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Interés Público

Neoliberalismo e ideología (II)

Víctor Reynoso

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El próximo gobierno parece coincidir con el neoliberalismo, incluso ir más allá de lo que habían hecho gobiernos anteriores: el tamaño del Estado. López Obrador quiere un Estado más pequeño y con menos impuestos. Menos funcionarios y más mal pagados. El Estado mínimo, todos estarán de acuerdo, es uno de los principios del proyecto neoliberal. Y un Estado que cobre menos a sus contribuyentes: ya se anunció no sólo que los impuestos no subirán, sino que incluso bajarán algunos, como el IVA en la frontera norte.

No se ven, me parece, medidas anti neoliberales. Al contrario. Es asunto a discutir. Pero de ser cierto, de acuerdo a las ideas y datos que he presentado, los críticos al neoliberalismo que apoyan a López Obrador estarían en el segundo sentido de la palabra ideología: una idea que dejó de serlo, que dejó de ser pensada.

Debido a lo que podemos considerar medidas “neoliberales” de López Obrador, el segundo sentido de ideología, ideas que ya no son ideas, que son creencias y opiniones sin un correlato sólido con la realidad ni con congruencia interna, puede aplicarse a quienes plantean el fin del neoliberalismo en México.

Aquí hay cuestiones muy polémicas ciertamente. Todos los datos indican que el proyecto “neoliberal” (entendido de una manera laxa como el conjunto de políticas predominante después de la Guerra Fría) ha generado más desigualdad, ha favorecido la concentración de la riqueza. Pero no es claro que ese haya sido ese su propósito, o si más bien es una falla en lo que se proponía.

Otra cuestión a discutir es si el llamado neoliberalismo se diseñó como una opción clasista, a favor de ciertos grupos, o como conclusión de que sería lo mejor para las sociedades contemporáneas. O como la vía menos mala en el mundo real. Claro que aquí habría que definir con mínima claridad qué se entiende por ese proyecto, y ver si hay alternativas razonables al mismo. Un buen ejemplo pueden ser las políticas que ha propuesto el presidente electo. ¿Representan el fin del neoliberalismo? Parece que no.

Otra cuestión es el liberalismo a secas, sin el neo. Concretamente, el liberalismo de dos de los héroes patrios que el próximo presidente ha reivindicado como autores de grandes transformaciones: Juárez y Madero. En un sentido muy preciso, ambos fueron liberales. ¿Coincidirá el próximo gobierno con ese liberalismo?

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