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Viernes , 22.06.2018 / 00:59 Hoy

De neblinas y Don Goyo

¡Qué Cante, Qué Cante!… ¡Qué Cante Pedro Infante…!

Víctor Bacre Parra

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A Alejandro Huerta Rodríguez

Señala Jürgen Habermas: “Y es que, además del control técnico del entorno natural, las sociedades humanas dependen también para su supervivencia del cultivo y la transmisión de una tradición cultural que incluye, entre otras cosas, los valores que las mantienen cohesionadas. Las ciencias humanas históricas e interpretativas aspiran, precisamente, a mantener esa comunicación entre el pasado y el presente, a mantener viva la propia tradición cultural”.

“(…) De este modo, puede concluirse que las ciencias explicativas de la naturaleza y las ciencias humanas histórico-hermenéuticas son irreductibles entre sí, y que ambas son igualmente imprescindibles para las sociedades”. (Habermas, “El intercambio de argumentos entre miembros de una sociedad es la base de la libertad”. RBA, España, 2017).

Dándole también gran importancia a los movimientos sociales, culturales, políticos y estudiantiles de la década de los 60´s, el filósofo, profesor y comunicólogo alemán (recuérdese que su primera gran obra, “Historia y crítica de la opinión pública” se publicó en 1962) fue invitado a participar en el Instituto de Investigación Social de Frankfurt de 1956 a 1959. Está considerado como un gran pensador, actualmente.

Pedro Infante nació el 18 de noviembre de 1917, en Mazatlán, Sinaloa. El pasado sábado de 18 de noviembre del 2017, hubiese cumplido 100 años. Murió el 15 de abril de 1957, en un accidente de aviación en pleno centro de Mérida, Yucatán, de donde había despegado y también se cumplieron 60 años de su fallecimiento. Se le conoció como “El Ídolo de Guamúchil”. Tal vez, el más grande mito, rito e hito popular por medio del cine, la radio, sus canciones que lo convirtió, también, en el mayor Ídolo del siglo XX en México.

Estuvo “casado” (legal y legítimamente) con tres mujeres: María Luisa León, Lupita Torrentera e Irma Dorantes (se le relaciona con otras tantas féminas: Miroslava, Blanca Estela Pavón-quizá su gran amor y gran pareja cinematográfica, también fallecida en accidente de aviación- con una ex Miss Universo; Sarita Montiel, Lola Flores, paisanas jóvenes; y otras actrices, modelos y periodistas). Su interpretación de “Las Mañanitas” es la versión musical más vendida en la historia de México.

Actúo en más de 60 películas e interpretó más de 400 canciones. Ganó -post mortem- el “Oso de Plata” en el Festival Cinematográfico de Berlín con “Tizoc”. Fue carpintero, gimnasta y pesista. Boxeador y piloto aviador. Corría motos y autos. Perteneció a Tránsito del DDF. Tocaba la guitarra, el piano y el violín. Sus principales canciones fueron: “Amorcito Corazón”, “Cien Años”, “Serenata Huasteca”, “Yo te aseguro que yo no fui”, “El Piojo y la Pulga”. Protagonizó a Juventino Rosas, con gran éxito en “Sobre las Olas”. Filmó “Dos Tipos de Cuidado”, con el otro gran ídolo, Jorge Negrete.

La familia Infante Cruz la formaron 9 hijos: Ángel, Pedro, José, Concepción, Carmen, Refugio, Socorro, Consuelo y Rosario. Los papás: Refugio y Delfino.

De él, dijo Carlos Monsiváis al hablar de la época de oro del cine mexicano: “Del repertorio actoral que conformó esa etapa, Infante es, junto a ‘Cantinflas’, la presencia más importante. El cine de oro mexicano inventó parcialmente una realidad que fue creída por falta de alternativas. Deformó pasmosamente la realidad y contribuyó a que la fantasía fuese vivida como realidad (…)”.

“Figuras como Tin-Tan, Pedro Armendáriz, Mario Moreno ‘Cantinflas’ e Infante ayudaron a forjar la cosmovisión de los mexicanos (…) No sólo pertenecen al pueblo de México, sino que le dieron actitudes, lenguajes corporales, en especial Pedro Infante y ‘Cantinflas”, planteó el escritor.

Monsiváis, un apasionado del séptimo arte, explicó que para esta obra “de indagación filmográfica” eligió a Infante, el llamado “Ídolo de México”, por “ser el más importante y por su perdurabilidad probada”.

“Es el que logró volverse, más que simbólico, una representación del mexicano, aquel cuyas canciones se siguen escuchando y el intérprete fundamental de películas en la construcción y la perseverancia del público”, dijo el también historiador.

Muy joven, Pedro Infante (Mazatlán, 1917) se convirtió en el actor y cantante más querido de México. Entre 1947 y 1952 filmó la trilogía “Nosotros los pobres”, “Ustedes los ricos” y “Pepe el Toro”, donde encarnó las virtudes y defectos del mexicano.

“(…) Su propia vida parecía la trama de uno de sus filmes, llena de amores y escándalos, saltando de la pobreza a la fama. Pero en abril de 1957, la tragedia cimbró al país: Pedro Infante murió, al estrellarse el avión en que viajaba rumbo a la capital mexicana”. Para Monsiváis, cuyo libro ofrece una crónica detallada de la muerte del actor, su desaparición “aclaró las dimensiones de una presencia fílmica y las multiplicó, sin inventarlas”.

“(…) Sin embargo, con su pérdida comenzó su mito y con él, infinidad de leyendas que aseguraban que este ídolo popular seguía vivo, oculto en algún lugar y con el rostro desfigurado (…) Medio siglo después, su recuerdo sigue cautivando por su agudeza interpretativa y su potencia melodramática”, dijo Monsiváis, que considera que “la tradición que creó Pedro Infante ha sido heredada por las nuevas generaciones”.

En “Pedro Infante: Las leyes del querer”, el autor escribe: “Antes del cine, el pueblo no tiene oportunidades de exhibirse. En el espacio público y en la industria fílmica, el pueblo es el protagonista que delega su representación en el gran ídolo: Pedro Infante”. (Vanguardia/MX).

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