• Regístrate
Estás leyendo: Benito Juárez y su vigencia (Segunda parte)
Comparte esta noticia
Domingo , 24.06.2018 / 10:01 Hoy

De neblinas y Don Goyo

Benito Juárez y su vigencia (Segunda parte)

Víctor Bacre Parra

Publicidad
Publicidad

A Irma Vaca Pacheco

Dice el Diccionario de la Lengua Española, “Vigencia-vigente: Aplicase a las leyes, ordenanzas, estilos y costumbres que están en vigor y observancia”.

El pensamiento-estilo, costumbres-liberales, ordenanzas nacionalistas-universales y leyes de Reforma continúan en observancia y vigor aportados, por Don Benito Juárez.

Entre sus detractores -que son pocos pero algo poderosos todavía y que hacen alharaca presumiendo de pro-extranjeros y de soberbios, incultos y autoritarios-, se comenta y circula el de acusar a Juárez de vende-patrias (sic) por el tratado McLane-Ocampo. No señalan que Ocampo y un grupo de liberales juaristas ante el embate de los conservadores comandados por Miguel Miramón, y los ejércitos y dineros de Francia y de España (recuérdese el tratado Mon-Almonte, que autorizaba la intervención española) y, lo que es peor: el esclavista James Buchanan so pretexto de algunos agravios a ciudadanos gringos, solicitaba a su Senado la intervención directa -nuevamente- a México buscando apoderarse de Sonora y Sinaloa.

Ante estos tres frentes enemigos, los liberales juaristas encabezados por Miguel Lerdo de Tejada y José Ma. Mata vieron en la firma del tratado Mc-Lane Ocampo el frenar la también embestida yanqui para poder enfrentar a los europeos y a sus lacayos conservadores. Finalmente, dicho tratado, nunca se avaló por el senado gringo y no tuvo aplicación alguna en nuestro territorio. Señala el historiador Pedro Calderón: “Con el tratado McLane–Ocampo acaba el tiempo de la astucia y empieza el de la soberanía: nunca más los gobiernos liberales entraron en ese tipo de negociaciones, nunca más transigieron de esa manera ante las grandes potencias y, sobre todo, nunca hablaron de ese tema, nunca lo defendieron” (Calderón, P. Dr. El Tratado McLane-Ocampo. Los usos de la historia, Relatos e historias en México, Número 12, agosto de 2009).

Afirma Luis Benavides que el interés de Juárez en la educación e instrucción públicas, fue uno de los mayores logros que se establecía en las Leyes de Reforma y, con base en ello, nos acompaña con unas citas de sus investigaciones: “Es muy notable el gran interés del gobierno por el problema educativo, no obstante el caos político del momento. Cuando el ingenio humano había ideado para promover el desorden y encender los ánimos, se había puesto en práctica desde la Guerra de Independencia hasta la Segunda República: cuartelazos, planes revolucionarios, asonadas militares, protestas, manifiestos, golpes de estado, etc. A causa de ello, la mayoría de lo ordenado había quedado en el papel, pues los vaivenes políticos impidieron la realización de esos planes de estudio que fueron un grandioso intento de ir poniendo a México a la altura de las “Luces del siglo”.

El grupo que acompañaba el régimen de Benito Juárez:

Jesús González Ortega, Manuel Negrete, Guillermo Prieto, Sebastián Lerdo de Tejada, José María Iglesias, Vicente Riva Palacios, Mariano Riva Palacios, Justo Sierra, Porfirio Díaz, Antonio Martínez de Castro, Ignacio Vallarta, Ezequiel Montes, Francisco Gómez Palacio, Melchor Ocampo*

“En materia de Instrucción Pública, el Gobierno procurará, con el mayor empeño, que se aumenten los establecimientos de enseñanza primaria gratuita, y que todos ellos sean dirigidos por personas que reúnan la instrucción y moralidad que se requieren, para desempeñar con acierto el cargo de preceptores de la juventud, porque tiene el convencimiento de que la instrucción es la primera base de la prosperidad de un pueblo, a la vez que el medio más seguro de hacer imposibles los abusos del Poder. Con ese mismo objeto, el Gobierno General… promoverá y fomentará la publicación y circulación de manuales sencillos y claros, sobre los derechos y obligaciones del hombre en sociedad, así como sobre aquellas ciencias que más directamente contribuyen a su bienestar y a ilustrar su entendimiento, haciendo que esos manuales se estudien… se adoptará el sistema de la más amplia libertad respecto de toda clase de estudios, así como del ejercicio de las carreras o profesiones que con ellos se forman, a fin de que todo individuo, nacional o extranjero, una vez que demuestre en el examen respectivo la aptitud y los conocimientos necesarios, sin indagar el tiempo y lugar en que los haya adquirido, pueda dedicarse a la profesión científica o literaria para que sea apto.

(Manifiesto de don Benito Juárez a la nación, en el que explica el Programa de su Gobierno durante su permanencia en Veracruz. 7 de julio de 1859.)

Sin poder incluir todos los aciertos juaristas en nuestro corto espacio, con gusto les compartiremos, como colofón transitorio, lo que el otro oaxaqueño histórico, Andrés Henestrosanos ilustra: “El legado de Benito Juárez perdura, está vigente. Su nombre y su ejemplo, sus palabras y sus acciones pueden ser invocados a propósito de la historia mexicana(…) es un modelo y un dechado para toda la niñez del mundo que hable idioma aborigen(…) Sus verdades no tuvieron aplicación efímera(…) No por azar la Unesco consideró una apotegma juarista para lema de la entidad: Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz” (Henestrosa, A. La Lección Permanente, 1972).

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.