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Mundo inclusivo

Los ángeles también fallan

Verónica Rocha

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Cuando las personas se enteran que hay en la familia hijos con discapacidad casi de inmediato surgen las frases de consuelo como ‘Dios le manda hijos especiales a padres especiales’, de resignación ‘Dios sabe por qué lo hace’ o de suerte ‘esos niños tienen un angelote’.

Ésta última en relación a que en una o varias ocasiones nuestros críos han salidos airosos de situaciones de peligro de una manera inexplicable, que solo nos queda decir ‘su ángel de la guarda lo salvó’. Aunque la cruda realidad nos recuerda que no siempre es así y que los ángeles también fallan.

En Monterrey, cuando nos reuníamos en el círculo de contención, las mamás de personas con autismo hablábamos sobre diversas circunstancias propias de la dinámica familiar con un miembro con autismo. Ese día nos tocó reflexionar la carta que un padre le escribió a su hijo Santi, un pequeño con autismo que murió ahogado de manera accidental en la alberca de su residencia ubicada en San Pedro Garza García, Nuevo León.

Luego de leerla –y llorar- comenzamos a debatir sobre las frases y creencias en torno a pensar que nuestros hijos, por pura obra divina serían salvados de cualquier accidente, catástrofe o desastre, gracias a la construcción del pensamiento mágico: ‘a mí no me va a pasar’ o ‘tiene un angelote que lo va salvar’.

A inicios del 2018 nos estremecimos con la noticia de la activación de la alerta ‘Amber’ para localizar a James Martín Camacho Padilla de siete años de edad, un niño con autismo. El pequeño se encontraba de visita en el hogar de la abuela paterna en Ciudad Juárez, Chihuahua. De un momento a otro el niño desapareció. Al buscar en la casa, se dieron cuenta que la puerta principal no estaba cerrada, lugar por donde seguramente salió.

Fue el 21 de febrero del presente, exactamente un mes después que encontraron a James pero sin vida. Unos jornaleros que se disponían a realizar su trabajo del día, lo encontraron en sus campos algodoneros que se encuentran en las inmediaciones de la colonia Riveras del Bravo de la ciudad fronteriza, la misma zona donde se reportó la no localización del niño.

La Fiscalía General de Chihuahua confirmó el hallazgo del cadáver y aunque determinó que el deceso del pequeño fue a causa de una muerte natural por hipotermia, continuarán las investigaciones pues su cuerpo presentaba golpes en cara y cabeza.

Debido a la separación de sus padres, el pequeño James mantenía su residencia en Washington DC, lugar desde el cual llegó la mamá para identificar el cuerpo y trasladarlo a los Estados Unidos, luego de realizar los arreglos correspondientes.

Lecciones de vida como éstas, nos recuerdan que los accidentes y las situaciones de emergencia en torno a nuestros hijos surgen en un abrir y cerrar de ojos, a pesar de la Omnipotencia y Omnipresencia de Dios y las acciones de seguridad y prevención que implementamos en el hogar. Primero Persona.


Autismo.sanroberto@yahoo.com.mx

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