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Viernes , 17.08.2018 / 01:27 Hoy

AMLO y la mafia moral

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Que Morena cuente con una frontal Secretaría de la Diversidad Sexual no amortigua la percepción de AMLO sobre todas las personas no heterosexuales, misma que dejó en evidencia en enero de 2004, cuando propuso someter la Ley de Sociedades de Convivencia a una consulta pública, es decir, que el ejercicio de mi putería pudiera estar restringida según los acuerdos de una mayoría tendenciosa a no entrar en conflictos con la diferencia y sus inevitables deseos.

Cuando el tema de los homosexuales se le planta en la nariz, AMLO siempre ha optado por la irritante ambigüedad de los plebiscitos, quizás para no desenmascarar, no del todo, su faceta conservadora, tan férrea como su ambición por acabar con la corrupción.

O ultraconservadora, solo una firme convicción de moral asfixiante pudo permitir que López Obrador se aliara con el partido que defiende a la institución de la familia como “el pilar de la sociedad”, partiendo del hecho de que actualmente el Partido Encuentro Social no llega ni a los 9 curules en la Cámara de Diputados, me cuesta tragarme la teoría de una estrategia matemática que movilice cientos de miles de votos en las elecciones presidenciales del 2018. El derecho al matrimonio igualitario y su impulso de romantizar la monogamia buga como ejercicio de superación personal me tiene sin cuidado. Me fastidia, eso sí, que en aras de salvaguardar su aura democrática, a Andrés Manuel un día se le ocurra hacer un plebiscito en el que pregunte si tengo derecho a besuquearme con otro cabrón frente a un local de Liconsa, o si en la calle debo ser tratado, o linchado, según la ley de algún salmo.

Porque si el PES es un partido cuyas propuestas de bienestar son catalizadas por lógicas cristianas, con sus ventajas espirituales, pero también acosadores prejuicios, no lo dice mi homosexualidad libertina, que para muchos pudiera ser consecuencia de una perversión capitalista, lo dice el sociólogo experto en religiones Bernardo Barranco, quien describe al PES como un partido “cuyas raíces son evangélicas y se presenta como un espacio de acceso a cargos públicos de nuevos liderazgos con ascendencia popular. Me refiero a los liderazgos pentecostales que en los últimos 20 años se han posicionado entre los sectores de bajos ingresos… El tiempo en que los pastores encabezaran las negociaciones con líderes y candidatos a elección popular ha cambiado. Ahora los evangélicos podrán competir, aliarse o converger con cuerda propia. Estamos asistiendo a un reacomodo y a una recomposición de los factores socio-religiosos en la vida política del país”.

AMLO, el orgulloso izquierdista elevando puentes con pastores de esos que ven en la sodomía un pase directo al infierno. No es que estén equivocados, pero para condenarme, puedo yo solo.

En realidad los homosexuales seguimos siendo bisutería de la insaciable naturaleza de nuestros políticos: gracias a nosotros refuerzan sus fobias o se las dan de liberales, aunque baste acercarse a la polémica alrededor del PrEP para darse cuenta del estado que goza la sexualidad gay 2017 y por ende de su calculada hipocresía; o al presidente Enrique Peña Nieto visibilizándonos en aquel desesperado intento por revertir los efectos de su devaluada imagen, cómo olvidar que hasta pintó Los Pinos de arcoíris y los gays ansiosos de aprobación aplaudieron el performance, pero cuando nuestra plusvalía electoral no cumplió con las expectativas, volvimos al gueto de siempre.

Y qué decir de los activistas gays adscritos a algún partido, como esos perredistas que me ponen de malas, confunden lucha homosexual con hambre de normalizarse según las bendiciones hetero, reduciéndonos a una postal familiar acartonada y desinfectada no muy distinta de la que promueven los del PES, incluso le apuestan a lo asexuado, solo que con dos hombres detrás del pastel de cumpleaños o la pila bautismal, como los del PES, muchos homosexuales que han adoptado no quieren que sus hijos vivan con la carga del pecado original.

Sé que al decir esto corro el riesgo de ser visto como una mascota de la mafia del poder, aun cuando AMLO no tenga empacho en organizar su mafia de la moral aliándose con los fanáticos religiosos del PES, pero reconozco que no es el único.

Twitter: @distorsiongay

stereowences@hotmail.com

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