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Interés Público

Ahora en el Frente

Víctor Reynoso

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La decisión del movimiento “Ahora de apoyar al Frente por México” muestra que la política en México es más complicada de lo que algunos piensan. La mayoría de quienes forman parte de este movimiento son militantes de izquierda, independientes de los partidos, con una tradición de militancia desde la sociedad civil, por los derechos humanos y la efectividad del sufragio. Surgió como un intento de promover la candidatura independiente de Emilio Álvarez Icaza a la presidencia de la República. A pesar de que la página de internet de Ahora recibió más apoyos de los que se habían fijado como mínimo, decidió no impulsar la candidatura: sería diluir a la oposición y favorecer al PRI.

Es posible diferir de los objetivos, de los medios que se propone y del estilo político de Ahora. Pero nadie puede cuestionar seriamente la calidad moral y política de sus dirigentes. En ilustrativo contraste con los muchos y muy diversos políticos que se han sumado a Morena, la decisión de Ahora parece estar lejos del pragmatismo y del oportunismo. No van tras candidaturas (la inclusión de Álvarez Icaza como candidato del PRD se dio semanas antes). No están buscando la opción que les dé mayor probabilidad de alcanzar un cargo público.

Lo notable es que una opción así, de izquierda, con tradición probada en la defensa de los derechos humanos y la imparcialidad electoral, se esperaría que estuviera con Morena, y no con una de las dos versiones del llamado PRIAN. Pero sucede que las cosas no son tan simples. No sé cuántas gentes crea realmente, a estas alturas de la política, que lo que se juega en esta elección es la oposición del pueblo contra “la mafia en el poder”.

De que las hay, las hay. Pero en algunos casos se trata de un dogmatismo muy frágilmente sustentado, en el que solo es posible creer cerrando los ojos a la realidad. En otros, simple estrategia política. La decisión de Ahora no es cuantitativamente relevante (por ahora, porque en una elección apretada los pocos votos cuentan mucho, y porque la decisión moral de este grupo puede multiplicar los apoyos del Frente) pero cualitativamente importante.

La decisión no parece haber sido fácil. Pero fue clara. Pudieron haber decidido no apoyar a ninguna coalición y dejar a sus integrantes la libertad de apoyar a quien quisieran. Pero como grupo optaron por estar con el Frente. El encono en las redes sociales en contra de Ahora, y en particular de Álvarez Icaza (¿es este encono una muestra más de la “república amorosa” que propone Morena?) muestra que la decisión tocó fibras sensibles. Que dolió, y mucho.

La razón es clara: cada vez es más difícil plantear que, en el actual proceso electoral, los “buenos” están de un lado y los “malos” del otro. Como suele suceder, las cosas son mucho más complejas.

Se podría decir del Frente algo similar a lo que se ha dicho sobre Morena: que es un jarrito en el que será difícil acomodar todo que se quiere meter dentro de él, que es un Arca de Noé con todas las especies políticas. Pero también hay diferencias. López Obrador tiene un liderazgo sin paralelo al del Frente. También parece más claro que la motivación de muchos de los que se han acercado a Morena, una vez que se empezaron a decidir las candidaturas, tiene más que ver con el oportunismo personal que con un proyecto político.

Se ha dicho que en los últimos años hemos asistido en México al fin de las identidades partidarias con las que terminamos el siglo XX. No es claro con qué van a ser sustituidas. Qué quedara del PRI, del PAN, del PRD… Qué característica tendrán las nuevas identidades, referidas tanto a la imagen y narrativas que los partidos logran construir de sí mismos como la aceptación de ambas por los ciudadanos. Para esta elección parece que la articulación de identidades será muy precisa: a favor o en contra de López Obrador. Lo interesante es ver qué razones, ideas, narrativas, prejuicios decidirán que los votantes estén de un lado o del otro.

Un dato, para los recién llegados a la política mexicana: en algunas de las raíces de Ahora hay movimientos que lucharon por los derechos humanos desde los años sesenta (CENCOS), o que promovieron un partido de izquierda nacionalista que luchó por la limpieza del voto y por los derechos de los más necesitados (Partido Mexicano de los Trabajadores). Ambos fueron reprimidos por gobiernos del PRI, en tiempos en que López Obrador era priista.

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