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Sábado , 23.06.2018 / 05:20 Hoy

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La líder que hunde al PAN en Madero

Víctor Hugo Durán

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Una tendencia en el Partido Acción Nacional en Ciudad Madero durante muchos años es la desunión, la falta de acuerdos entre sus propios militantes, los de mayor arraigo como los recientemente integrados. Cada quién ve por lo suyo, tomando la bandera del azul y blanco como estandarte, pero utilizando el astil para golpear a quien se interponga en el camino.

Esa misma situación se vive en estos días que tanto soñaron con vivir, al mando de la administración pública municipal. La propuesta de Andrés Zorrilla Moreno fue avalada por todos los grupos presentes en aquella reunión a principios del 2016, previa a la elección de ese mismo año que se ganó. El común denominador fue dar el apoyo para arrebatarle la alcaldía al PRI, y lo consiguieron.

Pero al momento de ya legitimarse en cada uno de los puestos, empezaron a salir personajes que metieron mano en decisiones no solo dentro de la función pública, como sucedió con Juan Torres Sáenz, con más de 20 años en el panismo maderense, pero que fue el factor de otros desencuentro, justo en el momento más importante en su historia a nivel local.

Nada ha cambiado, solo faltó ver el comportamiento que su gente tuvo en el último festejo, gritos por un lado y por otro, incomodidad que se vio en los rostros, cuando uno de los objetivos era tratar de cerrar heridas, pues viene una contienda muy distinta a la de hace más de un año.

Es aquí donde se empieza a cuestionar la labor, el compromiso y las metas que como presidenta del Comité Directivo Municipal tiene Esther Lozano, quien también tuvo todo el respaldo de los seguidores de Acción Nacional en el proceso interno que se vivió en febrero pasado, ganando por amplia mayoría.

No ve la realidad en la que se encuentra el organismo político, sumergido en pleitos banales, en revanchismos, en procurar por lo individual sin importar el bien común que tanto pregonaron en etapas de campaña. No escucha que al exterior los adversarios se están preparando muy fuerte, que ya conocen cada una de sus debilidades y buscarán sacarle provecho, y una de ellas son sus egos, sus pleitos.

Así, la realidad es que Esther no quiere poner orden y certeza en el PAN de Madero, que cabe decir es parte de sus funciones, más allá de reuniones de café y con una lista muy selectiva. No es juez pero sí parte del conflicto, usando el estandarte que encabeza para apostar por la división, principios contrarios de quien tanto admira, el fundador Manuel Gómez Morín.

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