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Domingo , 21.10.2018 / 06:40 Hoy

Interés Público

Cuatro preguntas para Margarita

Víctor Reynoso

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Este 11 de abril Margarita Zavala se presentó en la Universidad de las Américas Puebla. De entre las preguntas a la candidata independiente destacaron dos que no se le hicieron y dos que sí.

No se le preguntó algo que parece obligado: a partir de su experiencia de vivir y ver la política mexicana desde Los Pinos, como esposa de un presidente, qué propone para su gobierno. En particular respecto a dos temas que ocuparon el centro de su plática: el combate a la corrupción y a la inseguridad.

Zavala militó 33 años en Acción Nacional. De esos años, los más importantes son los seis que vivió junto a Felipe Calderón cuando era presidente de México. Tuvo acceso a información y experiencias a los que muy pocos mexicanos acceden. Vio sin duda políticas que funcionaron y otras que fracasaron. Esa experiencia puede ser su mayor virtud. Su mayor ventaja frente a otros candidatos.

Pero no ha querido utilizarla. No lo hizo en la referida presentación pero tampoco en su libro publicado el año pasado. El auditorio de la UDLAP dejó pasar la oportunidad de conocer la posición de la ex panista al respecto.

Otra pregunta obligada, aunque incómoda, es sobre las consecuencias objetivas de su candidatura. Las encuestas que más la favorecen le dan casi el 10% de las preferencias. Mucho, como candidatura testimonial. Poco para disputar el triunfo. Lo que se ha dicho es que la candidatura de Margarita se llevaría muchos votos anti López Obrador, debilitando la oposición a este candidato, y dándole la posibilidad de triunfo. Es decir, que ella le abriría la puerta de Los Pinos al candidato de Morena.

Zavala es sin duda una política de convicciones. Pero en política, como lo sabe o debería saber cualquiera, más que las convicciones cuentan los resultados, las consecuencias. Nos quedamos sin saber qué piensa la candidata sobre si ella estaría dándole el triunfo a Andrés Manuel.

Las dos preguntas que sí respondió, y que respondió bien a mi juicio, también son importantes. La primera es si dejaría al Ejército y a la Marina en las calles. Contestó que su prioridad sería la seguridad de los mexicanos, y si para esa seguridad se requiere del Ejército y de la Marina, los utilizaría. Pero que se centraría en mejorar a la policía nacional, haciéndola en principio autónoma de la Secretaría de Gobernación, para que fuera suficiente en el combate a la seguridad.

La segunda pregunta fue sobre los matrimonios igualitarios. Su respuesta fue clara y directa: como católica ella cree que el matrimonio es el tradicional, entre hombre y mujer, se entiende. Pero aclaró que además de católica es abogada, y como tal respeta las leyes. Lo que me recordó a mi abuelo, que hace unos noventa años fue juez de pueblo, de un pueblo muy católico, en el que reconoció un divorcio. Sus paisanos lo cuestionaron: ¿qué no es usted católico? ¿Qué no sabe que la iglesia no acepta el divorcio? Su respuesta fue que el divorcio que él había aceptado no era el religioso, sino el civil. Que sí era católico, pero también abogado.

Me parece bien que se distingan los planos de las convicciones religiosas, personales y privadas, de las públicas. La iglesia católica puede estar contra el divorcio, pero si las leyes civiles lo permiten, pues hay que aceptarlo, en el plano del derecho civil.

Sus instituciones

La división de poderes es un princip.io básico de las democracias. Es sensato que haya un Tribunal Electoral autónomo del Instituto Nacional Electoral. Si éste se equivoca, el primero está para corregir.

Pero no es claro que haya sido el caso con el reconocimiento de la candidatura independiente de El Bronco. La decisión del INE fue unánime y al parecer sólidamente fundada. Los argumentos del Tribunal no parecen claros. Con lo que se debilitan las instituciones electorales. En un ambiente de desconfianza esta falta de claridad preocupa. En un ambiente de mala fe, donde la desconfianza es utilizada como escusa ante una derrota electoral, es todavía más grave.

La forma como se tomó la decisión no parece ayudar al propio candidato. Empieza suscitando desconfianza. No va muy bien en las preferencias electorales, y esta forma de obtener el registro, además de sus declaraciones hacia el INE; no parece que lo vayan a beneficiar.

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