• Regístrate
Estás leyendo: Lamentable
Comparte esta noticia

Interés Público

Lamentable

Víctor Reynoso

Publicidad
Publicidad

A Rafael Moreno Valle se le comparó en diversas ocasiones con Maximino Ávila Camacho, por su forma autoritaria y arbitraria de gobernar y por el hecho de que el abuelo homónimo del primero puede considerarse como parte del grupo político formado por el segundo. Pero nadie imaginó una muerte violenta para el senador por Puebla y su esposa, gobernadora constitucional del mismo estado.

Es verdad que “nada hay más cierto que la muerte, y nada más incierto que el momento y la forma de la muerte”. En ocasiones, después de una vida larga y plena, la muerte es aceptable y hasta bienvenida. No es el caso de Martha Erika Alonso y de Rafael Moreno Valle, que perdieron la vida a los 45 y 50 años de edad respectivamente. Su fallecimiento no puede ser visto más que como una tragedia lamentable.

Se ha afirmado también que quienes sostienen que “fue el Estado” el responsable del asesinato de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, deben sostener que también que “fue el Estado” el responsable de la muerte de la gobernadora y del senador poblanos. Puesta en dos contextos tan distintos la afirmación muestra su debilidad. No es el Estado, como lo sabe cualquier estudiante de Ciencia Política, un actor racional y unitario, sino un conjunto complejo, diverso, contradictorio, de organizaciones e individuos.

Si esos lamentables fallecimientos fueron producto de un atentado la lista de los sospechosos es muy limitada. Muy pocas personas o grupos tienen la capacidad de una acción así. El conocimiento para hacer explotar o derribar un helicóptero sin dejar huellas exige saberes técnicos que muy pocos tienen. La información específica para hacerlo (la hora, el lugar, el medio de transporte que utilizarían las presuntas víctimas) es accesible a muy pocos. La posibilidad de acceder a la aeronave para hacer lo que se tuviera que hacer, es todavía de más difícil.

Considerando todo esto, y contra el “sospechosismo” popular que no deja duda de que ambos políticos (y sus tres acompañantes) fueron asesinados, la hipótesis del atentado es muy difícil de sostener. Claro, también la de un accidente, pues la aeronave había sido verificada hacía poco y es de suponer que la gobernadora se preocupaba especialmente por su seguridad.

A menos que, diría el pueblo bueno y sabio, exista alguien con el poder suficiente para hacer todo eso y, además, quedar impune. Ese alguien es, según esto, el Estado. Pero es difícil sostener una versión tan simple. ¿Existe un sujeto, el Estado, capaz de cometer crímenes como el de Ayotzinapa y el de Martha Erika y Moreno Valle y quedar impune? ¿Cuál es la lógica de ese sujeto, que asesina tanto estudiantes de una norma rural como políticos panistas?

Estas cuestiones no admiten respuestas simplistas. Quizá alguien dentro del Estado, muy pocos, tenga la posibilidad de operar un crimen así. No en los altos niveles del Estado (el presidente, su gabinete y otros políticos de alto nivel). Quizá en las cañerías de la política, donde pudiera haber gente con la posibilidad material y moral de un crimen así. Pero es sólo una posibilidad producto de la especulación.

La verdad es que son muchas las preguntas y pocas las respuestas en relación al lamentable hecho que llevó a la muerte de cinco personas. Y lo más probable, caigo ahora en el sospechosismo, es que no se lleguen a aclarar satisfactoriamente.

Otra cuestión será el de las consecuencias políticas del acontecimiento. Influirá notablemente en la política poblana, en la del Partido Acción Nacional, y de alguna manera en el gobierno y la política federales. Pero ese es ya otro tema.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.