• Regístrate
Estás leyendo: Ka Sexóloga: la educación sexual de campo
Comparte esta noticia

El sexódromo

Ka Sexóloga: la educación sexual de campo

Verónica Maza Bustamante

Publicidad
Publicidad

Ka es una educadora sexual mexicana que desde diversas plataformas ha buscado ofrecer información certera sobre sexualidad humana. Sin embargo, este año tuvo el impulso de salir de las redes sociales y medios digitales para acercarse al campo, es decir, a esos lugares donde no suele llegar este tipo de instrucción. Por eso charlé con ella y aquí les comparto lo que me contó.



¿Cómo te acercaste al trabajo de campo en sexualidad?

Laboro con una consultora a la que contratan municipios, como Morelia y Veracruz, para llevar talleres de capacitación enfocados en mujeres con la intención de prevenir la violencia de género. Les hablo de derechos humanos, de la ley general por una vida libre sin violencia, la distinción entre sexo y género, así como consejos para no reproducir patrones y estereotipos que venimos repitiendo en la sociedad. 


Doy los talleres donde se pueda: en escuelas, en patios de casas, en jardines públicos. Por ejemplo, a veces voy a deportivos populares y mientras los hijos toman natación, yo capacito a las señoras.


¿De qué manera saben a qué localidades ir?


Se designan los lugares a partir del grado de denuncias de violencia de género que haya. Trabajamos en las zonas donde ha habido más casos. Buscamos el empoderamiento, y darles información ya es empoderarlas. Si ellas saben reconocer qué tipo de violencia están viviendo pueden salir de ese círculo dañino. Es común que me pregunten: “¿A poco eso es violencia? ¡Entonces me han violentado toda la vida! Les digo: “Pues sí, y a todas nosotras”. Es importante que actúen, que no se callen. Y les decimos que a lo mejor a una no la van a escuchar, pero si vamos 15, seguro que lo harán.


Yo tomé este trabajo precisamente para ir a campo, ver qué es lo que las mujeres están viviendo, cuáles son sus dudas. Es muy bonito cuando una mujer que ni siquiera ha ido al centro de su ciudad pela los ojos cuando le dices: “Eso es violencia”. Hasta se me enchina la piel de pensar que está despertando. Hay grupos de vecinas que no se conocían y tras el taller se siguieron reuniendo un día a la semana por gusto. Ahí se empieza a ver la sororidad de las mujeres y eso es lo que queremos.


¿Cómo están asumiendo el término “sororidad” las mujeres con las que trabajas?


Un grupo sororo establece redes entre mujeres, se apoya, comparte conocimientos. Tiene que ver con asistencia pero también con cosas como no criticar a otras mujeres o decir que la chica a la que acaban de violar tuvo la culpa por su forma de vestir o porque iba borracha. Sororidad significa unión o solidaridad entre hermanas.


No se necesita abundar demasiado para que comprendan que la de a lado no es su enemiga y si vamos juntas todo será más sencillo.


***

Sexo de pie: fuerza e ímpetu

Tener un encuentro erótico de pie puede ser delicioso si se integran los elementos necesarios para llevarlo a cabo: fuerza por parte de ambas personas, particularmente en las piernas; ganas de divertirse, estabilidad (para no acabar en el suelo) y creatividad para irse moviendo conforme sientan más placer.

Entre las opciones más comunes se encuentran las siguientes:

De cucharita: ella, o uno de ellos en el caso del encuentro gay, se debe colocar frente a la pared para que su compañero l@ penetre desde atrás. La ventaja es que ambos pueden colocar las manos sobre la superficie, teniendo así un mayor apoyo.

Sexo oral: quien lo recibe estará parado y quien lo brinda debe bajar al nivel de los genitales, ya sea que se agache, se acuclille o se arrodille. Si ellas lo brindan, pueden estimular su clítoris con las manos al mismo tiempo.

Contra la pared de frente: el apoyo se puede dar en los glúteos de quien está recargad@ contra la pared, subiendo un poco de altura. El acompañante deberá cargar con el peso.

En las escaleras: los escalones son buenísimos para ir probando diversas alturas hasta encontrar la mejor. Por lo regular ella se acomoda en el escalón de arriba para facilitar la penetración.

De cabeza: hay quienes gustan de pedirle a su pareja que se sostenga con las manos en el piso para sostenerla por las piernas y brindarle sexo oral. Digno de atletas.

La V en la mesa: quien recibirá el pene (o un vibrador, porque también aplica en sexo lésbico con penetración) debe sentarse en una mesa, sostener su peso en codos y nalgas, con fuerza en la espalda para poder abrir las piernas en V.

En la regadera: en este caso lo que más importa son las caricias en todo el cuerpo, ayudados por el agua y el jabón. Se valen los juguetes sexuales que puedan mojarse, como esos patitos con traje de látex que vibran.

En el baño: quienes disfrutan de los cachondeos en espacios públicos, los baños de algunos bares (o hasta de los aviones) pueden ser ideales para un rapidín recargados en el lavamanos.


Búsquenme en mis redes: @sexoconka, así como en el portal “Hablemos de Sexo y Amor”.


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.