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Lunes , 24.09.2018 / 05:33 Hoy

Muro alto, cimientos débiles

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"Construyeron el muro tan alto, que sus cimientos constitucionales quedaron muy débiles", así resume Enrique Cárdenas los requisitos para ser candidato a gobernador en Puebla. Son, argumenta con datos, los más severos en todo el país. En Puebla se exigen firmas de, al menos, 3% de la lista nominal y se da un plazo de un mes para hacerlo. Ningún otro estado es tan restrictivo. Un ejemplo: en la Ciudad de México, entidad con mayor población que Puebla, el requisito es el 1% y el plazo de cuatro meses. Los requisitos para ser presidente de la República son similares, 1% de la lista nominal y casi cuatro meses.

Según Cárdenas, los requisitos poblanos resultan tan rigurosos que limitan o impiden, de plano, un derecho ciudadano: ser candidato en una elección constitucional.

Lo que es claro es que la clase política poblana que reglamentó las candidaturas independientes es más conservadora, o tiene más temor a los candidatos independientes, que la clase política en el ámbito nacional o en otros estados.

Preocuparía si esto es síntoma de un alejamiento entre nuestros políticos y la sociedad. Si expresa una falta de sensibilidad ante las demandas sociales. Ciertamente las candidaturas independientes son una demanda de un grupo relativamente pequeño. Pero es probablemente la parte más informada de la sociedad, la que mejor ha detectado los problemas nacionales, la que tiene los diagnósticos más adecuados. La que expresa lo que las mayorías no pueden expresar, por estar sometidas a las exigencias del día a día, por falta de información y de elementos de análisis.

Esa minoría que ha propuesto y apoyado las candidaturas independientes algo expresa de la mayoría políticamente silenciosa.

Ciertamente, la sociedad mexicana no se ha volcado a apoyar a los candidatos independientes. Éstos han tenido problemas en cumplir con los requisitos legales, aun los que no son tan onerosos, como en el caso poblano. Lo que seguramente libera de preocupaciones a la clase política: las candidaturas independientes no parecen ser, por lo pronto, una amenaza.

Enrique Cárdenas ha expresado también que los partidos políticos no se comportan como oligopolio, sino como monopolio. Más que diversas organizaciones que compiten entre sí por el poder, como plantea la teoría de la democracia, son un solo grupo que comparten el mismo interés y se organizan para defenderlo.

El muro para evitar que lleguen a competir es tan alto que llega a ser imposible alcanzarlo, al menos para ciudadanos que no cuentan con el apoyo de una maquinaria partidaria. Se ha especulado, al parecer sin razón, que la maquinaria de algunos partidos, del PRI concretamente, apoyaría a candidatos independientes que le quitarían votos a sus adversarios. Con lo que se pervertiría el espíritu de estas candidaturas. Pero para un ciudadano sin el apoyo de esas maquinarias es muy difícil cumplir los requisitos.

Siendo pesimistas, a los tribunales electorales mexicanos no les importará que los cimientos del muro poblano sean débiles: finalmente son parte de la misma clase política que construyó esos muros. Una dosis de optimismo puede permitirnos esperar sensibilidad de esos tribunales.

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