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Domingo , 19.08.2018 / 12:43 Hoy

De neblinas y Don Goyo

Preámbulo cultural e histórico, para contextualizar a la educación y al cambio social, presentes…

Víctor Bacre Parra

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“Cervantes, como Don Quijote, es un hombre capturado entre dos mundos, el viejo y el nuevo”

Carlos Fuentes

Para entrar al tema en cuestión, valdría la pena recordar que, estamos cumpliendo los 410 años de la publicación de la primera parte del Quijote de la Mancha. A la que Cervantes intituló El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha y que, también, estamos festejando los 400 años de que se publicara la segunda parte, a la que Don Miguel llamara El Ingenioso Caballero Don Quijote de la Mancha. Ambas partes, conforman el libro más leído y trascendente que se ha conocido en nuestro idioma español, después de la Biblia. Y, además, y como bien afirmó Andrés Amorós: Llamamos hoy “quijotismo” a la defensa de los principios más elevados.

Y, entonces, en la influencia de lo que nos entregó Don Miguel de Cervantes Saavedra la sentimos y pensamos en nuestros trabajos y en nuestros sueños. Ya al terminar las tareas o al seguir construyendo las utopías -El Quijote se hace invitar en nuestras vidas de manera explicita o en forma inconsciente-, en nuestra cordura o en ciertos delirios que nos sabemos permitir de tres en tres o de vez en vez; se nos presenta, también, cuando buscamos construir pequeños ideales e igualmente al derrumbarse las quimeras que hicimos inconsistentes. Y así, la lanza,la armadura, los molinos y los gigantes convertidos en pesadillas que pueblan nuestras vigilias, insomnios y andanzas; nos las pintan y prestan parte de los personajes cervantinos generosos.

Pocos procesos en México y Latinoamérica son tan quijotescos como el de construir una auténtica reforma educativa y el de crear y promover un impostergable cambio social.

Para ello, se requiere, junto a un espíritu nacionalista y universal, de un talante de La Mancha y de una sensibilidad Cervantina para contagiar, comunicar y convencer a los sujetos, objeto, de esos procesos quienes deben, pueden y necesitan, ser, los principales y grandes responsables de esos, su propio destino y su mejor devenir.

Ahora, más que nunca, se requiere volver a cabalgar y hasta peregrinar en verdaderas misiones culturales y educativas por todos los pueblos, comunidades, municipios y regiones de México: en los llanos, en las costas, en las montañas y serranías, en los desiertos y barrancas, en los pinares, cedrales y entre cactáceas y nopales; atravesando chacas, lienzos y guardaganados; junto a lagos, carreteras encementadas y de terracería; a la vera de pirámides y otros vestigios prehispánicos, presas y embalses; pasando puertos, balsas y lanchas -canoas; cruzando puentes, caminos; al lado de restaurantes, antojitos, tortas y aguas; entrando a multifamiliares, unidades y departamentos; bajo casas barrocas y minimalistas o casi en ruinas; participando en y con los barrios, juntas auxiliares, colonias, cofradías. Inspirados, acompañados y apoyados en y por Tobosos, Sanchos, Dulcineas y Aldonzas, Quijanos y Maeses, entre Rocinantes y Rucios, frente a Molinos y Manadas; Ricotes, Diegos y Mirandas.

En la Reforma Educativa que se construye en el presente, estos conceptos y legados quijotescos heredados e interiorizados por el magisterio mexicano, consideramos que deben ser parte de los ejes y las bases convertidos en auténticas y consensuadas acciones reformistas. Y, además, también deben ser las esencias en evaluaciones acordadas, participativas y emanadas desde las bases magisteriales y con la participación, simultánea, de los padres de familia y de evaluadores democráticos y que, posean experiencias educativas y culturales.

Se tienen que construir instrumentos y procesos de evaluación comunes pero que, respeten, contemplen e incluyan los aspectos particulares y muy específicos de cada comunidad y grupo social, de cada región, de cada entidad y de las realidades y experiencias de formación educativa que cada localidad del país ha sustentado y se hadado así misma, cobijados y acompañados por aquellos, junto a nuestros chamanes, espectros, nahuáles, brujas, apariciones y fantasmas, igualmente quijotescos…

En el México contemporáneo, es hasta la postrevolución, en 1929, cuando José Vasconcelos inicia la gran Reforma Educativa Nacional en la etapa contemporánea. Se crea la Secretaría de Educación Pública, la Escuela Nacional Preparatoria; Las Misiones Culturales, El Muralismo, la Nueva Poesía y Literatura Mexicana; la época de oro del cine mexicano. Radio Educación, el fortalecimiento de la UNAM así como la incorporación de educadores internacionales de la talla de la chilena Gabriela Mistral y otros grandes educadores nacionales como Alejandro Gómez Arias.

Y, en el hoy, es la hora de entrar ya a los hechos y materia de la Reforma Educativa Consensuada y Política y, dejar de lado los exordios y los proemios como éste y, en seguida, apoyar y fortalecer el Cambio Social…Y, PESE A TODO Y CON TODO: ¡VIVA MÉXICO!

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