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Lunes , 20.08.2018 / 22:28 Hoy

De neblinas y Don Goyo

Epidemia, Pandemia, Endemia (que no Academia)

Víctor Bacre Parra

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Al Dr. y Amigo: Julio Cacho Salazar

Dice el diccionario, “Epidemia: enfermedad que se propaga durante algún tiempo por un país, acometiendo simultáneamente a gran número de personas”. “Pandemia: enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región”. “Endemia: cualquier enfermedad que reina habitualmente, o en épocas fijas, en un país o comarca”. (“Academia: sociedad científica, literaria o artística establecida con autoridad pública”) (Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. Vigésima primera edición, Madrid, 1992, II tomos).

Van acompañando a estas enfermedades a su presencia, a su incidencia y a su prevalencia, en primer lugar, la población y su territorio; el tiempo y su contexto histórico; el grado de desarrollo científico y tecnológico que experimentan; sus políticas públicas de salud (sobre todo: preventivas); la relación que guardan con la Madre Tierra en el cuidado, respeto y preservación de la biodiversidad por medio de la ecología ambiental, la ecología mental, la ecología social y la ecología integral.

También les han acompañado -acompañan y les acompañarán-, procesos, y conceptos como: brotes, plagas, epizootia (epidemia en animales), epifitotia (epidemia en plantas); pestes, conquistas, hambrunas, basuras, falta de higiene, ratas y ratones, murciélagos, carroñas, expolios, aguas negras o contaminadas, dominación y explotación, sequías, guerras, alimentos descompuestos, inundaciones, y cataclismos en general. (el avión y los animales migratorios son, en la actualidad, dos de los propagadores y conductores de las infecciones y epidemias en el planeta).

Nuestros países latinoamericanos tienen mayor potencial de riesgo causados por esas epidemias, pandemias y endemias con la gripe, influenza, dengue, paludismo, la fiebre chikungunya, el zika, ébola, VIH y el cólera, por lo que es prioritario y de urgencia tener los cuidados y la prevención de la salud de nuestras poblaciones, básicamente con los infantes y con los adultos mayores.

También, en nuestros Pueblos Originarios de la América Latina, las enfermedades, infecciones y epidemias que trajeron los europeos, africanos y asiáticos, sufrieron con y por ellas -junto a las matanzas, esclavitud y explotación- gran parte de su desaparición y exterminio que como ya hemos referido en otras de nuestras colaboraciones, constituyeron otro gran holocausto que todavía no ha sido reconocido y condenado como tal.

En días pasados, el periódico español “El País” publicó un interesante artículo al respecto, referido a los trabajos e investigaciones de estudiosos alemanes y mexicanos en la Mixteca Oaxaqueña (Teposcolula-Yucundaa), se menciona:

“Cuando Hernán Cortés pisó suelo mexicano en 1519 había en la región mesoamericana entre 15 y 30 millones de indios. Al acabar el siglo XVI, apenas quedaban dos millones. Aunque las guerras y la explotación acabaron con muchos indígenas, fueron las epidemias las que diezmaron a la población. En particular, la serie de brotes de una enfermedad desconocida que no tenía nombre ni en español ni en náhuatl y a la que los mexicas llamaron cocoliztli (el mal o pestilencia, en español) mató a entre la mitad y el 90% de los indios. Ahora, un estudio con ADN antiguo cree haber identificado el patógeno: la salmonela”.

“Ni la viruela, ni el sarampión, ni el tifus o las paperas hicieron tantos estragos como el cocoliztli. Los escritos de la época describen sus síntomas: fiebre alta, dolores estomacales, diarrea, sangrado por todos los orificios del cuerpo, ictericia... La muerte se producía en tres o cuatro días y su tasa de mortalidad era tal que a los enfermos solo les decían que se despidieran de los suyos y se pusieran en paz con Dios. Pero se desconocía cuál era la causa”.

“(…)Aunque se produjeron seis grandes brotes de cocoliztli en el siglo XVI en la región del antiguo imperio mexica, las dos grandes epidemias fueron las de 1545 y la de 1576. En la primera se estima que murió el 80% de la población. En la segunda, ya con datos de dos censos de familias españolas e indias, murieron el 45% de los indígenas de los apenas cuatro millones que quedaban”.

“(…)Ahora, un grupo de expertos alemanes en ADN antiguo y arqueólogos mexicanos creen haber identificado en el yacimiento de Yucundaa-Teposcolula el patógeno que causó tanta mortandad. Localizada en la Mixteca Alta (Oaxaca, México), bajo la plaza central de la ciudad se encontraron los restos de decenas de personas enterradas por esa fecha, según la datación por radiocarbono. Con las precauciones exigidas por la dificultad que entraña analizar material genético extraño en restos de casi 500 años, los autores del estudio han hallado la presencia de una bacteria, la Salmonella enterica, en los dientes de indios que murieron durante la epidemia”.

“(…)Debido al contexto histórico y arqueológico, Teposcolula-Yucundaa nos ofrece una ocasión única para resolver la cuestión sobre el desconocido agente microbiano responsable de la epidemia”, dice la especialista en arqueogenética del Instituto Max Planck de Ciencias de la Historia Humana y principal autora del estudio, Åshild Vågene. Tras la epidemia, en 1550, los supervivientes abandonaron el, desde entonces llamado, Pueblo Viejo de Teposcolula, bajando al valle cercano. Eso hizo que las plazas, calles y también el cementerio se detuvieran en el tiempo”(Criado,M.A., “El País”, 15 de enero del 2018).

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