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Lunes , 18.06.2018 / 22:48 Hoy

De neblinas y Don Goyo

México, “Los olvidados” y, Luis Buñuel, “El olvidado” (PRIMERA PARTE)

Víctor Bacre Parra

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A Pepe Quiroz, "El Jilguerillo de la Sierra"
Víctor Bacre

Me fui a la Ciudad de México a buscar y a visitar la casa donde vivió el cineasta español-francés-mexicano-universal, Luis Buñuel, durante su exilio en nuestro país.Caminando con una amiga sobre la avenida Félix Cuevas, casi esquina con la calle de San Francisco, ella me señaló el letrero colocado entre dos postes que decía: "Cerrada de Félix Cuevas",-Aquí debe ser- le comenté a mi acompañante ya que era el dato que yo había conseguido (este 29 de julio, próximo pasado, Buñuel hubiese cumplido 116 años ya que nació en 1900 y falleció en 1983).

Nos adentramos hacia el fondo de la pequeña vía y le pregunté a una joven mujer que subía y acomodaba a unos pequeños en una camioneta:

-"Disculpe, ¿Me podría decir cuál es la casa donde vivió Luis Buñuel?"-

-"No, perdone. Es que no sé quién es ese señor"-.

-"Fue un exilado español que vivió en esta cerrada que creo antes se llamó Providencia".-

-"Yo soy nieta de un asturiano republicano ya que aquí en la Colonia del Valle y en la Colonia Lindavista llegaron a vivir muchas familias del Exilio Español, pero a él, no le conozco".–

-"Gracias".-

Nos despedimos y continuamos tirando pa´delante (aquí, es importante destacar que no existe ningún señalamiento, letrero, aviso, placa o guía que mencione la Casa-Museo de Buñuel).

Me ubiqué en medio de la callejuela sin tráfico. Miré, detenidamente a ambos lados, con breves pasos de recorrido a, también pequeñas y medianas construcciones con vehículos estacionados frente a ellas en batería, hasta que vi una casa que era un poco más grande que las demás. Nos acercamos y le vimos el número 27 (también tuve un elemento más para considerar que era la vivienda de D. Luis ya que en algún lugar leí la costumbre histórica de Calanda, su tierra, de tocar sin parar el tambor un día de la Semana Santa y que Buñuel lo hacía, igualmente marchando y tocando sin parar, recorriendo el jardín de su ahora hogar emulando y viviendo aquel legado de su terruño). Ya un poco más tranquilo y calmado contemplé que el inmueble de al lado: el izquierdo viendo de frente, tenía el número 33.

Toqué su timbre y, pronto, se abrió un visillo y unos ojos muy lindos y una voz dulce y pausada, nos llamó:

-"Digan"-

-"Buenas tardes, le podría molestar si me confirmara sobre la casa de Luis Buñuel"-

-"Efectivamente. Es la casa contigua a la nuestra, sólo que está abandonada, ya tiene más de un año de estar cerrada y, sólo de vez en vez viene alguien a recoger la correspondencia"

-"Muchas Gracias. Muy amable"-

Y, efectivamente, tomé varios sobres y recibos que estaban sujetos al picaporte de la puerta y leí que eran del reino de España, de varias oficinas españolas, de recibos de luz y agua. Así que los volví a su lugar y concluimos igualmente que el abandono de la casa del aragonés, era, más que un hecho comprobado. El olvido y los olvidados están presentes.

Ello, me llevó a recordar la información leída en uno de los mejores diarios de España y de Europa sobre las diferencias y enfrentamientos entre dos ministerios -el de Cultura y el de Relaciones Exteriores- del actual gobierno de Rajoy que pelean por el control, dominio y utilización del prestigio universal del de Teruel pese a no compartir sus méritos, valor e ideología y sólo por intereses de conveniencia de grupos.

Hace unos meses, le pedí a Paco Prieto -quien es un estudioso y gran conocedor de Buñuel y su obra- nos compartiera algo sobre el que está considerado como uno de los mejores cineastas del mundo y nos hablara, por ejemplo, de "Los Olvidados". Película que rodó Luis Buñuel en México en 1950 a la que la Unesco ingresó a su Programa Memoria del Mundo y, a la que también considera Patrimonio Cultural de la Humanidad. Ahora, nuevamente, nos comparte el Maestro Paco Prieto -a quien agradecemos en mucho- la nueva atención para nuestros lectores: "Cuando vi en París en programa doble y en el cine estudio del Barrio Latino Un perro andaluz y La edad de oro -yo tenía 17 años- sentí la revelación del inconsciente que anulaba diferencias entre los seres humanos, una especie de "comunión de los santos" invertida. Pensé que no era tan raro y me di cuenta que el arte es un nexo esencial para la construcción de ese humanismo que añoraba en el tiempo que vivía y que anunciaba el horripilante materialismo que parasitamos en este siglo XXI. Con aquellos dos filmes se me reveló el cine como un arte autónomo y mayor.

LOS OLVIDADOS coma lo que había anticipado André Gide, o sea, que no hay gran arte con buenos sentimientos y que la revelación del mal es purificadora porque se torna subversiva. Los seres humanos participamos de los trascendentales del ser, en nosotros está el llamado a la construcción del bien, de la verdad, de la belleza en tanto resplandor del ser de modo que nuestra rebelión desde la raíz contra la presencia del mal nos lleva a la lucha por la transformación

de la realidad. En "Los olvidados", Luis Buñuel nos hace vivir la solidaridad con los más miserables de nuestra sociedad. La grandeza de Buñuel en esa película lo hermana con el Goya de la pintura negra, con el Orozco del hombre de fuego y de sus prostitutas en la pintura decaballete, con Cervantes..."

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