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Martes , 11.12.2018 / 10:33 Hoy

El Pulso

El año gris que nos espera

Víctor Martínez Lucio

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No se necesita ser mago para saber que el próximo año será difícil para Nuevo León.

En verdad, nada lograremos si no vamos todos por la misma ruta.

Aunque suena trillado, la unión es la única fórmula para conseguir que el panorama sea menos gris; pero a juzgar por el presente, la unión no es precisamente lo que abunda entre los políticos.

Si echamos un vistazo al Congreso local y a su composición nos daremos cuenta que nunca como ahora habíamos tenido tanta diversidad de partidos. Eso parece bueno a simple vista en términos de pluralidad, pero en la práctica la cosa es distinta si vemos nuestro pasado.

En realidad cada bancada verá por sus intereses, por sus agendas temáticas; sus estrategias estarán encaminadas desde el primer día a lo que quieren sus partidos y sus aliados: la gubernatura en 2021. Tal vez parece que tres años es mucho, pero en términos de política no es así.

Otro elemento a considerar es la condición en la que se encuentra el Gobierno Estatal, no por su popularidad desgastada ante el ciudadano; más bien ante un Gobierno Federal entrante, encabezado por un presidente al que confrontó Jaime Rodríguez Calderón no solo en campaña, sino en actos posteriores.

Si bien es cierto que en la visita que hoy hará Andrés Manuel López Obrador podría empezar a resanarse el camino, el Presidente electo ha sido claro al decir que el norte del país no es prioridad en el inicio de su gobierno, porque las baterías se enfocarán en el sur.

Dicho enfoque hace esperar pocos recursos federales al menos en 2019, y si le sumamos el anunciado recorte por el plan de austeridad, no pinta bien.

En las cámaras tampoco se ve bien el escenario, puesto que ni en el Senado ni en San Lázaro se perfilan regiomontanos para encabezar las comisiones importantes, y esas posiciones son determinantes a la hora de buscar traer los recursos. Esta misión ahora la tendrá el representante de nuestro estado en la Ciudad de México, Waldo Fernández, y las gestiones que pudiera hacer.

Para acabarla de complicar, el nombramiento de la súper delegada del gobierno federal, Judith Díaz, no ha estado exento de roces con el gobierno de Rodríguez Calderón, quien, al igual que otros mandatarios, ha expresado su descontento ante los intermediarios.

La lista de augurios no termina ahí, pero para no cargar la mano, que sirva lo anterior como botón de muestra para insistir que si no hay unión entre las partes y no se dejan de lado los intereses, el futuro es oscuro.

Lo deseable es que se anteponga el amor a Nuevo León, pero a veces parece que es mucho pedir.

Si a la vuelta de unos meses estas líneas representan un desatinado comentario, su autor estará contento; aunque sinceramente, es poco probable.

victor.martinez@milenio.com

@victormtzlucio

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