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Sábado , 18.08.2018 / 22:05 Hoy

Interés Público

Partidos y rendición de cuentas

Víctor Reynoso

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¿Qué habría pasado si José Luis Abarca, ex presidente municipal de Iguala, hubiera sido candidato independiente? Sus terribles fechorías, homicidios directos e indirectos, no hubieran trascendido. Por el contrario, al haber sido candidato de un partido, produjeron cambios de fondo en al menos dos organizaciones. Su partido, el PRD, tuvo una crisis interna que llevó a la renuncia de su presidente nacional. El PRI aprobó, en una de sus principales decisiones de su XXXV Consejo Político Nacional un acuerdo para tomar medidas que protejan al partido y sus candidatos del crimen organizado y de recursos de procedencia ilícita

En lo anterior los partidos políticos están cumpliendo de alguna manera con su función de rendición de cuentas. No lo hacen gratuitamente: quieren ganar elecciones y errores como el de Iguala los desprestigian y les restan votos. Van detrás de la realidad, dirían algunos, pues lo ideal es que la llegada del crimen organizado al poder político se hubiera evitado, y no que se tomaran medidas posteriores. La cuestión es que no hay una alternativa institucional o legal que garantice la más adecuada solución de estos problemas. La presencia de partidos políticos nacionales sometidos al juicio de la opinión pública, es la mejor opción con la que por ahora contamos.

Lo anterior no es un argumento para acabar con las candidaturas independientes. Es para matizar el entusiasmo que despiertan en algunos medios y para argumentar que pueden ser un buen complemento de los partidos políticos, pero no un reemplazo de los mismos. El argumento consiste en que con los partidos hay mayores probabilidades de responsabilidad política. Cuando un político falla, o falla dramáticamente, como Abarca en Iguala, con los partidos hay una institución interesada en responder, en tomar medidas para disminuir la probabilidad de que esos errores se repitan.

El lado positivo de las candidaturas independientes puede verse en otra decisión tomada por el PRI el pasado sábado 21 de noviembre: el acuerdo de la Comisión Política Permanente de este partido para permitir las candidaturas de "ciudadanos simpatizantes" en el los procesos electorales del próximo año. Es posible vincular esta decisión de apertura a personas que no militan en el PRI con la nueva presencia de candidatos independientes.

El PAN también anda en eso, con la reforma de estatutos que recién realizó: uno de sus puntos fue adecuarla al nuevo sistema anticorrupción del país. Con eso el panismo toca el que es quizá su punto más débil: gobernó al país por doce años y poco o nada logró disminuir la corrupción. Ricardo Anaya ha puesto esta cuestión en el centro de su agenda.

Por cierto que la Asamblea Nacional panista, también realizada el 21 de noviembre, pareció indicar el fin definitivo del maderismo. Así lo indica la presencia de Felipe Calderón, adversario del ex presidente Gustavo Madero, elogiado y ovacionado. ¿Una nueva etapa para el PAN?

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