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Miércoles , 12.12.2018 / 06:25 Hoy

De neblinas y Don Goyo

Jonás y su Bohemia (III)

Víctor Bacre Parra

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 A Rodolfo Taja Kanchi+

Afirma Humberto Musacchio (“Excélsior”, México, 2018): “El Café París, fue el ateneo de todas las ideas. El París, es el más célebre de los cafés mexicanos del siglo XX(…)es el fundado a fines de 1934. Y esa, su época memorable, la pasó en Gante, a donde llegaban personajes descollantes desde entonces o que cobrarían relevancia en los años siguientes, como Joaquín y Carlos Zapata Vela, Braulio Maldonado y Amado Treviño, José Mancisidor, José Muñoz Cota, Ramón G. Bonfil(…)Entre los primeros clientes estuvieron Los Barandales, grupo formado por el director y los colaboradores de la revista Barandal, quienes no eran otros que Octavio Paz, Manuel Moreno Sánchez, Salvador Toscano, Rafael López Malo, Enrique Ramírez y Ramírez y José Alvarado(…)Con ellos podía verse a Efraín Huerta y a Rafael Solana, quien era de los pocos asiduos que mantenían buenas relaciones con todo el mundo(…)Paz cuenta que entre 1940 y 43 ahí se reunía con Rodolfo Usigli y desde antes con Luis Cardoza y Aragón…(…)”

“(…)En otro corro, Arturo Arnáiz y Freg se ahogaba en el humo y las preguntas que no cesaba de arrojarle a la cara un joven implacable llamado Jesús Reyes Heroles. A veces, con ellos, departían los mozalbetes José López Portillo y Luis Echeverría, de quien se dice que llegó a publicar un texto en Tiras de Colores, hojas literarias que financiaba Álvaro Gálvez y Fuentes y editaban en el mismo café Clemente Soto Álvarez y Arturo Adame Rodríguez(…)”.

“(…)Los Contemporáneos formaban una peña en la que solía verse a Salvador Novo, Celestino Gorostiza, Xavier Villaurrutia, Carlos Pellicer, Bernardo Ortiz de Montellano, Jorge Cuesta, Gilberto Owen, Elías Nandino y diversos amigos del llamado “grupo sin grupo”, como los jovencísimos Alí Chumacero, Jorge González Durán o José Luis Martínez, quien llamó al París “Ateneo de todas las ideas”. Con ellos se sentaron personajes del surrealismo entre los que se contaron André Breton, César Moro, Remedios Varo, Benjamín Peret y Antonin Artaud al volver de sus viajes y a veces cuando aún no regresaba, pues es sabido que los efectos del peyote pueden prolongarse(…)”.

“(…)Los grandes pintores sorbieron exprés o americano en el París. Diego, Orozco y Siqueiros, Tamayo y María Izquierdo, Fernando Leal y Carlos Orozco Romero. Ahí asistían escultores como Ignacio Asúnsolo y Juan Olaguíbel, Carlos Bracho y el colombiano Rodrigo Arenas Betancourt que hizo el Prometeo de la Ciudad Universitaria. Entre los grabadores no faltaban Leopoldo Méndez, José Julio Rodríguez, Jesús Álvarez Amaya y Abelardo Ávila(…)”

“(…)En la segunda mitad de los 50 empezó la larga declinación del Café París. Algunos emigraron al Sanborns de Madero, al Tupinamba o al entonces flamante Habana. Ahí conocieron gente y formaron nuevas peñas. Eran otros años y otras caras. El café, en su domicilio de Cinco de Mayo y Filomeno Mata, frente al Club de Periodistas, en los 60 y 70 tuvo todavía una clientela formada por gente de prensa y durante las ferias del libro del Palacio de Minería se atiborraba de gente de pluma. El bebedero, tan lleno de historia, al comenzar 1994 amaneció con otro nombre. Sin embargo, muchos años antes, al crecer la ciudad y transformarse el centro, el viejo París había dejado de existir para transformase en una leyenda…”

Nuevamente, volvemos a encontrar la importancia de grupos que, en espacio y tiempo, han dinamizado y le han dado esencias al tejido social de nuestras ciudades, comunidades y al país mismo. Bohemias, crisoles, trovas, peñas, cafés, antros, ateneos, bares, restaurantes y otros lugares que en y por la imaginación, la paz, la concordia, la armonía y el buen convivir facilitan la cohesión social y, con ello, el progreso y el devenir de manera sencilla, alegre, feliz y humanista de los pueblos acorde a su propia naturaleza. Y a su propio destino.

En ese contexto, Jonás y su Bohemia se prepara, en lo mediato, a celebrar el día del padre con un buen número de sus integrantes y, en lo inmediato, a preparar y a celebrar la próxima reunión ya más cálida e íntima con su música, guitarras, luces, bebidas, antojos, bongos, maracas, teclados, bajos, requintos, poesías, chascarrillos, improvisaciones, cantos, saludos y bienvenidas respetuosas, afectuosas y sinceras.

Un bohemio de este grupo: Melesio López Jarillo, nos comparte: “Soy de Tlapacoyan, Ver., en donde nací un 26 de enero de 1949. Me gusta cantar y tocar la guitarra (lo hago desde joven). Trabajé en VW. Ahí formamos una rondalla. Lo llegamos a hacer creo que tan bien que nos llevaron a Alemania. Estuvimos más de un mes. Con ella, grabamos cuatro discos en la RCA Víctor, e hicimos muchas presentaciones y giras en el estado y en otras localidades. Concursamos y obtuvimos el primer lugar en la entidad poblana. Antes de unirme al grupo de Jonás y su Bohemia a la que considero la época más sólida, trascendente y de alegría para mí y mi familia; estuve en varias pequeñas bohemias: Celia y su piano bar; restaurante bohemia Penhouse; con Mila de Velasco; cantantes profesiones y otros más…”

“Paralelamente, he podido crear mi propia empresa. Cuento con mi gran y querida familia así como con un equipo formidable de trabajadoras y trabajadores que, con base a un excelente diseño y materia prima nos hemos especializado en elaborar y diseñar camisas, uniformes escolares y empresariales sobre medida” (su camisería ha tenido la calificación de ser de las tres mejores de la ciudad de Puebla).

Y , Jonás R. Macías Ochoa, nos dice como colofón a estas entrevistas sobre su Bohemia y la de todos: “Tenemos un sencillo código que ha sido consensuado y aprobado en el grupo: 1.- Hablarnos de tú, con respeto y afecto. 2.- Abrazo de bienvenida y de despedida. 3.- Llevar un invitado a las reuniones haciéndose responsable de su valía y comportamiento. 4.- Proponer su casa o lugar, un mes antes de la reunión. 5.- No se tiene que ser experto en tocar, cantar, declamar e intervenir. Basta en ser Bohemio. 6.- El grupo recibe a todos, viejos y nuevos, con los abrazos abiertos. 7.- Ser constante en participar cada mes. 8.- Se hacen responsables 3 bohemios de las comidas de los días del padre y de la madre. Y, 9.- Ser Bohemios toda la vida y tratar de ser felices y hacer feliz a las y a los demás…”

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