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Domingo , 09.12.2018 / 21:23 Hoy

El Pulso

Habrá más “Ana Lizbeth”, porque hay más “Juan Fernando”

Víctor Martínez Lucio

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La anterior fue una semana dura, atípica incluso para ser temporada vacacional, que en términos de noticia suele ser más placentera, al menos más relajada en una sociedad como la nuestra.

Todos lamentamos, nos indignamos cuando casos como el de Ana Lizbeth se dan tan cerca de nosotros.

Nos preguntamos ¿cómo puede haber personas que hagan esto? Luego el proceso es el mismo, e independientemente del nombre de la víctima, el lugar donde ocurre o cualquier otro detalle. Sobran los calificativos, el clamor general por justicia llega hasta niveles tan altos, que se vuelve a mencionar un tema que simplemente no está a debate, la pena de muerte.

Esas y muchas formas de protesta se activan inmediatamente, y no es para menos.

Pero en este fenómeno hay, como en muchos otros de nuestros tiempos, una cruda realidad.

El caso de Ana es, aunque se lea incómodo, una moda para el comentario en los grupos de amigos, los centros escolares y de trabajo. Si fuera algo más que eso, bastaría una sola Ana Lizbeth para frenar este penoso fenómeno.

México es el primer lugar en materia de abuso sexual y violencia física contra menores, según cifras dadas hace unos meses por la OCDE.

Mientras se escriben y se leen estas líneas, 4.5 millones de niños mexicanos sufren algún tipo de abuso, e investigaciones demuestran que en el 10 por ciento de los casos contabilizados, la verdad fue callada por años, por adultos irresponsables por miedo o conveniencia.

Esas cifras no concuerdan con la indignación que expresa la vox populi; ésta se queda en las redes sociales, en los cafés y las pláticas, pero no se hace nada.

Aunado a esto, Nuevo León, tras los primeros seis meses de este año, se ubicó en el primer lugar nacional en el total de delitos contra la libertad personal, con mil 135 casos, de acuerdo con las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Sí, nuestra sociedad, ésa que se indigna se ubica dentro del top cinco nacional en delitos como feminicidio, extorsión y violación.

Es cierto, las autoridades tienen un mal desempeño, como ocurrió en el caso de Ana, cuando la búsqueda demoró horas que tal vez hubieran sido la diferencia, a tal grado que el cuerpo fue encontrado a solo unos metros de su casa.

Fue triste comprobar además que Juan Fernando estaba libre, pese a haber cometido ya el mismo delito, y que en solo unas horas fue detenido al conocerse una recompensa de 500 mil pesos.

Faltan especialistas en salud mental, que sean ellos quienes determinen si un hombre como el agresor de Ana puede salir libre, porque si los hubiera o les hicieran caso, un tipo así no sería liberado.

Así, el balance final es malo, pero la expectativa es terrible, autoridades inexpertas, mala aplicación de la ley, sociedad poco activa a la hora de denunciar y proteger a los menores.

Si esto no cambia, no se necesita ser un genio para pronosticar con dolor algo muy crudo: habrá más Ana Lizbeth en Nuevo León, porque hay otros Juan Fernando entre nosotros, aprovechando la mala aplicación de la ley, por falta de análisis psicológicos, corrupción o lo que sea.

Y dentro de un tiempo, cuando ya la sociedad haya olvidado estos nombres, se indignará con un nuevo caso, y dejará para luego las soluciones.

Ni hablar.

victor.martinez@multimedios.com



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