por suerte, los gringos tienen espejos sanamente retorcidos para contrarrestar la mancha de la correría prefabricada con maquillaje de conquista diversa: por cada Adam Lambert y sus clones que brotan como hongos conforme los formatos de American Idol expanden su pantano, irrumpen personajes que sacuden esa comodidad de romanticismo de sitcom simplón, como Perfume Genius y su pornográfico azote; por cada mancuerna trivial y alienada al conformismo anticuado del matrimonio en su fotografía más insatisfecha como el de Jim Parsons y su pareja, Tood Spiewak, existen provocaciones punk explícitas y hedonistas y la banda PWR BTTM es uno de sus exponentes recientes. Por cada Caitlyn Jenner haciendo de DJ, hay transexuales que en verdad formulan disrupciones desde las tornamesas, sacudiendo todo lounge de confort, Mykki Blanco es uno de ellos, mezcla pop maricón con rap pandillero con post punk con industrial con jungle con un house estilizado, haciendo gala de una destreza que funciona como escaparate de nuevas propuestas sonoras, vinculada a su pensamiento disidente de la heterosexualidad libre de enfermedades de transmisión sexual. Mykki Blanco, transexual portador de VIH, habla de derechos, marginalidad, borracheras, desveladas y antirretrovirales sin preocuparse por parecer terso e irresponsable.

Reconozco un malinchismo homosexual y mexicano, proporcional a la capacidad de respuesta de mis paisanos jotos al entrometimiento del pop enclenque y tonto en el imaginario gay. Ni modo.

Y aunque pareciera que todo esto se reduce a las subjetividades musicales, a soberbias melómanas y menosprecio comercial (que reconozco sin culpa), también demuestra que el colectivo homosexual peligra ante la radical superficialidad en que se está convirtiendo el colectivo homosexual. Lo superfluo suele ser conservador toda vez que no desestabiliza los convencionalismos. Y lo conservador es traicionero. Sin contrapesos al pop mercantilista por parte de nosotros los putos, fortalecemos el conservadurismo hetero que se esconde tras poses liberales, Yuri termina apoyando religiones homofóbicas y Ricky Martin la secunda y poco a poco los ídolos pop que nosotros mismos encumbramos nos darán la espalda. Hasta llevarnos al paredón.


Twitter: @wencesbgay
stereowences@hotmail.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.